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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

A Zapatero se le caen los sombrajos

Miguel Massanet (Barcelona)
Redacción
lunes, 1 de enero de 2007, 18:49 h (CET)
La Providencia es sabia y en muchas ocasiones es la encargada de poner las cosas en su sitio cuando los humanos nos desviamos de la recta senda. El que escuchara al presidente Zapatero en su última rueda de prensa se hubiera podido imaginar que no estaba hablando de la España en la que vivimos, sino de otra España clonizada, hecha a su medida, como el mítico reino de Jauja, donde de los árboles colgaban embutidos, pasteles, frutos y toda clase de golosinas, y en el que sus pobladores se desenvolvían dentro de los límites de la más absoluta felicidad. En este paraiso del socialismo, según él, todo transcurriría de acuerdo con sus previsiones: sin fallos y a completa satisfacción; incluso se permitió sacar pecho al insistir, machaconamente, en que seguiría con su proceso de paz con los terroristas contra viento y marea; anunciando buenas novedades para de aquí a un año. También amenazó con una batería de medidas legislativas (cuarenta nada menos) para la próxima etapa de gobierno. Un fallo, un lapsus liguae según la Moncloa –una metida de pata según el resto de la ciudadanía –; cuando se refirió a los asesinatos de la ETA los calificó de “accidentes mortales” en vez de cómo crímenes, (no fuera que los etarras se sintieran molestos). Uno va por la calle tranquilamente y viene un tipo, le pone la pistola en la nuca y le descerraja un disparo que lo deja seco ¿sabe como se tipifica esta figura delictiva? ¡Pues señor mío, según el señor Zapatero, como: un accidente mortal! Ahora a los atropellos los denominaremos “crímenes de circulación”.

Hasta aquí la ficción, la Utopía. Lo malo de todo ello es que de los sueños se debe descender a la realidad cotidiana, y cuando estamos en ella nos encontramos con un panorama muy distinto y, por supuesto, menos idílico. Por ejemplo: no mencionó para nada el tema de la inmigración, los treinta y un mil emigrantes que agobian Canarias, los cayucos que siguen llegando, tampoco se refirió a la inoportuna regulación del señor Caldera con su efecto llamada; mucho menos aludió a las pifias de Montilla (aquel al que la Caixa le perdonó mil millones de pesetas) con la Opa de Eón ( con tirón de orejas de la UE) ni a los incendios de Galicia ni a las contínuas meteduras de pata de la ministra Magdalena Álvarez con el tema de los aeropuertos o a los inventos de la inefable Trujillo o al patinazo de Pepiño Blanco y López Garrido con el tema del discapacitado de la manifestación de la AVT. En fin, que la lista de “éxitos” es interminable y es de todo punto imposible intentar abarcarla toda.

Presume nuestro Presidente de la mejora económica experimentada por la nación, pero se olvida de mencionar que su ministro de Hacienda, señor Solbes, se ha limitado a seguir la partitura que le dejó escrita Rodrigo Rato, que tan buen resultado le dio a España –hasta el punto de permitir que fuera admitida con nota en UE y dejara saneada, con un colchón de treinta mil millones, la cuestión de las pensiones–.

Quiso el Presidente ganar tiempo, darse un respiro, para intentar afrontar las próximas elecciones con más garantías de éxito, narcotizando al electorado para que se olvidara de sus contínuos fracasos con la banda terrorista, simulando que llevaba la iniciativa de las negociaciones; anunciando para dentro de un año una supuesta solución milagrosa que le permitiera solucionar la cuadratura del círculo, de forma que la Oposición quedara desairada, la banda terrorista satisfecha y dueña del cotarro, los vascos bajo las garras comunistas y las legislativas en el bolsillo al asegurarse el voto de de los electores, entusiasmados por haberse librado de los terroristas aún a costa de verse obligados a lucir sobre sus frentes un par de magníficos cuernos proporcionados por el gobierno, ya saben, por aquello que dice:“cornudos y contentos”.

Pero véase que “antes se pilla a un mentiroso que a un cojo” y, cuando menos se lo pensaba ha saltado la sorpresa: ETA se ha cansado de esperar y le envía un contundente aviso al gobierno en forma de un coche bomba, que estalla en el módulo cuarto del aeropuesto de Barajas, con heridos incluidos y un desaparecido, que Dios quiera que sólo haya sido un susto y reaparezca pronto. ¿Así es como controla usted a sus compañeros de mesa de negociación? Me parece, señor Presidente, que se le han caido los sombrajos encima y que su confianza y desparpajo demostrados ayer, en estos momentos le deben estar pesando como una losa, porque el batacazo ha sido de campeonato y sus efectos imprevisibles.

¿Qué nos dirán los que acusaban al PP de alarmista, manipulador y traidor? Miren ustedes “el que duerme con niños amanece mojado” y esto es lo que les ha ocurrido por pretender rentabilizar politicamente este tema. Quisieron apartar al PP del juego político y ahora el señor Zapatero, tendrá que apechugar solo con las responsabilidades que, sin duda, le van a exigir los españoles cuando vayan a las urnas.

No queda aquí todo, ha llegado el momento de que empecemos a temblar porque, si Dios no lo remedia, el año que comienza de aquí a dos días nos trae la amenaza de cuarenta nuevas leyes que, si siguen la pauta de las anunciadas hasta ahora por sus ministros, nos llevarán definitivamente a una España intervencionista y bolchevizada. Basta ver el anticipo que nos ha anunciado la ministra de cultura respecto a la aprobación de una nueva disposición que obligará a proyectar películas españolas en las televisiones y cines, aumentanto la cuota actual en un seis por ciento, ¿qué pecado hemos cometido para merecer esta penitencia? ¡Viva la libertad! ¡Viva la libre competencia! y, ¡viva la promoción de la pornografía, la horterada, la violencia y los ataques a la moral y a la iglesia católica! Todo sea para que nuestros actorzuelos de la progresía tengan subvenciones y puedan presumir de izquierdistas mientras pilotan “Mercedes” de última generación. Pobres, también tienen derecho ¿no? Pero, señores, esto sólo ha comenzado, nos espera lo peor. Ajustense los machos, pongan los respaldos rectos y… recen.

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