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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Transparencia invasiva

Es muy cierto que la transparencia absoluta, sin otras reflexiones, deviene en los más sonrojantes ocultamientos
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 12 de diciembre de 2014, 07:59 h (CET)
Una invasión representativa, de cómo una cualidad reclamada en todo momento, podría revolverse en contra de los ciudadanos. La EXTRALIMITACIÓN desvirtúa la personalidad de sujetos hasta entonces bien acomodados en sus discursos mentales. La regulación es sana para las actividades humanas; otra cosa será, si proviene de organizaciones ajenas o del interior de cada protagonista. El filtro es un buen invento. ¡Son tantas las mezclas inconvenientes! El juego de luces crea sombras.

Es muy cierto que la transparencia absoluta, sin otras reflexiones, deviene en los más sonrojantes ocultamientos. Pronto advertimos los deslumbramientos y las sombras inevitables. ¿Existe algo absoluto en los avatares mundanos? Al menos, los poco avispados sucumbimos pronto a los variados muestrarios. La DISTRACCIÓN nos puede; cuando atendemos a Podemos, ya llegó el No podemos. Uno atiende, pero dispone de una velocidad limitada de ajuste y una credulidad adormecedora. Los aspavientos nos desvían la mirada hacia lugares descollantes, sin necesidad de razones ni argumentos cargados de mayor precisión.

La provisión de técnicas es una fuente fragorosa de comunicados; de cada acontecimiento aparecen multiplicadas las versiones. En las redes cibernéticas el número de emisiones es inusitado. En suma, que no damos abasto, nos faltan neuronas y minutos. La SATURACIÓN de mensajes es notoria. Más allá de la distracción inicial, es que el contenido de saberes e informaciones ocupa todo el espacio. Para cualquier problema encontramos numerosas respuestas, acertadas, sensatas, dispares o disparatadas, pero mezcladas entre toda la hojarasca que nos cae encima. ¿Extrañará a alguien que el ciudadano común permanezca aturdido ante dicho panorama? El gramo de intuición o razón preciso para salir del atolladero es un hallazgo huidizo.

Cuando todo está a la vista es una especie de intoxicación, o quizá sea una indigestión. Los mecanismos habituales quedan alterados. El DESPLAZAMIENTO de los criterios vigentes es un efecto de tanto descontrol. La calidad de las informaciones es sustituida por las cifras de audiencia, o lo que es peor, por los servicios prestados a los magnates. Como llegan orientaciones contrapuestas; tambiñen hay criterios aceptados para cada situación, o lo que es lo mismo, están desaparecidos los criterios fundados en los mejores razonamientos. Profesores hay, con varios libros de ética en su haber, plegados al poder, del que reciben dádivas sabrosas por su servilismo. Lo dicho, criterios descolocados.

Uno cualquiera de nosotros dispone de unos receptores contados, no tiene tantos ojos como para cubrir la avalancha de conocimientos y fantasías; echamos mano de lo más perentorio, en una adaptación mínima, que además, ha de efectuarse con extrema celeridad. Como consecuencia, la personalidad de cada sujeto, la persona en su conjunto, estará DESVIRTUADA, sometida a las embestidas de los cambios ambientales. ¿Cómo podría ser de otra manera, si los anclajes están sepultados por el inmenso fárrago? Es una reflexión con pocos adeptos, exigiría dedicación y es más fácil seguir la corriente general. Se esfuma el tiempo sin remisión. Cabe pensar que exagero, pero si echamos una miradita al exterior…

Dicen que aprendemos mucho de la HISTORIA. Debe ser verdad, pone de manifiesto determinadas circunstancias, las deja registradas. Una de las constantes de sus publicaciones demuestra la ingente cantidad de personas a las que apenas se tuvo en cuenta en todas las sociedades. Grandes eventos, fechas concretas, personajes afamados; con ninguna atención relevante hacia los pormenores de los ciudadanos alejados de la fama. La verdadera historia plural de la humanidad viene a ser suplantada por historias teledirigidas. Se requiere mucho arte para recoger las esencias de la vida en común y privada. Dado que no es posible comprarlo, se tiene o no se tiene. Los buenos artistas en este terreno es evidente que escasean.

¿Acaso estamos hablando sólo del pasado? ¿Son detalles exclusivos de los historiadores? ¿Participamos de manera coherente en los hechos? Estar, estamos; pero, ¿Cómo intervenimos? De un lado, los detentadores de las diferentes áreas de poder minimizan en todo lo posible la presencia de cada ciudadano. Mas no observo una clara actitud reivindicativa por parte del grueso de las personas, domina el regusto acomodaticio. Como resultado permanecemos EXILIADOS del desarrollo histórico, también en estos momentos. En los distintos sistemas organizativos predomina la tendencia de evitar la molesta intervención de las inquietudes particulares, que en todo caso deberán adaptarse al plan elaborado desde las diferentes alturas.

Cuando nos haciamos alguna ilusión que otra, analizábamos las variadas posibilidades y más orgullosos estábamos; la invasión de noticias en sentido contrario nos introduce en la cruda realidad de unas OPCIONES centradas en la fatalidad de lo irremediable y la necesidad vital acuciante, ambas en una progresión nefasta. La reducción de proyectos y otras opciones, dejan los horizontes un tanto ensombrecidos. Si el empeoramiento afectara a todos, todavía; sin embargo, cada vez son más escandalosos los beneficios de una minoría, a costa de la gran cantidad de perjudicados. El panorama es alarmante, sobre todo porque la solución nunca vendrá desde los beneficiados.

En todo esto nos sucede como con los famosos sellos APOCALÍPTICOS. A medida que vamos destapando, nuevas miserias nos amenazan. Aún peor, si después de la apertura del último sello suenan las siete trompetas; preconizan desastres tremendos. ¿Podremos reaccionar ante semejante progresión? No extrañará la actitud frecuente de permanecer indolentes, porque para maldades ya tenemos suficientes. No obstante, mirar para otro lado, no aporta soluciones. Si algo nos enseñan las transparencias a las que tenemos acceso; es que cada ciudadano no tiene escapatoria. El discernimiento atento, con las respuestas coherentes; constituirá la única salida digna.

Dado que las transparencias en plan totalitario mezclan los absurdos con realidades a medias; así, el vigor, la decrepitud, la mediocridad, lo mejor y lo peor de cada ánima, ¿De qué nos sirve tanta claridad? En consecuencia, reivindico la suficiente luz mental, la disposición, para que podamos entrever al menos, la postura transparente y NEGADORA, que oponga sus criterios a los desaforados. Esta sí que deberíamos cultivarla, es una planta delicada.

En definitiva, hemos adelantado poco, porque las palabras huecas nos confunden, nos mantienen distraidos de lo fundamental. Ni tan siquiera tenemos claro lo que debemos guardar en las esferas íntimas. Los comportamientos invasivos generalizados aumentan la complejidad y esta favorece los mecanismos tramposos de los sinvergüenzas. A lo que vamos, deberíamos exigir y practicar la transparencia SELECTIVA, intolerante con los engaños clásicos y los de nuevo cuño. Las malversaciones continuan adquiriendo enormes proporciones.
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