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Etiquetas:   Carta al director  

La tragicomedia de Rubalcaba y la ETA

Miguel Massanet (Barcelona)
Redacción
martes, 26 de diciembre de 2006, 10:10 h (CET)
Si no fuera porque ya estamos curados de espanto, los manejos del partido del señor Zapatero para hacernos entrar en vereda e intentar llevarnos al redil que le interesa, podrían, ciertamente, resultar dramáticos. Hasta el más cerril de los ciudadanos se puede dar cuenta de que ante sus ojos se está desarrollando una escenificación perfectamente orquestada. Por una parte los de la ETA ponen en el escenario una pantomima de rebeldes, inconformistas y matones, mareando la sardina con su kale borroca y, por otra, el señor Rubalcaba y sus acólitos se esmeran en dar una de cal y otra de arena para que los ciudadanos nos vayamos engullendo, uno a uno, los sapos que le interesa que nos traguemos. Todo está atado y bien atado, y es inútil que nos sobresaltemos ante los distintos episodios que nos van sirviendo con cuentagotas para dar interés a esta macabra representación. El pacto está acordado desde hace tiempo y mucho me temo que en él estará incluida Navarra rambién. Un referéndum preparado de antemano y ya tenemos al país Vasco convertido en una más de las repúblicas independientes de Europa. El señor Zapatero habrá conseguido que su, tan proclamada, paz se convierta en la piedra de toque de su campaña electoral y los españoles, ¿se nos puede llamar así todavía?, vamos a babear como tontos engañados por el cebo que se nos ha hecho tragar.

Y, a todo esto, ¿qué está dispuesta a hacer la oposición? Me temo que lamentarse, rasgarse las vestiduras y continuar con sus buenas maneras, su impecable compostura y su inveterado complejo de inferioridad. ¿Hasta cuándo van a mantener silenciada la artillería pesada?, ¿cuántas veces se van a dejar que les meta la puntilla en pleno morrillo en inefable y predecible Pepiño Blanco?, ¿en cuántas ocasiones más van a tolerar que el señor Rubalcaba, con cara de niño que nunca ha roto un plato, les refriegue su sarta de mentiras por el morro? Somos muchos los españoles que pensamos que ya basta de hacer de mansos corderos empujados por el perro ladrador socialista. Es hora de darles la respuesta adecuada y que el PP se deje de tonterías y se ponga de una vez las pilas para reaccionar con fuerza y contundencia ante esta sarta de provocaciones que, una vez sí y otra también, con absoluta impunidad, los expertos demagogos de la izquierda están orquestando en contra la la mayoría sensata de la nación española. Recuérdense los episodios de 1934, precursores de la nefasta llegada a España del frente popular, durante los cuales la derecha, con el poder en sus manos y apoyada por la mayoría de los votantes, se limitó a mantenerse acobardada y entregada a unas minorías vocingleras, demagógicas y agresivas… y así les fue. Somos hijos de la historia y responsables de nuestros actos, por todo lo cual nos corresponde a nosotros, los que estamos en esta generación, preparar el camino a la siguiente hornada que nos han de suceder, ¿vamos a consentir que unos arribistas, fruto de unas elecciones en las que hubo mucho de irregular y poco de “fair play”, destrocen lo que fue España para entregársela, cuarteada y estalinista, a nuestra descendencia? La historia con mayúsculas nos lo va a demandar.

Tengase presente que, hoy en día, en el suelo patrio no hay más fascismo que el que se nos impone en Catalunya por el Gobierno Tripartito que, haciendo de su capa un sayo y poniéndose por montera la Constitución Española, se permite avasallar y pisar una tras otra las libertades de los ciudadanos, como ocurre en el caso de los comerciantes a los que se les imponen sanciones por hacer uso de su derecho constitucional de rotular sus establecimientos o mercancías en castellano. ¿Cómo puede admitirse que una provincia o autonomía se permita contravenir lo dispuesto en la Carta Magna sin que salten chispas en el Gobierno de la nación? ¿Es que, acaso, es este un pacto encubierto preludio de otros pasos hacia la independencia? ¿Es todo una operación de camuflaje concertada para dar la independencia a Cataluña y al País Vasco?

No nos extrañaría nada que estas Navidades el señor Rubalcaba, el señor Carot, el inefable señor Montilla y el aguerrido Josu Ternera se sienten juntos a beber cava catalán y comer turrones alrrededor de la, tan traída y llevada, mesa de negociaciones, donde no se negocia nada ni se habla de nada; es una mesa de mudos que, sin embargo, se entienden por señas: una de kale borroca a cambio de otra detención de un etarra en Francia, todo milimetrado, todo pensado, de oca a oca y tiro porque me toca,¡un verdadero asco!

O todos estamos ciegos o en nuestra sociedad impera un colosal pasotismo o es que estamos inmersos en un mundo de desequilibrados; pero, en cualquier caso, si Dios no lo remedia, estamos abocados a convertirnos en una nueva nación de naciones pero, al contrario de lo que fue en el siglo XVI, ahora quedaría reducida a una serie de micro estados en manos de dirigentes bolchevizados.

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