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Etiquetas:   Crítica de cine   -   Sección:   Cine

'Banderas de nuestros padres': fotos trucadas en eras pre-photoshop

Pelayo López
Pelayo López
sábado, 21 de abril de 2007, 09:11 h (CET)
Algunos de ustedes, bastantes incluso me atrevería a adivinar, pensarán de quien escribe estas líneas, a raíz del siguiente comentario, que no estoy en mis cabales. Bueno, para gustos se hicieron los colores, como dice el refranero popular. ¡Qué se le va a hacer! A un servidor, personalmente, Clint Eastwood, en los últimos tiempos, no le ha llegado demasiado. Con sus más recientes títulos, diría incluso que, si no fuese por su nombre, el de los respectivos repartos y los medios a su disposición, casi estoy seguro de que se habrían convertido en productos destinados a la sobremesa diaria de cualquier televisión, unos por su sensiblería fácil y lacrimógena –léase Million Dollar Baby o Deuda de sangre-, y otros por su falta de pulso y originalidad –Space cowboys o Mystic River-. No sé si será por la edad –los años pasan por todos- pero lo cierto es que su cine ha perdido frescura y desparpajo, se ha hecho más convencional y lleno de tópicos, y, personalmente, prefiero al Clint actor antes que al director. Ya queda bastante poco de cintas de referencia como Escalofrío en la noche, Ruta suicida o Bird. Después de despacharme a gusto con estas frases, si continúan leyendo, todavía, es posible que estén algo desorientados con lo que a continuación les voy a decir: su último trabajo, su primera mirada –de las dos que ha hecho-, la de los vencedores norteamericanos sobre la batalla de Iwo Jima en la II Guerra Mundial, me ha gustado. No me ha emocionado pero he de reconocer que, ante las dudas iniciales sobre las capacidades de Eastwood para enfrentarse a una macroproducción como ésta, el visionado del resultado final me ha dejado bastante satisfecho, eso sí pese a algunos deslices que tenemos que comentar.

Acertado por parte del director el hecho de recurrir a un reparto semidesconocido para dar vida a los tres protagonistas principales. Sólo destaca algo más Ryan Phillippe, uno de esos actores surgidos de películas “teen” y que ya demostró sus otras cualidades en Crash –puede que incluso haya sido una recomendación de Paul Haggis, director de esa película y coguionista tanto de esta historia como de la anterior de Clint Eastwood ambientada en el boxeo-. Los tres –Phillippe, Jesse Bradford y Adam Beach- están más que correctos interpretando distintos puntos de vista sobre las repercusiones de la guerra: el indígena derrotado ante los acontecimientos víctima del alcohol, el médico salvavidas que no sabe muy bien en qué lugar está ahora, y el soldado que encuentra lo que cree una puerta para cerrar su futuro. También está muy conseguida la estructura narrativa, la mezcla trabajada y medida del presente y del pasado si bien, supongo, la base literaria -no hay que olvidar este dato- de la que nace ha ayudado bastante en esta labor.

Sin embargo, hay que dejar claro que si alguien está pensando en ir a la sala a ver una cinta bélica, que se vaya quitando esa idea de la cabeza. Las escenas de este tipo son las menos, sobre todo porque el argumento gira en torno al después y no al durante, pero sí que se nota en las mismas la mano de Steven Spielberg porque recuerdan mucho a Salvar al soldado Ryan. No hay que olvidar que Spielberg es el productor de la cinta y que le cedió los derechos a Eastwood. Abundan los tonos grisáceos y humeantes, apagados pero translúcidos. Y hablando de tonos, el propio actor-director ha repetido también como compositor de la banda sonora, unas notas que podrían estar entre los tres motivos principales para ir a verla. Merece la pena. Y ahora sólo queda esperar unos meses para comprobar si la otra mirada, la de los derrotados, Cartas desde Iwo Jima, que dicen aún es mejor, consigue llegarnos del mismo modo. Eso sí, espero que dure menos, puesto que a esta le sobran unos cuantos minutos y continúa convirtiéndose en una reverberación de si misma.

Un país se forja a base de héroes y leyendas. Estados Unidos es especialista en crear tanto unos como otras, y, dentro de este país doctorado en marketing, Hollywood es uno de sus alumnos más aventajados, que consiguió hacer de una fotografía falsa la victoria en una guerra. Sin embargo, de vez en cuando, algunos de sus miembros, como en este caso el veterano Eastwood, abre los ojos del resto de sus conciudadanos, y del mundo en general, con reflexiones universales y una introspectiva y crítica mirada hacia esta fabricación, en muchas ocasiones, frágil y manipulada. Héroes ha habido sólo unos pocos, otros muchos han sido meras farsas fruto de la casualidad, de la necesidad o de infinidad de situaciones variopintas que se han convertido en fotografías trucadas en eras “pre-photoshop”.

FICHA TÉCNICA

- Calificación: 3,5 estrellas.
- Director: Clint Eastwood

- Reparto: Ryan Phillippe, Jesse Bradford y Adam Beach.

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