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Opinión

Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   -   Sección:   Opinión

Perdóname por ir así buscándote… Pedro Salinas

César Piqueras
@cesarpiqueras
viernes, 12 de diciembre de 2014, 09:46 h (CET)
Hace unos días Paqui, una coordinadora del área de aprovisionamientos de una gran empresa a la que admiro, me recordó unas palabras que alguna vez puse por aquí sobre un poema de Pedro Salinas. Creo que este poema viene muy al hilo de los que nos dedicamos al desarrollo profesional y personal, ya sea desde nuestra faceta de líderes, facilitadores, padres, o simplemente buenos amigos, y por eso creo que hoy (como estamos a viernes y ya llega el fin de semana), sería un buen día para hacer un pequeño comentario del texto que escribia Pedro Salinas, hace ya casi un siglo. Porque este personaje, era uno de los grandes, de los que pertenecieron a la Generación del 27.

No es que el poema tenga que ver nada con la parte profesional que aquí nos ocupa habitualmente, es un poema de amor. Sin embargo, es muy aplicable a lo que nos ocupa. Y como todo lo bonito y lo bueno en la vida, llena cualquier rincón, y porqué no, también iba hoy a llenar este rincón de reflexiones, con algunas breves, pero intensas palabras.

Con tu permiso, me permitiré hacer algunos comentarios al texto. Hace poco escribí sobre aquel gran anuncio de Apple “Esto es para los locos”, en un formato similar.

“Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti”


Las personas no somos máquinas, la razón no es nuestro primer instinto, ni siquiera el segundo. Por eso es difícil, y una labor torpe para los que nos dedicamos a ello, buscar dentro de los anhelos, las motivaciones y las creencias de las personas. No somos electricistas, ni fontaneros, ni mecánicos, la labor de acompañar a otros a crecer, a ser mejores, a prosperar más allá en la vida, no es una ciencia cierta, y como tal debe de ser tenida en cuenta. Nadamos en las aguas de la incertidumbre, de no saber lo que va a pasar. Lo haré torpemente, nos dice Salinas, pero perdóname.

“Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.”


Aquí el poema gana todo su peso. “Quiero sacar de ti tu mejor tú”, casi nada. Quizás sea ese afán lo que nos motiva a muchos a buscar ese mejor tú de los demás, ese que ellos mismos no se ven muchas veces, y tú sin embargo sí puedes ver. No es que el tú actual no nos guste, es que tienes uno todavía mejor, que está por ahí “nadador por tu fondo, preciosísimo” dice Salinas. Qué grande!

¿Cómo seríamos todos si sacáramos nuestro mejor yo?

Maslow nos hablaba de la necesidad última del ser humano, de la actualizacion o autorrealización como la necesidad última, de ser nuestra mejor versión. Quizás a ese “mejor tú” se refiería Salinas… quien sabe.

Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.”


“Y cogerlo” ¿Coger, a quién? (por cierto, si eres Argentino/a, recuerda que para Pedro Salinas esta frase tiene un significado muy distinto!), coger a esa parte de tí que tú no ves y que yo sí veo, y sacarla a la superficie, para mostrarla, para que vea la luz, llevarla hasta lo más alto, como esa parte del árbol que se alimenta de la luz última que le ha encontrado al sol. ¿No os parece formidable? La poesía tiene ese don, ese algo que nunca podrá encontrar, ni justificar la ciencia.

“Y entonces tú en su busca vendrías, a lo alto.”

Cuando una persona ve sus mejores cualidades delante de sí mismo, siendo reconocidas por el otro, en forma de aceptación, admiración, curiosidad y valoración no puede sino sentirse atraído por esa nueva versión de sí mismo que ha encontrado. Y es entonces cuando, como dice Salinas, en su busca vendrías a lo alto. ¿A lo alto de qué? ¡Del árbol hombre! (No te me pierdas eh!)

“Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,”


Dejar atrás el pasado, parece tan neceario para poder afrontar el futuro. Me sorprendo cada día, como aunque pasen los años, muchas cosas de mi pasado siguen condicionando mi futuro, mis decisiones, mis creencias y limitaciones. El pasado puede ser un trampolín, pero también puede ser una cárcel. De ahí, que debamos de hacer un esfuerzo por aceptar y superar el pasado, por decirle a la vida “Sí”.

Aquí Pedro nos habla de que la persona (su amada) toca a su pasado con las puntas rosadas de los pies. Una parte muy pequeña de ti, pero esa parte de nosotros, que siempre tocará a nuestro pasado, ya que nuestro pasado también es nuestra identidad, y no podemos quedarnos sin identidad. Quizás en la aceptación está la clave. La superación también es una meta, aunque en muchas ocasiones son palabras mayores.

Me siento invitado, reflexionando sobre este punto, a poner aquí un pequeño fragmento de “Martes con mi viejo profesor” uno de los mejores libros que he leído, y que me recomendó mi admirado amigo David Alpuente. martes con mi viejo profesor

Una joya de libro, por si no sabes qué regalar(te) estas navidades.

Seguimos con nuestro poema:

“en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.”

Llega un momento en todo proceso de desarrollo, en el que la persona ya se pone a caminar hacia sus propios anhelos y metas, en el que ya no hay un objetivo exterior, sino que en realidad todos los objetivos están dentro de ti, es entonces cuando sales en la búsqueda de ese mejor tú que nos dice el autor. Entonces, es cuando asciendes, en ese árbol, de ti a ti mismo. Algo así como “Ya no te hago falta” le dice Salinas.

“Y que a mi amor entonces le conteste la nueva criatura que tú eras.”

Pedro Salinas. La voz a ti debida.
Editorial Castalia. Colección
Clásicos Castalia, núm. 2


Algunos días uno deja volar su imaginación, espero que todas estas cabilaciones mías te sean útiles. Esto de tener un blog de autor, incluye, como la cocina de autor, este tipo de cosas. Gracias por darme el espacio y la oportunidad de hacerlo.

Pd: Por cierto, si ves más interpretaciones a lo que dice el Poema, añádelas a comentarios, estaré encantado de leerlas. Gracias!

Que tengas un gran día.

www.cesarpiqueras.com
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