Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Luces en el universo

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 4 de enero de 2007, 21:54 h (CET)
“Hay algunas personas que están dotadas con el poder y el talento de evocar poderosas imágenes con sus palabras. Mucho después de que han terminado de hablar , sus mensajes resuenan y reverberan en el oyente”. Con estas palabras, la periodista canadiense Camille Hannays-King inicia su relato en el que describe la impresión que le produjo escuchar a Maya Angelou, la poetisa afroamericana que a pesar de no poseer educación universitaria ha sido galardonada con importantes reconocimientos en los Estados Unidos.

Dice Hannays-King que en la conferencia a la que asistió para escuchar a Maya Angelou, ésta “nos recordó de algo tan simple y crucial, la unicidad de la vida de cada persona. Mientras la escuchaba sentada, lo que resonaba profundamente dentro de mí era la afirmación de que cada persona es una luz en este universo, una luz a la que se le debería permitir brillar , y que muy frecuentemente se la oscurece, disminuye o extingue con los caprichos de la vida: celos insignificantes, odio, rabia, raza y racismo… ¿Quién entre la audiencia podría evitar sentir el alfilerazo de terror cuando describía como su familia en los Estados Unidos tenía que esconder a su tío Willy cuando «los chicos» estaban fuera de cacería? «Los chicos» eran muy peligrosos para los negros…Mientras la escuchaba y observaba al auditorio me preguntaba qué es lo que pasa con nuestra identidad canadiense y nuestra sensibilidad canadiense que nos permite escuchar y entender, reír y llorar por la dolorosa experiencia americana con su raza y racismo pero que no nos permite hacer lo mismo con nuestra experiencia canadiense. Me deja perpleja al preguntarme qué es lo que nos impide comprometernos en un diálogo honesto y abierto con respecto a nuestra propia historia y legado por lo que hace a la raza y racismo. ¿Cómo es que estamos abiertos y receptivos para escuchar de los horrores del Ku Klux Klan, y sin embargo lo pasamos tan mal cuando oímos y reconocemos los horrores de los centros de acogida, asimilación forzada, devaluación cultural y el traslado de los aborígenes de sus hogares y territorios tradicionales?…Me he estado preguntando seriamente si no hay algo en la psique colectiva de este país que nos permite oscurecer las contribuciones que han hecho los aborígenes y las personas de color en la historia canadiense y eliminarlos del contexto de la vida diaria…Muchos rechazamos la responsabilidad por los males de nuestra sociedad, no reconociendo que estando atrapados por la pasividad damos permiso tácito. Todos formamos parte de esta vasta comunidad multicultural y multirracial”.

“Al salir del auditorio Roy Thomson me pregunté cuán decisivo sería para nuestra sociedad y para cada uno de nosotros que no nos quedásemos solamente con oír y entretenernos con Maya Angelou , sino que todos nos comprometiésemos a ser luces activas que brillen”.

La pregunta que se hizo Camille Hannays-King al terminar de escuchar a Maya Angelou en el auditorio Roy Thomson, es la que deberíamos hacer todos. No nos quedaríamos pasivos ante las infinitas muestras de violencia que se hacen para impedir que cada persona sea una luz en este universo. Tal impedimento significa que la diversidad no nos complace. Materialmente se han levantado y se levantan muros de separación que merecen ocupar desgraciadamente lugares destacados e los medios de comunicación. Los más recientes los que se han erigido en las fronteras americana – mejicana, Ceuta – Marruecos, Israel – Palestina. Además, la infinidad de muros étnicos invisibles de separación que se alzan entre las personas que impiden que nuestros prójimos sean luces que brillen en este universo. Estos muros son los primeros que deben derruirse para que por efecto dominó caigan los que dañan a nuestra vista.

¿Por qué el odio racial, cultural, nacional y religioso que levanta tantos muros y que provoca tanto dolor? Pienso que la actitud de Caín hacia su hermano Abel nos da la respuesta: “Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” (Génesis,4:5). Otras versiones dicen que “Caín se irritó mucho e iba cabizbajo”. En otras palabras, Caín se enojó contra su hermano porque era distinto y, le mató.

Cuando tratamos de impedir que alguien en su diversidad sea una luz en este universo, ¿no estamos mostrando un enojo que puede llevarnos a perjudicarle con diversos grados de intencionalidad hasta llegar, si ello es posible, incluso con la muerte? ¿Existe una posibilidad de invertir esta tendencia que nos hace malvivir? La violencia engendra violencia. Más pronto o más tarde siempre se recoge lo que se siembra. Veamos lo que nos ocurre con los musulmanes. Por distintos los menospreciamos y con el engaño de quererles ayudar les robamos los recursos naturales que se esconde en el subsuelo de sus tierras. Se han cansado de ser pasivos en su humillación. Se alzan con odio contra lo que por ellos es distinto. Les tenemos miedo. Si nos paramos a pensar en el problema de la inmigración nos damos cuenta de que es el resultado de un colonialismo que además de ser explotador mantiene en el poder a dictadores corruptos que impiden el progreso de los pueblos que sojuzgan. Nos encontramos en un círculo vicioso del que no sabemos como salir.

Se debe derribar el muro de separación que engendra odio a lo que es distinto, que impide que cada persona sea una luz en este universo. El apóstol Pablo nos dice que en Cristo Jesús se derriban los muros de separación. El primer muro que cae es el que separa a uno de sí mismo. Habiendo hecho las paces con Dios se ha firmado la paz con uno mismo. Lo distinto deja de provocar pavor. Al perder el miedo al otro se está en condiciones de tender la mano cargada de sinceridad con quien estábamos irritados hasta el momento de nuestro encuentro con Cristo.

Noticias relacionadas

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos

Llamados a ser tronco dignificado

¿Dónde está nuestro decoro?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris