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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Errores del sistema educativo andaluz

Javier de la Torre
Redacción
domingo, 14 de enero de 2007, 21:18 h (CET)
Conservatorio de Cádiz: Mi lucha es mi victoria. Los sucesos acaecidos durante los cursos académicos 97/98 y 98/99 en el Conservatorio Profesional "Manuel De Falla" de Cádiz, corroboran (una vez más) -amén del flaco favor que se le hace a la Música en general, y a la enseñanza de la Música en particular - que nuestro sistema educativo -sin aludir a sus famosos malos resultados, al Informe PISA y a otros indicadores de la OCDE, a las venideras y traumáticas reformas..., están en ocasiones, en manos de ineptos, que ejercen su despótico poder, a menudo bajo máscaras progresistas.

El sinuoso camino recorrido (requerimientos notariales y de letrados, testimonios y testigos, Defensores del Pueblo de Sevilla y Madrid, presentación de multitud de escritos ...) sin más compañía que el continuo desasosiego y desamparo mostrado, en primera instancia por parte de la Directiva de dicho Centro,en segundo lugar, por la Delegación Provincial de Educación de Cádiz (personalizadas en las figuras del Inspector D.José Mª González, del Asesor Jurídico y en la por entonces Delegada Provincial de Educación la socialista Pilar Sánchez)y en tercera fase, por la Consejería de Educación y Ciencia, (en adelante CEC) a través del Servicio de Recursos y Relaciones con la Administración de Justicia (en adelante SRRAJ) (representada por Mª Dolores Luna Fernández).

Como decía el catedrático Domingo Yndurain, nuestra Administración Educativa, sigue con la máxima de "esperar que los problemas se solventen solos". Y ahí seguimos. El profesorado que no entienda la Enseñanza, como un acto de benevolencia en sí, del docente hacia el discente, y solo vea a estos últimos, como enemigos que acechan, como adversarios ensillados, o como fantasmas que no existen, abocará al mayor de los descalabros que cualquier Sistema Educativo occidental pudiera soportar. Que dicho sea de paso, es la pérdida o la falta de Justificación del propio Sistema.

Así nos va. Ser profesor no otorga el derecho (ni siquiera el intento) a pisotear, a ignorar a humillar o a descalificar a sus educandos. Y si dado el caso -como el que nos ocupa- uno actúa en tal sentido, debe ser muy consciente de que en algún momento, antes o después, topará con alguna "mina antipersona" o padecerá algún "efecto boomerang".

Más allá de definiciones genéricas, lo francamente lamentable, doloroso y triste, no es la existencia de profesores constatadamente incompetentes (que existen, han existido y existirán siempre, como en cualquier otro campo profesional), o bien, que se salten a la torera programaciones, criterios didácticos, diagnósticos y/o directrices curriculares, entre otros. Lo verdaderamente incomprensible (y dicho sea de paso "injustificado") en este respecto, es que la Autoridad los defienda a capa y espada, y subsiguientemente, ampare y justifique comportamientos inadmisibles en nuestros días como los practicado por la profesora Mª Teresa Ruiz Coll, obviando casos similares anteriores y posteriores al que aquí nos ocupa, con la misma profesora como protagonista, olvidándose de aquel famoso eslogan de "La Administración somos todos" y parapetándose en argucias legislativas y/o resolutivas, sin razón ni sentido lógico, archivando -solo en este caso- la treintena de escritos, sellos en ristre, presentados durante casi 8 largos y duros años.

La Sentencia Judicial a la que me acojo (emitida por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía del pasado 29/Marzo/2005)muestra a las claras, como la profesora Mª Teresa Ruiz Coll, obró con animadversión, y no conformándose con las injustas calificaciones, acudió a otros profesores para ampliar su campo de acción, acoso y derribo. Así como la indefensión y dejadez proporcionada por las Autoridades, que me obligaron a un año "de casi forzoso destierro" en Granada.

