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Etiquetas:   Política   Coronavirus   Crisis  

​Tezanos y su CIS, trabajando para Sánchez y su gobierno

“Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas.” Mark Twain
Miguel Massanet
miércoles, 20 de mayo de 2020, 09:31 h (CET)

El Confidencial del día 15 de abril del corriente año, publicó lo siguiente: “El polémico barómetro del CIS de José Félix Tezanos que preguntó si se debía limitar la libertad de información fue elaborado por primera vez por una empresa al no disponer el instituto público de centro de llamadas. La empresa que lo realizó fue Intercampo, contratada a dedo gracias al estado de alarma. Esta es la empresa que trabajaba para José Félix Tezanos en la fundación Sistema, vinculada al PSOE y que aún preside Tezanos. Las encuestas de Sistema que hacían entre Intercampo y Tezanos eran conocidas por pronosticar amplias victorias del PSOE.”. No parece que tan escandalosa noticia haya servido para que el director del CIS rectificara, entrara en razón y decidiera cambiar los métodos poco ortodoxos que utiliza para, como sucedió con el traidor Vellido Dolfos cuando asesinó al rey Sancho II de Castilla, a quien se le atribuye aquella frase de “no quito ni pongo rey, sólo ayudo a mi señor”.

Evidentemente el señor Tezanos no ha manejado, en el sentido estrictamente físico una daga para acabar con la verdad, pero es probable que sí haya utilizado otro tipo de instrumento, no menos eficaz, no menos peligroso y, por supuesto no menos traicionero, cuando de lo que se trata es de engañar a los españoles, trasmitirles unos datos apócrifos o manipular unos resultados, aparentemente verídicos pero hábilmente manipulados para dar la sensación a los ciudadanos de que las noticas del CIS tienen todas las garantías de ser ciertas. No es la primera vez que este caballero, designado a dedo por el ocupante actual de la Moncloa, sale en auxilio de su mecenas cuando éste se encuentra en una situación apurada, unos momentos en los que ve peligrar el poder que ostenta o, como es el caso actual, una pésima gestión de la pandemia del virus, juntamente con la amenaza evidente de que, España, va a entrar en una recesión que se anuncia como peor que la que se produjo a causa del derrumbe económico del 2008, cuando en los EE.UU se produjo el desplome de las hipotecas fraudulentas de la empresa Lehman Brothers, y otro socialista, el señor J L.Rodriguez Zapatero, como ahora Pedro Sánchez con la amenaza del coronavirus, decidió aparentar que aquella lejana amenaza económica, en modo alguno afectaría a la España que el gobernaba.

Se equivocó, como se han equivocado Sánchez y su gobierno, y España resultó ser uno de los países más afectados y perjudicados por aquella crisis; exactamente lo mismo que los expertos en economía anuncian que nos va a ocurrir a los españoles, acto seguido de que la pandemia del Covid 19 deje de ser el motivo principal de preocupación, para pasar a ser la situación de crisis económica grave la que pase a ser la protagonista del futuro catastrófico que parece que va a ser lo que nos espera, salvo que ocurra un milagro que lo impida.

Cuando se nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino, utilizando, por cierto, uno de los mecanismos que mejor saben usar los estalinistas de todo el mundo, el de la propaganda demagógica, convenientemente amañada para presentar ante el pueblo realidades ficticias y engaños floreados para hacerle creer que, una gran mayoría de la población del país, está a favor del socialismo filocomunista cuando, en realidad, el descontento se está viendo, no solamente en las clases que se pudieran considerar como privilegiadas sino, y esto es muy importante, en la clase media, la de los ciudadanos de a pie que han sido y seguirán siéndolo los principales afectados por este tipo de situaciones; los que se encuentran confundidos, engañados, perjudicados, poco informados y, en muchas ocasiones, enfadados y furiosos por la forma en la que, este gobierno que ostenta el poder en España, se ha atribuido facultades que, seguramente, sobrepasaban las que, un poder público democrático, tiene atribuidas. Y todo ello, porque se han dejado llevar por intereses de tipo partidista, electorales, sectarios y egoístas que les han hecho anteponer, a lo que sería conveniente para España y el pueblo, sus proyectos de desestabilización y sus políticas estatalizadas, para cambiar el actual sistema de mercado libre y libertades ciudadanas, por otro de los que, desgraciadamente, han imperado durante años en otras naciones pertenecientes a la Unión Soviética y aquellos países sobre las cuales impuso su régimen de coacción, terror y represalias.

