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Etiquetas:   Crítica de cine   -   Sección:   Cine

Luces al atardecer Vs. Babel: Duelo en las salas

Gonzalo G. Velasco
Gonzalo G. Velasco
sábado, 21 de abril de 2007, 09:12 h (CET)
Quien quiera que sea el responsable de que se estrenen el mismo día en nuestro país la última película de Alejandro González Iñárritu, Babel, y la última del finés Aki Kaurismäki, Luces al atardecer, no cabe duda de que tiene un humor endiabladamente negro. Ambos cineastas coinciden en construir sus obras en torno al tema de la incomunicación, lo cual se presta a comparaciones odiosas, pero del mismo modo que Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004) y Mar Adentro (Alejandro Amenábar, 2004) aún compartiendo una premisa argumental muy similar, diferían de lo lindo en cuanto a calidad, Babel y Luces al Atardecer tienen tanto que ver como Michael Bay y Robert Bresson.

Lo alucinante del asunto es que Iñárritu, quien de acuerdo con el ejemplo ejercería de Michael Bay, se pasea por el mundo encandilando al personal al son de su empachosa flauta, mientras que Kaurismäki, nuestro Bresson particular, lo hace en silencio, cabizbajo e ignorado, como si se tratara de un personaje más de su universo de perdedores inexpresivos. Y en cierto modo lo es, ya que si bien su película se presentó en el Festival de Cannes con un claro marchamo de favorita, no recibió a la postre ningún premio, algo que sí consiguió el gurú azteca del tremendismo desestructurado al alzarse con el galardón al mejor director por encima de candidatos tan sólidos como Pedro Almodóvar, Guillermo del Toro, Richard Linklater , Pedro Costa o Ken Loach.

¿Significa esto que Babel está mejor dirigida que Luces al Atardecer? Permítanme dudarlo. Lo que sí significa, al margen de toda interpretación subjetiva, es que Kaurismäki habla de perdedores porque la cosa le toca de cerca, en tanto que Iñárritu despliega toda su grandilocuencia expresiva sobre lo desazonador de la condición humana desde el prisma de un observador privilegiado, distante, aleccionador y paternalista. El título de su película resulta muy sugestivo a este respecto, ya que lo sitúa a él, como creador último, en una posición casi demiúrgica con respecto a lo narrado y con respecto al propio espectador. Kaurismäki, por el contrario, demuestra una mayor humildad. No es el Dios-ojo que todo lo ve, que subraya los errores de los humanos, y que llega a una conclusión tácita más o menos disimulada, sino el que baja a tierra firme, planta la cámara, se va a dar un paseo y deja que su creación hable por sí sola aunque lo que diga no le interese lo más mínimo porque ya sabe de antemano que el mundo no merece la pena. Al fin y al cabo, lo ha creado él.

Es por ello que Alejandro González Iñárritu necesita más de dos horas de metraje para articular su discurso supuestamente complejo cuando a Aki Kaurismäki le basta con ochenta minutos raspados. Y también por lo que el uno necesita grandes estrellas, una estructura narrativa poliédrica, y mil y una frases y situaciones con gancho cuando el otro tiene excedente de materia prima con un par de planos estáticos de un personaje incapaz de mirar a los ojos a otro. La simplicidad de lo complejo frente a la complejidad de lo simple. El efectismo frente a la seguridad expositiva. El rigor frente al capricho. La necesidad de complacer a la audiencia presuponiendo en la naturaleza humana una complejidad psicológica en realidad inexistente frente a la decisión insobornable de enseñar ese vacío en toda su plenitud. Para ganar un premio en Cannes y convertirse en el enésimo director mediocre prematuramente elevado a los altares, está claro qué camino hay que seguir. Kaurismäki, al igual que sus Leningrad Cowboys cuando viajaron a América, ha escogido la ruta menos transitada. Tal vez porque después de haber filmado cosas como Un Hombre sin Pasado o La Chica de la Fábrica de Cerillas, no necesita demostrar nada. Hasta que Alejandro González Iñárritu consiga algo parecido, mucho me temo que tendremos que tragarnos al menos una docena de pretenciosas historias corales consecutivas. ¡Que Dios nos asista!

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