Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Los políticos se retratan

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 24 de enero de 2007, 21:14 h (CET)
A raíz del estallido del coche bomba que destrozó el aparcamiento de la T4 de Barajas, encuestas realizadas a los lectores de periódicos digitales dan un NO abrumador a los propósitos del gobierno de dialogar con ETA con el fin de acabar con la violencia. A pesar del aparatoso atentado de Barajas y los posteriores descubrimientos de depósitos de explosivos listos par ser utilizados en una próxima salvajada, no hemos de perder de vista que la paz es posible y que debe hacerse todo aquello que está a nuestro alcance para obtenerla de manera estable y permanente.

Si no es por razones políticas de dudosa calidad, no entiendo como el PP y el Movimiento Víctimas del Terrorismo que controla pueden mantenerse en sus trece y negarse a apoyar al gobierno en estos momentos difíciles y, juntos todos los partidos democráticos mirar de encontrar un punto final a esta situación peligrosa que está enquistada en nuestra sociedad y que produce tanto dolor y sufrimiento.

Vienen al caso las palabras de Anwar el-Sadat, quien fue presidente de Egipto: “No hay tiempo que perder. Estoy dispuesto a ir hasta el fin de la tierra si ello sirve para evitar que uno de mis soldados, o uno de mis oficiales, sea muerto. Estoy dispuesto a ir a su casa, al Knesset, para discutir la paz con los dirigentes israelitas”. Pienso que políticamente no se ha hecho todo lo necesario para conseguir la paz definitiva con ETA y que acalle para siempre el insensato estallido de bombas o el despreciable disparo a la nuca de una víctima. La verdad es que no entiendo como personas que han sufrido en sus propias carnes los efectos del terrorismo se niegan a todo diálogo con ETA si ello lleva a conseguir un acuerdo político que signifique el final definitivo al derramamiento desangre, tanto de un lado como del otro.

La solución del problema que comentamos no es únicamente político, también es espiritual. Es por ello que los cristianos jugamos un papel muy importante en el proceso de pacificación de nuestra sociedad. Es muy posible que no se tenga en cuenta para nada nuestra aportación, ello no debe ser un impedimento para que sigamos contribuyendo con nuestro granito de arena para que el conflicto llegue al punto final.

Como cristiano sé que hacer desaparecer el obstáculo no es tan fácil como ganar una partida de ajedrez en donde los jugadores, cuando les toca, mueven pieza con el propósito de conseguir el jaque mate al rey contrario que pone fin a la partida. Lo que es válido en el ajedrez, es una postura muy simplista aplicarla en el caso de ETA. No debe olvidarse que también es un problema político. En los conflictos políticos la inflexibilidad es una mala consejera. Ambas partes deben ceder poco o mucho para alcanzar la paz permanente porque ninguna de las dos posee la verdad absoluta.

He dicho que el problema ETA además de político es espiritual. Tanto en el lado del gobierno con los partidos democráticos que lo apoyan, como en el entorno ETA, deben producirse cambios de mentalidad. Deben abandonar la tozudez estrecha de miras para adquirir la flexibilidad mental que permita que la luz de la sensatez disipe el oscurantismo ciego.

La Biblia es clara al respecto: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad, porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador…” (I Timoteo,2:1-3).

A Dios no le complace ver como los hombres vivimos en un estado permanente de angustia a causa de la violencia amenazadoras que fabricamos con tanta facilidad. Por ello ha establecido a las autoridades civiles para que infundan temor al que hace el mal , castigarlo y disuadir a quienes están maquinando cometer alguna fechoría. Pero el ser humano está afectado por el pecado y, como las autoridades son están exentas de él, Dios exhorta a su pueblo a interceder por quienes la Escritura llama “servidores de Dios” para que actúen con justicia para el bien común. Actuar con justicia implica hacer las cosas tal como las haría Dios. Para ello deben tener la mente de Dios. De ahí la importancia que tiene que los cristianos oremos a favor de las autoridades para que piensen como Dios y, con su actuar justo, la ciudadanía pueda vivir “quieta y reposadamente”.

Debido al terrorismo los políticos se retratan al dar un espectáculo vergonzoso que les está arrebatando la poca credibilidad que les queda. De ahí la importancia que tiene que los cristianos oremos por los políticos, no de una manera rutinaria como se acostumbra a hacer en las celebraciones litúrgicas, sino con la intensidad y vehemencia que requiere tal quehacer debido la importancia que tiene para el bienestar social que las autoridades piensen y actúen sensatamente.

Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris