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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Actores sectarios

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
jueves, 18 de enero de 2007, 21:27 h (CET)
Yo amo el arte, todas las artes, de la primera hasta la más reciente. Sin arte no somos más que animales a dos patas. Dentro de las artes las que siento más cerca de mí son el teatro y el cine, el bello arte de la simulación y el engaño, el bello arte de vivir las vidas de otros, los tiempos de otros, las seducciones y los amores de otros, las batallas y los esfuerzos de otros.

Admiro a los actores, a casi todos; me enamoran los más clásicos, me enganchan mejor, me engañan mejor con sus miradas y su dicción aquellos que llevo toda una vida viendo sobre los escenarios o en las pantallas, mayor que voy siendo, afortunadamente. La dicción, ay, es la asignatura pendiente de muchos jovenzuelos inexpertos, creídos e insoportable que pueblan las series baratas que consume el español medio en los “fast food” de las televisiones comerciales.

Los actores no tienen por qué ser intelectuales, son asuntos diferentes, no tienen necesariamente que ser cultos. Lo de la intelectualidad es un sambenito que les hemos colgado aquellos que los admiramos. O un disfraz convenientemente buscado, no olvidemos que estamos hablando de actores.

Es bueno que los actores, los cómicos de la legua, a veces despectivamente llamados simplemente “cómicos” sean personas comprometidas con su tiempo y su país, con los problemas y las opciones que regulan la vida social y política que los rodea. Todos debemos comprometernos, todos debemos defender nuestras ideas. Todos, seamos actores, policías, maestros o panaderos, debemos implicarnos en una sociedad que necesita del esfuerzo y la opinión de todos, Democracia no es sólo ir a votar cada cierto tiempo. Pero no por ello se nos supone una mayor autoridad. La autoridad viene dada sólo por cosas como el Conocimiento, la Sabiduría y la Experiencia. Y para ello no hace falta ser actor, probablemente la más bella de las profesiones, que quise para mí en mis años mozos. Inútilmente.

Está bien que tomen posición los actores durante los conflictos sociales, nadie debe permanecer al margen de lo que ocurre en su sociedad. Está bien que la manifiesten, pero ser actores no les confiere mayor autoridad ni la posesión de la verdad. No desde luego más que a mí o a quien está ahora leyendo esta opinión compartida. No están necesariamente en posesión de la verdad, sólo tienen “su” verdad, nada menos.

A los actores, como a todos los que aspiran a ser líderes, a aconsejar a los demás, a orientarlos o a influir en ellos cabe pedir la mayor objetividad posible, que no tiene que ver con la indiferencia sino con el equilibrio y la neutralidad. Cabe esperar que quien quiera convertirse en un referente del pensamiento, del comportamiento y de la actitud de sus semejantes tenga criterio propio, que no haga seguidismo de las teorías de otros, que no se deje arrastrar por un sectarismo que le lleve a prescindir de la mitad de la población, de la mitad de la opinión y de la mitad del pensamiento y de la voluntad de España. Cuando Federico Luppi dice que la oposición: "Excede hoy el marco ideológico y se ha convertido en un ejercicio de perfidia, mediocridad y bajeza política", cuando se atreve a manifestar que : "Nos va la vida en crear un cordón sanitario para evitar que esta derecha cerril y casi gótica se adueñe del pensamiento español. Se trata de evitar que España se rompa” está cayendo en el carpetovetónico vicio casposo que critica. El hecho de que previamente haya pasado por la Pampa no añade nada, la Pampa no es ninguna Universidad. Eso sí, menudas vacas da.

Es bueno que defiendan su posición, sea cual sea, dándonos ejemplo de respeto a todos, sin dejarse arrollar por el partidismo, la parcialidad y el apasionamiento. Manifiéstense y hagan pública su opinión, si así les place, a favor de unos pero sin menospreciar a los otros, sabiendo que ser grandes actores no les otorga superioridad sobre los demás mortales, tan dignos como ellos, tan preparados como ellos, tan cultos como ellos, tan responsablemente informados como ellos.

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