Hoy nos hemos enterado de otro de los proyectos que parece que está a punto de poner en marcha el gobierno del señor Sánchez. Se trata de las becas para estudiantes. Tradicionalmente se concedían becas a los estudiantes cuyas notas acreditaban que eran merecedores de recibir ayudas para así poder acceder a las universidades, sabiendo que se trataba de una inversión hecha a costa de los tributos estatales, sabiendo que la sociedad tenía la garantía de que aquellos dineros los iba a recuperar con creces cuando, aquellos muchachos beneficiados por las becas, consiguieran sus títulos y retornaran, con la aplicación de sus conocimientos en sus respectivas especializaciones, la inversión que la ciudadanía había hecho para que estudiaran.

Se puede decir que lo que, hasta ahora, gracias a las presiones de estos sistemas anticapitalistas que se han ido implantando en España, para poder conseguir una beca hacía falta que el alumno tuviera una nota promedio superior al 6’5, algo más de lo que sería un aprobado alto. Muchos pensaban que era tanto como tirar el dinero si se tiene en cuenta que, el hecho de que las universidades estuvieran a tope de medianías y el alto porcentaje de abandono de sus estudios por muchos de ellos (en ocasiones de hasta el 30%), significaba que, una parte importante del capital que se invertía en ellos, se desperdiciaba en cuanto dichos malos estudiantes abandonaban, al cabo de unos años, sus estudios universitarios. No es extraño que los rectores de las universidades se quejaran de falta de subvenciones, de escasez de profesores, de masificación de las aulas y, por encima de todo, de politización de los alumnos que, como es evidente y se ha podido comprobar durante los últimos años, han dedicado una parte importante del tiempo que debiera haber sido lectivo a otras ocupaciones, por supuesto nada académicas, relacionadas con ideas de tipo revolucionario, actividades terroristas y proyectos revolucionarios propios de activistas anarquistas, antisistema y totalitarios; de todo ello nos podría dar clases el actual vicepresidente Pablo Iglesias.

Pero, señores, el actual ejecutivo no se contenta con lo que ya era un sistema que nos situaba entre los últimos puestos entre el resto de países europeos en cuestión de calidad de la enseñanza, sino que, como le parece poco que el dinero se les da a medianías poco capaces para estudiar una carrera, han decidido que, las becas que se concedan en adelante, no se basen en el expediente académico de los alumnos, sino que sólo se tendrá en cuenta, para poder aspirar a una de ellas, la situación económica del solicitante, sin que sus resultados académicos de los estudios de enseñanza media, sean tenidos en cuenta para nada. ¡Se acabó, señores, la recompensa por el esfuerzo, el rendimiento, la inteligencia o la capacidad para el estudio! Por fin se va a conseguir que cualquier tarugo, por el simple hecho de no ser rico, pueda iniciar estudios universitarios con una beca, sin garantía alguna de que, un sujeto que no haya alcanzado el aprobado durante su etapa de enseñanza media, sea capaz de poder afrontar con éxito unos estudios superiores sin la base suficiente para poder afrontarlos; algo que, evidentemente, no puede llegar a garantizar, ni mínimamente, que aquella parte de los impuestos de los ciudadanos que se dediquen a subvencionar sus estudios, si los deja a medio camino o, incluso si consigue graduarse a fuerza de ir repitiendo asignaturas, este licenciado pueda llegar a ser útil a una sociedad, que lo que realmente necesita es que sus futuros universitarios sean capaces de arrastrar con fuerza la economía, la investigación, la cultura, el progreso y el bienestar de la sociedad española del futuro.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no dejamos de admirarnos de lo que los nuevos gobernantes que, hoy en día, son los que ostentan el poder y los que toman las decisiones por las que los ciudadanos, nos gusten o no, deberemos regirnos; evidentemente sin que tengan la capacidad intelectual y ética que se les podría exigir a los que ostentan cargos de tanta responsabilidad en un país que, en el caso que nos ocupa, carecen del nivel que, la gran mayoría de ellos, debería tener para ejercer las responsabilidades que, los altos cargos que se les han asignado, requieren para poder desempeñar con solvencia los cometidos inherentes a las funciones que deben afrontar. Y en manos de semejantes personajes, son en las que nos encontramos, con la agravante de que a la incapacidad para cumplir con sus cometidos ministeriales, se debe añadir su sectarismo, su egolatría, su insolvencia para negociar con la oposición, su autoritarismo y nulo sentido de lo que es el interés general y la visión de Estado, (por supuesto hablamos de un tipo de Estado moderno y no, como ellos pretenden, de la instauración de un nuevo Frente Popular como el que establecieron en el febrero de 1936, durante la II República). Hay un proverbio chino que estimamos que sería oportuno transcribir como epílogo de este comentario: “No desesperes: de las nubes negras cae un agua que es limpia y fecunda”

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