Por todo ello: Mein Kampf ist meine Sieg. (traducción contemplada en el título del presente artículo). Éste es mi reclamo ante aquellos en los que en su día, enarbolaron la defensa de ésta profesora, -la inmensa mayoría por ignorancia, otros además, por compañerismo u otros, por las bienvenidas prebendas en forma de aprobado, y/o como demostración filiativa -, a quienes guardo el más grande de los desprecios, y a los incitaría en líneas generales a un mayor sentido crítico, de lo que han demostrado tener. Solo la absoluta convicción del que asegura llevar la razón, le hacen ser sabedor, de que ésta, tarde o temprano se impondrá. Hoy soy Titulado Superior, y ejerzo la Enseñanza con la mayor de las predisposiciones. Y además, con el continuo horizonte de mejora, me apodero de aquella frase de Goya ?Aún aprendo? Hoy canto victoria. Vencedor en esa batalla sin cuartel, frente aquella "pseudoprofesora", como muestra la Resolución 7 de Marzo de 2000, en el que se me admitieron definitivamente los ejercicios finales como aprobados. Y vencedor en la guerra,ante esa inoperante y ciega CEC, como recoge la citada Sentencia; 1º) Por No intervenir con la firmeza que requería el caso. Y 2º) Por archivar el mismo, sin resolver, lo que prolongaba la indefensión del acto.

Me guardo informaciones que podrían provocar la destitución de cualquier Delegado Provincial de Educación. Las especulaciones al respecto las dejo al libre albedrío de los lectores, y solamente subrayo las dudas y carencia de credibilidad, que personalmente me produce, el dejar algo tan importante como la Educación de las futuras generaciones, en las manos jerárquicas de quienes están y han estado. Ahora soy yo el que calla (pues también a mí me ampara el silencio administrativo) e invito a todo el alumnado, a que agote las vías legales, si creen menoscabado sus derechos, o bien, si se sintieran daña-dos directa o indirectamente por esta Administración ?Educativa? (que no Educada).

Lo mínimo que podría hacer la CEC, que encabezara esa nuestra actual ministra Carmen Calvo, (socialista también ¡que casualidad!) tan feminista ella, y tan democrática, y tan progresista y tan Vogue, - aparte de caérseles la cara de vergüenza, por la total falta de credenciales y argumentos morales y de justicia -, es abrir expediente disciplinario; a la profesora Mª Teresa Ruiz Coll, al inspector José Mª González, a la Comisión Técnica de Reclamaciones y profesoras compañeras que resolvieron en 1ª Instancia por no atender acriterios de veracidad constatables y constatados con posterioridad, a testigos que actuaron corporativamente como los profesores Guillermo Pla y Francisco Camas que desde sus posiciones, colaboraron con tan bochornosos planes, al asesor jurídico de la Delegación Provincial de Cádiz, por su falta de ecuanimidad, a la jefa del SRRAJ de esta CEC, Mª Dolores Luna Fernández, por la "corporativa,ilógica e irrisoria" Resolución del 15 de Julio de 2003 e incluso a Pilar Sánchez (Exdelegada Provincial de Educación y actual alcaldesa de Jerez de la Frontera) por su descarado mirar hacia otro lado, tapándose narices y oídos. Pero tales sucesos no se producirán, pues así rectifica este poder público de Andalucía. No hay depuraciones de cargos, ni disculpas publicas, por los tremendos errores cometidos. Es más, ni siquiera se tienen a los citados individuos, en futuribles puntos de mira. La vida sigue igual. El sillón gusta a los estómagos satisfechos. Ma non ci si muove!. Pero en este caso, recogiendo de las palabras de Luis De Ulloa; "Los tiranos prosperan, mas como en las representaciones teatrales, en el último acto, sufrirán el castigo".

Para finalizar, agradezco públicamente la intervención de D. Jaime Bretón Besnier, Adjunto del Defensor del Pueblo Andaluz sin cuya participación, difícilmente hubiera tenido la posibilidad de resolverse en la Sala Contencioso-Administrativa, dado el "carpetazo" que dio la CEC., "invitando" al SRRAJ, a resolver con la mayor celeridad, o en su defecto, este expediente, sería expuesto en el mismísimo Informe Anual del 2003 al Parlamento de Andalucía. Y por supuesto, a los servicios del Letrado D. Miguel Bausá Crespo, artífice definitivo y definitorio de esta conclusión.

A modo de epílogo recordatorio y de grito poético y de plenitud a estas letras, vuelvo a reivindicar: Mein Kampf ist meine Sieg!

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