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Etiquetas:   Crítica de cine   -   Sección:   Cine

'Atrapa el fuego': de empujones ajenas, despertares imprevistos

Pelayo López
Pelayo López
sábado, 21 de abril de 2007, 09:12 h (CET)
La historia de esta película viene de largo. Primero, de la época en que ocurrieron los hechos que relata: principios de los ´80 en Sudáfrica. Después, del día en que Joe Slovo, antiguo miembro del brazo militar del Congreso Nacional Africano y miembro del primer gobierno de Nelson Mandela, le dijo a su hija guionista, Shawn, que, si un día quería escribir sobre el oscuro episodio histórico del Apartheid, debía hacerlo centrándose en la figura de Patrick Chamusso. Y de ahí esta película que, con su epicentro en el racismo, podría tener su hueco en la próxima lista de nominados a los Oscar. No en vano, sólo hay que recordar que la última ganadora, Crash, también se centraba, eso sí desde otro punto de vista más a pie de calle, en este mismo asunto, uno de los más denigrantes para la condición humana de nuestra Historia más reciente. Como puede verse, abstenerse aquellos que acudan únicamente a las salas para disfrutar de argumentos banales. O no del todo, porque, lo que queda claro con esta cinta es que, en esto del cine, hay que saber conjugar temas candentes que demuestran que el ser humano, como decía Ortega y Gasset, somos nosotros y nuestras circunstancias, con multitud de condicionantes externos ajenos a nosotros, y, al mismo tiempo, lo que es el espectáculo puramente cinematográfico.

Y para realizar esta mezcla, alguien que ha demostrado ya su buen hacer como “cocktailero” con algunas películas de similar corte como las aventuras de Jack Ryan –Juego de patriotas y Peligro inminente-: Phillip Noyce. Se trata de un realizador con una filmografía llena de altibajos, en la que nos encontramos la recomendable El americano impasible, la interesante versión de El Santo, la mejorable Calma total y la olvidable Acosada. Sin embargo, es precisamente en títulos como el que nos concierne en el que ofrece lo mejor de si mismo. Entre sus aciertos, por encima de todo, su agilidad en los fragmentos en los que la persecución policía-terrorista se lleva a cabo. También la utilización de distintos formatos en función de la ubicación en la que se encuentre el protagonista y el hecho de que la duración es “normal”, algo difícil de encontrar últimamente. Entre sus fallos, un planteamiento excesivamente largo, que parece incluso mezclarse con el desarrollo, y el acercarse demasiado a una postura panfletaria y llena de discursos acérrimos próximo a los defensores de comportamientos “belicistas”. Por cierto, al final, conoceremos al protagonista real junto al actor que le encarna en la gran pantalla.

Hablando del reparto, destaca Derek Luke, quien parece haberse acostumbrado a dar vida a personajes reales tras debutar como Antwone Fisher en la película del mismo título, demuestra que tenemos otro nuevo sustituto dentro de los actores de color para la generación formado por Denzel Washington, Lawrence Fishburne, Eddie Murphy… Su contrincante es Tim Robbins, un actor de marcado compromiso político que, en este caso, sin embargo, se pasa al bando contrario para interpretar un papel en el que, quizás, se nota demasiado que su propia conciencia le juega una mala pasada –casi como la que le gastaron en Madrid en su reciente visita al Festival Internacional de Cine Solidario-. Como ciudadano responsable, Robbins será un ejemplo, pero como actor presenta, aquí de nuevo, sus numerosas limitaciones. Hay otros dos personajes más. El primero, Bob Marley. Sus temas, junto a otros propios del conflicto escenificado, salpican toda la historia -incluso el título de la película, Catch a fire (Atrapa el fuego), es el de uno de los discos del propio cantante jamaicano-. El segundo, la central energética de Secunda, el objetivo terrorista que refleja el aislamiento internacional hacia el sistema imperante y su necesidad de autoabastecimiento.

Es más que opinable si, con las tragedias humanas, es digno hacer negocio. Está bien recordar gritos libertarios, pero a veces los ecos del pasado ya están, en cierto modo, resarcidos, y es más necesario escuchar los muchos y agudos descorazonadores que todavía llenan el mundo. A veces, los grilletes impuestos requieren la misma contundencia como respuesta, y, en medio de la nada, los hombres tranquilos se ven convertidos, por fuerza mayor, en brazos ejecutores. De empujones ajenos, despertares imprevistos.

FICHA TÉCNICA
- Calificación: 2,5.
- Director: Phillip Noyce.
- Reparto: Derek Luke y Tim Robbins.

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