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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Batalla educativa

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
domingo, 14 de enero de 2007, 21:18 h (CET)
Si es educativa no puede ser una batalla, salvo que lo sea en sentido figurado. Pero los Estatutos de Autonomías otorgan capacidad normativa a las comunidades autónomas y, precisamente, en nombre de esa capacidad se cometen en ocasiones verdaderas barbaridades, sobre todo en comunidades donde el separatismo y el independentismo son bandera de ondeo habitual. A veces, esos atropellos invitan a la iniciativa de otros y es en ese marco donde encontramos propuestas como la que llevará a cabo el Partido Popular.

Las comunidades autónomas gobernadas por el PP tendrán un plan común de estudios donde, además, está contemplado el retraso de la impartición de la asignatura “Educación para la ciudadanía”. Estas comunidades pretenden enarbolar su bandera política. Se trata de compartir contenidos de asignaturas como la Historia, geografía y lengua española. Dichos contenidos pretenden hacer efectivo cuanto desean modificar los nacionalismos periféricos, empeñados en incordiar, adulterar y trastocar la existencia de una realidad.

El concepto unitario de España no es fácil de desmontar; no obstante, se viene intentando por todos los medios en aquellas autonomías que hacen del separatismo y del independentismo su enseña. Tal actitud se ha visto apoyada, en ocasiones, por las nuevas editoriales que han surgido a la luz de gobiernos nacionalistas y, en muchos casos, alentadas y financiadas por ellos. El paso dado por las autonomías del PP viene a suponer un obstáculo contra el absurdo, la ruptura de la solidaridad y el permanente incordio, además de suponer también “una barrera contra esa atomización del sentido de nación”.

Se suele decir, y con razón, que todo tiene un término medio y que el fiel de la balanza es el que mantiene el equilibrio. Pasados los años, los especialistas en educación deberán comprobar si mereció la pena o si se incurrió en el error opuesto. Siempre hablaremos de “textos coherentes” cuando, leídos tras varios años, no inciten al sentimiento de vergüenza, al sonrojo o al escándalo. Esa unificación a la que venimos aludiendo se dará tanto en el currículum, como en los cursos donde se impartirá y las horas dedicadas a cada materia; siempre igual en cada una de las siete comunidades que han rubricado el acuerdo.

Ante todo, y como objetivo fundamental, es que el alumnado no sufra los cambios ante un posible traslado a otra autonomía. Desde alguna comunidad, como es el caso de Castilla y León, se ha dado un razonamiento lógico al proyecto de las comunidades gobernadas por la derecha sociológica y es que “esta coordinación era una responsabilidad del MEC, que se ha movido en dirección contraria”.

El profesorado considera muy positivo reforzar “el aprendizaje de matemáticas, lengua española, lengua extranjera e historia y geografía de España”. Pero lo más coherente es que se van a priorizar en la etapa de Primaria aspectos de tanta relevancia como el respeto a la autoridad del profesor, la convivencia escolar y la interacción entre el centro educativo y la familia. Bases, todas ellas, para afrontar con garantía de éxito el desenvolvimiento del alumnado y del profesorado en la etapa educativa siguiente, que es donde la problemática se agudiza.

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