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Se empecina el PP

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
martes, 16 de enero de 2007, 10:13 h (CET)
EL PP tenía razones para no acudir a la manifestación de ayer sábado, se temía una encerrona del Gobierno, sus sindicatos y sus organizaciones afines, se temía el manifiesto que iba a leer Rosa Regas y se temía toda la parafernalia de apoyo al Gobierno propia de una ocasión en la que éste y sus aliados ideológicos convocaban a los ciudadanos. Lo de que figurara o no en la pancarta la palabreja que reclamaban las organizaciones conservadoras no era más que una excusa para que no acudieran al acontecimiento, era el cebo de la manifestación trampa en el que Rajoy y los suyos picaron inocentemente. En cuantito les quitaron la excusa y se añadió la palabra, algo que hábilmente sucedió en el momento más adecuado y oportuno para los que fueron urdiendo la trampa, se quedaron los conservadores con el culo al aire. Buena prueba de otra equivocación de Aznar: el suyo era el más inapropiado de los posibles candidatos del PP a la Moncloa.

Ahí falló Rajoy, cuando le quitaron el engaño careció de reflejos, no supo reaccionar y se quedó sin saber por dónde salir. Le faltó la inteligencia y claridad de ideas para sumarse de cabeza a la convocatoria, cayó de bruces en la trampa. Contra lo que se esperaban en la calle Génova la manifestación fue radicalmente de condena a ETA, las mínimas expresiones de apoyo al Gobierno pasaron desapercibidas en un ambiente en el que primaba sobre todo su ausencia, en un ambiente en el que el PP hubiera sido corresponsable si hubiera querido asistir e influir.

Los organizadores fueron muy inteligentes, no sólo añadieron en el último momento la palabra que con tanto empeño habían defendido partidos y asociaciones conservadoras, sino que incluso sustituyeron a Regas, una de las barreras que le habían puesto a Rajoy, voz sectaria que nunca podía servir de nexo entre unos y otros. La unilateralidad de las decisiones previas y los miedos de la derecha sirvieron como armamento de una celada que sin duda habrá servido para que haya más diferencias en las próximas encuestas de intención de voto. A veces parece como que el PP no quisiera ganar las futuras elecciones generales.

Los asesores de Rajoy o éste mismo debieron tomar la decisión contraria, debieron haberla tomado desde el primer momento, debieron emplearse a fondo en reuniones y negociaciones que les aseguraran las formas y contenidos de todo lo que iba a ocurrir, debería haber convocado a sus numerosos militantes y hacer suya, también suya, la protesta de Madrid. El PP tiene poder de convocatoria suficientemente grande para añadir voces a las voces, para añadir pancartas a las pancartas, para sumar partidarios a los partidarios del Gobierno, y tiene disciplina suficiente para abandonar masivamente la manifestación si todo esto no hubiera sido suficiente. Un error como éste le costará un buen puñado de votos de los que no debe prescindir tan alegremente. Los cientos de miles de madrileños, prescindiendo de algunos sectarios que en todas partes abundan, dieron una lección de unión contra ETA, no fue una manifestación contra el PP, sino de repudio a ETA y sus asesinos métodos filoestalinistas.

Hace tiempo que vengo defendiendo que la persona que más ha hecho contra el PP es Aznar, primero por su torpe empecinamiento en aquella guerra injusta, mentirosa y cruel y después por su designación digital de alguien sin personalidad ni preparación para ser el gran líder de la derecha española.

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