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Etiquetas:   Crítica de cine   -   Sección:   Cine

'La caja Kovak': conejillos de indias en laberintos artificiosos

Pelayo López
Pelayo López
sábado, 21 de abril de 2007, 09:11 h (CET)
En el cine se puede tener una gran idea, y, sin embargo, un prometedor planteamiento inicial no asegura un resultado igualmente satisfactorio, sino que puede, incluso, contrastar con un desarrollo que acaba echando por la borda todo lo esperado. Pues bien, más o menos, eso es lo que podemos decir de la nueva película de Daniel Monzón, responsable de títulos anteriores como El corazón del guerrero o El robo más grande jamás contado, y, durante muchos años, crítico en revistas y programas siempre relacionados con el séptimo arte.

Precisamente, esa condición de crítico cinematográfico se vislumbra claramente en algunos de los atrevimientos, o quizás pretensiones –depende del carácter de cada cual-, que muestra en este thriller isleño, porque, Daniel Monzón, lo que sí hace, es demostrar que conoce muy bien los numerosos rincones preciosistas de la geografía de su lugar natal. El realizador aprovecha los espectaculares paisajes visuales de las Islas Baleares para desarrollar toda la trama y, al mismo tiempo, hacer promoción turística, que nunca está de más. Sin embargo, puede que la excesiva luz del archipiélago contravenga el clima de suspense necesario para una historia como la que nos concierne, ya que, salvo la escena cuasi-final del suicidio colectivo y alguna que otra más dispersa, la luminosidad le resta credibilidad al asunto.

En lo que se refiere al argumento y a la estructura, sólo podemos decir que es más que solvente, con una trama muy bien hilvanada, aunque, eso sí, podría haberle aplicado algo más de ritmo y, ya al final, cuando se encienden las luces de la sala, da la sensación de que podría haber dado bastante más. La idea original está bien, con un escritor involucrado en una historia mitad realidad, mitad ciencia-ficción, y relacionada con una especie de Doctor Josef Mengele. Además, dados los orígenes críticos del director, podemos contemplar, claramente un conocimiento de causa, sobre todo en los tres momentos más interesantes de la cinta –los dos intentos de suicidio de la protagonista y el final con reminiscencias a Morir todavía de Kenneth Branagh- en el desarrollo del género pero, al mismo tiempo, una falta de apetencia por imprimir su propia impronta. Tenemos los típicos giros argumentales y también por guiños a otros maestros como Cronenberg o Verhoeven en situaciones como la ilusión literaria con que nos obsequia en el arranque aéreo de la película. No en vano, podemos comprobar que el rol, ya presente en algunos de sus trabajos, como en su ópera prima, vuelve a estar presente también ahora de manera indirecta.

El diseño de producción, por su parte, es plenamente internacional, tanto por las texturas e infraestructuras como por el uso del inglés en el que se ha rodado y el reparto. Lo de rodar en inglés y luego ver a nuestras actrices dobladas suena raro, raro… y lo del reparto, formado por el hierático Timothy Hutton –el mismo al que, por ejemplo, seducía Natalie Portman en Beautiful girls-, el anciano David Kelly –de Charlie y la fábrica de chocolate-, y nuestra Lucía Jiménez, baste decir que está correcto. Nuestra actriz, además, se involucra aún más con una interesante escena inmóvil y en lo que se refiere a su aportación musical. La banda sonora pasa desapercibida durante todo el metraje, dejándole todo el protagonismo musical al poso del tema principal, Gloomy Sunday, tema que, por cierto, aparte de la leyenda que la rodea –explicada en la película- también interpreta, y no lo hace en absoluto mal, Lucía Jiménez –su relación con las notas viene de familia, incluso ella ya ha colaborado con algún que otro grupo y tuvo su papel en el musical Los dos lados de la cama-.

Por encima de productos nacionales igualmente realizados con miras a mercados exteriores –léase Dagon, Hipnos o Romasanta-, este producto muestra una mayor solidez en todos los aspectos. Poco a poco, el cine, como mero transmisor de la sociedad, sirve de instrumento comunicador de lo cerca que están ya, a estas alturas, la realidad y la imaginación propia de las novelas de ciencia-ficción, espacios donde, sin saberlo o esquivando hacerlo, nos convertimos todos, al igual que los peones en este guión dentro de un guión que es la película, en conejillos de indias en laberintos artificiosos.

FICHA TÉCNICA
- Calificación: 3,5 estrellas.
- Director: Daniel Monzón
- Reparto: Timothy Hutton, Lucía Jiménez y David Kelly.

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