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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   -   Sección:   Opinión

El Amor como filosofía de trabajo

Amor como filosofia
César Piqueras
@cesarpiqueras
martes, 9 de diciembre de 2014, 09:48 h (CET)
Van pasando los años y uno se plantea si todo el tiempo que dedica a trabajar es un tiempo que disfruta o es un tiempo que sufre. Si es un tiempo que merece la pena, y por lo tanto le encantaría seguir haciéndolo durante toda su vida o si por el contrario cuanto antes acabe, mejor. El amor como filosofía de trabajo es uno de los temas que tenemos pendientes en nuestra “sociedad desarrollada”…

La empresa actual no está pensada para disfrutarla, no tiene sus raíces ancladas al bienestar, a lograr que las personas se actualicen y desarrollen sus potencialidades humanas. Algunas experiencias laborales, más que sumar, en muchos casos restan. Más que habernos aportado algo valioso, son experiencias que queremos olvidar, años perdidos trabajando para una marca.

El amor como filosofía

Podemos mirar a la vida desde distintas ópticas, es nuestra decisión, eso es evidente. En cualquier lugar de trabajo uno encontrará a aquellos/as que sufren y a quellos/as que disfrutan. Algunas personas tendrán una actitud positiva ante el trabajo y en consecuencia ante su vida, y otras sin embargo vivirán cada día como si fuera un oscuro día de lluvia.

En la mayoría de ocasiones, en lo que al entorno laboral se refiere, nuestra actitud no es ni mucho menos valorativa, apreciativa o generosa, no estamos programados hacer del amor una filosofía de trabajo. Pagamos las consecuencias, eso sí.

Siempre me ha gustado simplificar al máximo, mi mente ingenieril tiene esa característica, que todavía no sé si es positiva o negativa. Y la mayor simplificación que he encontrado en la vida es la dualidad Amor – Miedo. Decía Anthony de Mello que “lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. El odio es una consecuencia del miedo”. El miedo, no es sino también una derivada del amor.

Aquel que tiene miedo de no vivir el amor, tiene miedo. Sólo hay dos emociones primarias, el amor, y el miedo a perder ese amor.

Y cuando hablo del amor, ni mucho menos me estoy refiriendo al amor romántico de una pareja. Se entiende que hablo en términos más amplios ¿no?

A la vida nos trae el amor, y sin embargo somos nosotros los que luego creamos competitividad, estrés laboral, insatisfacción con el trabajo y un largo etcétera de consecuencias de no estar poniendo demasiado amor en aquello que hacemos. Todo esto nos hace plantearnos algunas preguntas:

¿Quién dirige el mundo?
¿Está el mundo dirigido por el amor o por el capital (que no es sino una muestra del miedo que tenemos)?
¿En qué medida en nuestras empresas cabe el amor como filosofía de trabajo?

Las personas más felices, son aquellas que han comprendido que el amor, como filosofía de vida, debe empañar cada rincón de sus días. Y viven la vida, y su trabajo, como si fuera un regalo, como si en cada segundo se encontrara la eternidad. Y lo contagian a los demás…

A lo largo de tu vida te encontrarás múltiples manifestaciones del amor y del miedo, observa y verás…

El amor se manifiesta a través de la confianza, de la ayuda desinteresada, de la cooperación, de la solidaridad, de la consideración de las personas como seres valiosos y únicos, de la aceptación de lo que hay, del otro y de sus circunstancias, de la ternura, del cariño, de la empatía, de la fuerza del equipo, del compañerismo…

El miedo sin embargo, se manifiesta a través de sus contrarios…

todo aquello que no nos acerca al amor nos acerca al miedo

El miedo en la empresa se manifiesta a través de la desconfianza, de la competitividad, de la consideración de personas como si fueran objetos, de la ambición de acumular más, de la máscara que todos nos ponemos de vez en cuando, de la falta de comprensión, de la individualidad…

Cuando encuentro a una persona que sufre, siempre me pregunto ¿de dónde le viene este sufrimiento? En ocasiones me doy cuenta de que son sufrimientos patológicos, que vienen desde la infancia, o incluso antes… En otras ocasiones me doy cuenta de que las experiencias de vida le marcaron y la herida todavía no curó, provocando esa sensación de dolor, vacío y pérdida que curva nuestra sonrisa hacia su lado opuesto.

¿Cuándo has dejado de sonreir?

Me doy cuenta de que muchas personas no viven en entornos en los cuales haya amor, todo lo contrario. Ha sido un fin de semana horroroso en cuánto a violencia de género se refiere. Una de las expresiones de la falta de amor es el miedo, y como consecuencia, la violencia. ¿Nos hace falta más amor? decididamente sí. En toda nuestra vida.

¿Están nuestras empresas orientadas al amor o al miedo?
¿Cuál es su finalidad?: ¿ganar dinero?, ¿dar trabajo?, ¿hacer felices a las personas?, ¿servir a la sociedad?

En fin, aquí estoy yo cabilando mientras amanece al otro lado de la ventana, mientras yo también afronto un dia laboral de después de puente, pensando en si lo disfrutaré o si lo sufriré, en si el amor como filosofía de trabajo estará en mi forma de hacer, o si por el contrario vendrá el miedo a visitarme, nadie se salva de esta dualidad. Reflexiones de un día prenavideño.

Amor y miedo son dos caras de una misma moneda, tu vida. Sólo tú sabes en cuál de ellas pasas más tiempo. Y de ti depende dar cada paso, hacer cada gesto, decir cada palabra con amor o con su contrario, el miedo ¿Qué eliges?

Que tengas un gran día.
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