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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Proceso de paz?

José Luis Palomera
Redacción
sábado, 30 de diciembre de 2006, 13:01 h (CET)
Proceso de paz, ¡qué imbecilidad! cómo se puede sustentar un proceso de paz cuando no existen dos bandos que prediquen guerra. Hay que ser histriones cantamañanas para sostener tal calumnia en una nación donde los terroristas asesinan al pobre obrero, al campesino, al ciudadano, intentando, los muy cobardes analfabetos además de terroristas, hacer daño al poder.

Es de un patético magistral escuchar decir a muchos “medios pollos” que el proceso de paz está en marcha, ¿ paz para quién? para ellos que comen y viven como dios mientras los asesinos terroristas eliminan al pueblo obrero igual que a las ratas...

Miren, protuberantes barrigas, escribanos de teorías, y demás defensores de un proceso de paz,les demostraré por última vez que el proceso no es otra cosa que síndrome de cantamañanas. Veamos, en primer lugar para iniciar un proceso de paz ha de haber dos partes confrontadas y que éstas decidan establecer contactos de entendimiento y cese de hostilidades mediante un proceso que se denomina "de paz", este supuesto no se da en España ni se ha dado en los últimos setenta años, donde sí se dio, haciendo referencia a la guerra civil española. Guerra desencadenada por fantoches adalides que desde los pedestales arengaban frases de “compañerismo y demás camaradas”, pero que al final y como siempre, la sangre, el derramamiento de sangre, la pusieron otros, es decir, el siempre pagano pueblo. Sostener o comentar hoy un proceso de paz en donde las hostilidades asesinas las padecen los que no estamos en guerra, es decir, el pueblo, el pueblo obrero, es desmerecer la sangre del mismo.

Si el gobierno, funesto gobierno el de hoy, desea negociar un proceso de paz que "inicie" primero una guerra para poder defender y cobrar las vidas que el pueblo ha perdido sin poder defenderse, es lógico. Si el pueblo, después de unas cuantas docenas de años (hubiese sabido) que estábamos en un proceso de guerra contra el terror, sin duda, la presión social habría demandado intervención del ejército español, obligado a defender al pueblo de sus asesinos. Luego no fue así ya que se confió en que las fuerzas de seguridad acabarían con los terroristas, y no así negociar con los mismos. Nunca jamás se pensó el dialogar con ellos teniendo el pueblo novecientos asesinados inocentes y ellos piscinas en sus pensiones de tres estrellas, también llamadas en España, centros penitenciarios.
Hay algunos que dicen tener familiares asesinados, que apoyan el falso proceso en bien de que no mueran más personas, si se me permite he de decir con lógica, que personalmente me parece una opción cobarde además de gratuita. Me explico, son muchos los que sabían que tarde o temprano morirían, son muchos los que no podían bajar con sus hijos a la calle ante el temor de ser asesinados, son muchos los que echaban agallas como hoy ya no hay, son muchos los que lloraron junto a su familia la indignación de la oscuridad en su propia tierra, son muchos los que clamaron con sus últimas gotas de sangre “viva la libertad”, son muchos, muchos, son TODOS...

Pero es más, si estos valientes que dieron sus vidas por nuestra libertad hubiesen sabido lo que iba a ocurrir hoy en España, sin duda habrían roto sus cartillas de militantes y cesado en concejalías y demás a cambio de poder vivir sin temor a ser asesinados. La disyuntiva no tenía comparativa alguna; dejar la militancia o ser asesinado..., y no lo hicieron, su valentía y determinación no les hizo doblegarse lo más mínimo, para que venga ahora un familiar, sea quien sea, a decir que todo está bien hecho siempre y cuando no se produzcan víctimas.

Hay una entraña muy pequeña en el cuerpo de la carne, se llama honor, que jamás ha de entregar ser alguno mil veces muera.

El pueblo que no ha batallado con enemigo alguno no acepta ningún proceso de paz sin haber estado antes en guerra, este proceso llanamente y lo diga quien lo diga, es un proceso de acercamiento al grupo terrorista al que se ha combatido, con democráticas leyes y cuyo resultado no ha podido ser más nefasto para la sociedad.

Todos hemos visto sus actitudes chulescas, sus mofas y brindis ante las víctimas, las cuales, en el bazar de la deplorante justicia española, adquieren a siete meses, más o menos por vida.

Hacen y deshacen y viven como reyes y no hay quienes les doblegue con las actuales leyes, ante esto el gobierno decide iniciar un proceso de acercamiento en el cual solicitan, piden, y ruegan, que no sigan matando y a cambio las ya de por sí endebles leyes españolas, suavizarán determinadas normas o leyes.

Este es el único proceso que existe, el proceso lógico de una democracia con leyes idénticas al asesino que al asesinado, además en España con la agravante de una nefasta justicia

Quienes acabaron con el terrorismo no lo hicieron precisamente con leyes idénticas a las aplicadas al pueblo, solamente hay que volver la cabeza a otros países democráticos con idéntico problema de terrorismo e incluso peores.

Resumiendo, el gobierno actual en vista de que la impecable ley española, donde los derechos humanos son respetados con tal pulcritud que más parecen hechos para quienes los incumplen, no produce apenas eficacia en la lucha terrorista ha decidido por el bien de la democracia y para que conste en la historia su talante demócrata liberal y aperturista, cambiar el sistema de lucha por el de: “si no puedes con tu enemigo...”

Y en esas estamos, ni proceso de paz de cantamañanas ni milongas de pasiegos, el gobierno solicita a la banda que no asesine ya que con los métodos que la democracia, y otros métodos menos GAL-antes no han podido conseguirlo.

El problema no tiene más variantes, o aceptamos tiburón como animal de compañía, o nos dedicamos a darles caza sin piedad alguna.Ahora bien, darle caza lo veo casi imposible si no se produce antes un pacto social absoluto en todo los estamentos nacionales, cosa que aún veo más difícil, ya que hablamos del estado español donde existen otros sentimientos nacionales, no precisamente españoles.

Sin embargo es más fácil aceptar tiburón como animal de compañía que el reguero de escribanos, magistrados, políticos y demás personajes que nos hablan de un engañoso proceso de paz, como la mayor panacea del éxito plurinacional. Quienes lo dicen y lo aceptan no son otros que los escoltados, los protegidos, desgraciadamente los terroristas deciden asesinar al pueblo obrero, si las víctimas fueran otros, no les quepa ninguna duda, ya se hubieran encargado de liarnos una guerra plurinacional, sin duda hubieran echado el ejército a la calle en defensa de sus señoriales vidas.

Pero no es así, los asesinados son pueblo, los protegidos, demagogos progresistas escoltados, los cuales deciden en un acto de valentía histórico “poner el cascabel al gato”, lógicamente ellos son los gatos y el obrero pueblo ,desgraciadamente como siempre, los ratones.

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