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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

De rebajas y subidas

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 8 de enero de 2007, 21:35 h (CET)
Pasadas ya las fiestas navideñas, que han supuesto, desde el punto de vista económico, un gran esfuerzo presupuestario para muchísimas familias de clase media, llegan las rebajas de enero. Un año más veremos en los telediarios las imágenes de personas semihistéricas y maleducadas abriéndose paso a codazos y empujones entre la multitud con un solo objetivo: ser de los primeros en acceder a las rebajas de unos importantísimos y conocidísimos grandes almacenes.

Lo cierto es que estas ofertas son, probablemente, las rebajas más inoportunas del año, ya que coinciden con la llamada “cuesta de enero”, momento en que los precios –sobre todo los precios de los productos que no están sujetos a la ley de la oferta y la demanda, sino intervenidos por el gobierno, y cuyos precios dependen, cómo no, de la cosa pública y su afán recaudatorio: transporte, electricidad -¿saben qué de cosas se pagan con la factura de la luz?-, gas, teléfono, butano, tabaco- se disparan y suben sin freno ni control. Por cierto, el barril de petróleo ha bajado el pasado mes de diciembre por debajo de los 55 dólares el barril, lo que supone más de un 30% de bajada con respecto al precio que el producto tenía el pasado mes de julio, pero aquí el precio de los carburantes sigue disparado. Y es que cuando el barril sube las gasolinas se encarecen casi automáticamente. Cuando bajan hay un claro y tramposo objetivo: recaudar, recaudar, recaudar…

Este 1 de enero de 2007 todo ha subido una barbaridad y muchas cosas por encima del IPC. Se calcula que a cada familia esta subida le afectará en unos mil euros/año y, si tienen hipoteca, en dos mil. O sea, en dos mil. Porque ya me dirán quién no tiene hipoteca…

Mientras, el gobierno amenaza, eso sí, con talante, con revisar las tarifas eléctricas cada trimestre a partir de junio, una vez celebrada la consulta electoral de mayo. Y es que el partidismo y el sectarismo tienen estas cosas. Hay que engañar al votante. Los socialistas deben de poder vender que no nos han atracado demasiado, cuando en realidad tienen ya previsto el “robobo de la jojoya”.

Además, se ha aprobado una modificación del IRPF que supondrá bajar el porcentaje de robo legalizado (impuestos) para las rentas más altas –del 45% al 43% y tiro porque la SICAV me toca- y una subida para las rentas más pobres –del 15% al 24%-. Ya saben, socialismo. Las clases medias a apechugar, que para eso están. Para financiar estúpidas campañas de publicidad u ocurrencias estrambóticas del tonto con cargo de turno (¿no han oído la penúltima del BNG? Protestan porque las muñecas que hablan y hacen pipí, lo hacen en castellano o en inglés y no en gallego. Y quieren normalizar el lenguaje de las chochonas. Y a estos les pagamos –forzosamente, eso sí- el sueldo de nuestro trabajo…)

España, desde la entrada del euro, se ha ido situando entre los países más caros de Europa. Pero los sueldos asisten impertérritos a la desenfrenada subida de la inflación. Es cierto que los datos macroeconómicos son buenos. Que parece –y digo parece porque habría que ver aquí el efecto que ha producido la regularización indiscriminada de inmigrantes llevada a cabo por Zapatero, ya que a estos se les exigía presentar una oferta de trabajo, que en muchos casos era falsa pero que se contabilizaba- que el paro desciende y que cada vez hay más contratos indefinidos –sobre todo en la Comunidad de Madrid, motor de la economía española-. Pero también es cierto –y cualquier ama de casa me dará la razón por más estudios económicos que se le presenten- que en este último año la cesta de la compra se ha puesto por las nubes. Con cien euros ya no se compra nada. ¡16.000 de las antiguas pesetas! Y cada vez son más las familias, endeudadas hasta las cejas –y no sólo con hipotecas para pagar la vivienda, sino también con créditos personales (mucho más caros) destinados a operaciones de estética o a pagarse unas vacaciones a todo trapo- con problemas para llegar a fin de mes.

Pues bien, pese a esto, según los datos que van apareciendo en los medios, se calcula que cada español destinará una media de 120 euros a las ofertas invernales. La mayoría del dinero irá destinado a ropa y calzado. Y es que según la CECU (una organización, que nadie sabe por qué, se cree portavoz de usted, de mí y de todos, que para eso somos consumidores, que recibe subvenciones del erario público –de usted, de mí y de todo contribuyente, quiera o no-, y que, en plan sindicalista, se dice defensora del consumidor pero que, a la hora de la verdad, vaya usted a reclamar o pida ayuda. Va a recibir la misma que los damnificados por el Tsunami, o sea muchas buenas palabras pero ninguna buena acción) casi el 70% de los españoles prefieren esperar y comprar en rebajas.

Parece pues, que 2007 va a ser el año de la rebaja perpetua. Porque de seguir así la cosa y de seguir, que seguirá, el gobierno sin adoptar las medidas necesarias para controlar la inflación y para subsanar nuestro déficit exterior, volviendo a atraer inversiones extranjeras y liberalizando los mercados, el del trabajo inclusive, sin montar numeritos bananeros como el organizado por ZP y Montilla entorno a la OPA de Gas Natural sobre Endesa que alejan al inversor de nuestro país por la falta de seguridad jurídica y el brutal intervencionismo estatal, mucho es de temer que este año va a ser el año del retraimiento del consumo y del comienzo de una crisis económica. Ya veremos.

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