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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

Malditos eslóganes

Raúl Tristán

miércoles, 17 de enero de 2007, 10:43 h (CET)
Ante los ataúdes de las últimas víctimas del terrorismo, que aún rezuman sangre y lágrimas, los políticos hacen sus cábalas electorales, y discuten sobre eslóganes.

Que si aquí pone paz, que si allí pone libertad, que si no pone lo que yo quiero, la maldita pancarta de la ruindad.

Ruindad y bajeza moral que demuestran sin pudor, sin recato ni mesura, por no olvidarse todos ellos, los unos y los otros, de sus intereses electorales, por no unirse por encima de su soberbia, de su orgullo. Por no dejar a un lado, por unos momentos, su visión particular de la política antiterrorista, y reflexionar un instante: la gente de la calle se manifiesta por los muertos, por las víctimas. No por el PSOE, no por el PP. Estos no necesitan que nadie se manifieste por ellos, bastante jaleo montan ellos solitos. Bastante hemos de aguantar sus irracionalidades en momentos como el presente.

Si uno tiene sus ideas claras, sus posiciones definidas, no debe temer nada del simple hecho de acudir a una manifestación que, para el pueblo, nada tiene de política, sino de solidaridad con aquellos que han perdido a sus seres queridos.

¿Cómo puede alguien dudar? ¿Cómo se puede uno parar a pensar en si existen extraños juegos del lenguaje, ocultas y aviesas intenciones, o dobles significados, tras esta o aquella frase o palabra, escrita con la sangre de los inocentes, sobre la blanca tela que extienden, de lado a lado de las calles, los ciudadanos que salen a expresar su solidaridad?

He quedado harto de estos días en los que, nuestros políticos, en vez de llorar a los muertos y pensar en sus familias, sólo han sido capaces de aprovechar la ocasión política que la tragedia les brindaba, de volver el rostro para no ver a las personas sino la excusa, y tan mezquinos como para seguir atacándose, peleándose sin lágrimas en los ojos, mientras pisoteaban los cuerpos de los muertos.

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