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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea  

Cien historias de amor

Nieves Fernández
Nieves Fernández
domingo, 31 de diciembre de 2006, 01:50 h (CET)
En teatro con una sola historia de amor basta, pero si además son cien y la obra ha sido premiada recientemente como la de “Mejor puesta en escena” de Cabanillas del Campo, entonces promete. Los diez actores integrantes de la Compañía Lazarillo TCE, Teatro de Cámara y Ensayo, tocaron a diez historias cada uno para contarnos, para conjugar vida y ficción, para demostrar una vez más que el teatro dentro del teatro puede funcionar y funciona como la mejor de las pócimas.

Era la noche de los santos inocentes y en el rol que nos juega la vida unos ríen y otros lloran, unos ganan y otros pierden, es cuando los actores subían al escenario, acompañados de la elegancia y buen sonido de los tres músicos, flauta travesera, piano y chelo, que arrancaban en cada intermedio escénico quejas y lamentos de sus instrumentos, eran la otra voz, la voz musical que se instalaba apenas en un rinconcito del teatro pero que era capaz de envolver toda la atmósfera prenavideña que circulaba en el ambiente.

Y los actores dieron todo de sí para hablarnos de amor y desamor, de equívocos y fracasos, de amistades malentendidas y de sorpresas con voz en grito, de emociones y frenesís. “Cien historias de amor” del grupo Lazarillo de Manzanares acabó su gira con el sabor añejo y de prestancia de una obra de teatro que ha funcionado bien por los escenarios, pero no hay tiempo para digerir el triunfo, enseguida les abruma el trabajo, sólo un día después, van a estrenar en su propio Salón, en el Salón de Lazarillo su primer cortometraje titulado “Ciervo”, suponemos que con más historias de amor enmascaradas pero esta vez las historias se acompañan de una sugerente y gigantesca cornamenta, y la historia es como ellos mismos denominan “una historia de celos, intrigas, cotilleos y ... muchos cuernos”. La historia ha sido escrita y representada por los alumnos de los distintos grupos de teatro de la cantera de tan grande asociación, veintiocho personajes y dirigida, o algo así dicen ellos, por A. Miñán. Habrá que verlo.

Pero aquella era la noche del teatro, era la noche de los santos inocentes, inocente también como algunos amores, cuando a un grupo de pedazo de actores no les importaba reconocer que habían sido objeto de una desafortunada inocentada, cuando en realidad lo que había ocurrido por la mañana es que fueron objeto de un fragante delito, de un robo con rotura del parabrisas del coche incluido. Pero todo entra dentro de la aventura del juego de la vida, afortunadamente los objetos robados han sido recuperados en parte y la rueda de la interpretación puede y debe seguir girando.

Cecilio Amores, Amores es el apellido del creador y director de la obra, no podría llevar otro apellido o no podría llamarse de otra forma la obra. Lazarillo es mucho Lazarillo y guía como nadie hacia el mundo de la expresión con los mejores recursos y por los mejores escenarios. Y los espectadores no dudaremos en dejarnos guiar por otras cien historias de amor o desamor como éstas.

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