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Etiquetas:   Religión   Jesús   Venezuela  

Venezuela

Recibimos muchas noticias de Venezuela, casi todas inquietantes
Manuel Montes Cleries
lunes, 20 de julio de 2020, 07:46 h (CET)

Creo que junto a Argentina, Venezuela es el país sudamericano más querido por los españoles. Especialmente por los canarios que le consideran la octava isla del archipiélago. Desde siempre ha sido un país acogedor y lleno de posibilidades para poder crecer económicamente. Personalmente tuve una oportunidad frustrada de desplazarme a la isla de Margarita con un sustancioso contrato laboral.

Venezuela es un país rico. Tiene petróleo para muchos años. Unas posibilidades agrícolas y pesqueras inagotables. No explotan adecuadamente el turismo aunque tienen muchas posibilidades de incrementarlo. Pero, sobre todo, tiene una administración deplorable. Desde finales del siglo pasado una inflación galopante y una pésima relación con el resto de los países les ha llevado a una economía desastrosa y una falta de artículos de primera necesidad que les tiene sumidos en un caos.

La buena noticia de hoy la recibo también de Venezuela. Cada día tengo contacto con mi respetado y respetable amigo José Luís Cacho. Un cura pasionista que abandonó una vida cómoda, aunque llena de trabajo, en Málaga, para marchar, primero a Méjico y hace varios años a Caracas. Allí vive en un arrabal pobre, lleno de violencia, hambre y enfermedades. Una especie de barrio conformado por chabolas donde la droga y la prostitución campan por sus respetos.

Cacho, además de un pastor excelente es un extraordinario fotógrafo. Con su cámara nos transmite una catequesis viva que nos hace reflexionar. Ayer nos hablaba de tres formas de alimentar a sus semejantes. A aquellos que no tienen nada… pero le tienen a él. En sus manos tienen a Dios. En la primera administraba la unción de los enfermos a una anciana con una salud muy deteriorada. Alimentación para el camino. En la segunda daba la comunión a una señora en un habitáculo indescriptible. La tercera en su propia parroquia. En este caso se trataba de entregar lotes de alimentos, la olla comunitaria, a los más necesitados de su entorno.

Tres maneras de alimentar al prójimo al estilo de Jesús de Nazaret. Visitando al enfermo, consolando al triste y dando de comer al hambriento. Bienaventurado Cacho. Es una buena noticia desde Venezuela.

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