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Caos y hacinamiento en la estación de Parla en otro día de averías y retrasos en la línea de Cercanías

Alberto Canales, Madrid
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@DiarioSigloXXI
martes, 2 de diciembre de 2014, 08:25 h (CET)
Otro día más ha vuelto a producirse una avería en la línea C-4 de Cercanías y con ello las escenas de nervios, hacinamiento, desesperación y encerrona total que sufren los desesperados viajeros parleños atrapados en la única y saturadísima estación que tiene Parla, totalmente insuficiente y obsoleta para atender la enorme demanda de viajeros.

Cada vez que hay una avería en la línea de C-4 de Cercanías, toda la movilidad de Parla queda comprometida y paralizada, y la ciudad se convierte en una gigantesca ratonera de la cual es imposible salir, mostrando unas carencias de urbanísticas, de transporte y movilidad realmente precarias, inconcebibles en ningún otro municipio de España con similar población.

Precisamente Parla es la última ciudad dormitorio que queda como tal, una ciudad donde después del catastrófico desarrollismo de los años 70, se siguió apostando por el mismo modelo desfasado hasta el estallido de la burbuja, el mismo y obsoleto modelo desarrollista de construir miles de viviendas sin infraestructuras ni equipamientos y sin tejido productivo, en consonancia con el aumento de población. Por eso en Parla es donde los desplazamientos interurbanos son más numerosos y necesarios ante la inexistencia de centros comerciales modernos, de grandes empresas, de polígonos industriales, de oficinas, de servicios especializados, etc. Lo cual provoca que los parleños se vean obligados siempre a salir en gran número a trabajar, comprar, divertirse, etc. fuera de Parla.

Eso sin mencionar el mal funcionamiento de la propia línea de Cercanías C-4, el cordón umbilical de Parla con la modernidad colindante, hacia y desde Parla. Sólo por poner un ejemplo, el tiempo medio real de viaje entre las estaciones de Parla y Sol es de 35 minutos. ¡35 minutos para cubrir una distancia de 22 km!. Con esos tiempos, la velocidad media de los trenes de Cercanías de Parla a Madrid y viceversa es de ¡36 km/h.! ¡Más lento que un ciclista!.

Y al contrario que en cualquier otra ciudad, en la que si falla el Cercanías los viajeros usan el metro o el autobús como alternativas, en Parla en caso de averiarse el tren no hay ninguna alternativa, porque muy poca gente en Parla utiliza los autobuses para ir a Madrid debido a unas frecuencias escasas, un destino muy alejado del centro de Madrid como es el intercambiador de Plaza Elíptica y unos recorridos que se eternizan en consonancia con la caótica, desvertebrada y anárquica trama urbana de la decrépita Parla, que convierte en una odisea los desplazamientos por el interior de la ciudad hacia los accesos de la A-42 o simplemente para desplazarse de un punto a otro de la ciudad.

Y para qué hablar de utilizar el coche y sufrir los enormes atascos que llevan muchos años produciéndose. Se ha ido incrementando la población en la última década pero no se han mejorado nada ni los accesos a la autovía ni la movilidad de Parla que es realmente chapucera, insuficiente, patética y desfasada.

Parla tiene casi 130.000 habitantes pero las infraestructuras viales y accesos se corresponden con los de una ciudad de 40.000 habitantes. Una ciudad hundida y atrasada sin solución en nada.

Otro día más ha vuelto a producirse una avería en la línea C-4 de Cercanías y con ello las escenas de nervios, hacinamiento, desesperación y encerrona total que sufren los desesperados viajeros parleños atrapados en la única y saturadísima estación que tiene Parla, totalmente insuficiente y obsoleta para atender la enorme demanda de viajeros.

Cada vez que hay una avería en la línea de C-4 de Cercanías, toda la movilidad de Parla queda comprometida y paralizada, y la ciudad se convierte en una gigantesca ratonera de la cual es imposible salir, mostrando unas carencias de urbanísticas, de transporte y movilidad realmente precarias, inconcebibles en ningún otro municipio de España con similar población.

Precisamente Parla es la última ciudad dormitorio que queda como tal, una ciudad donde después del catastrófico desarrollismo de los años 70, se siguió apostando por el mismo modelo desfasado hasta el estallido de la burbuja, el mismo y obsoleto modelo desarrollista de construir miles de viviendas sin infraestructuras ni equipamientos y sin tejido productivo, en consonancia con el aumento de población. Por eso en Parla es donde los desplazamientos interurbanos son más numerosos y necesarios ante la inexistencia de centros comerciales modernos, de grandes empresas, de polígonos industriales, de oficinas, de servicios especializados, etc. Lo cual provoca que los parleños se vean obligados siempre a salir en gran número a trabajar, comprar, divertirse, etc. fuera de Parla.

Eso sin mencionar el mal funcionamiento de la propia línea de Cercanías C-4, el cordón umbilical de Parla con la modernidad colindante, hacia y desde Parla. Sólo por poner un ejemplo, el tiempo medio real de viaje entre las estaciones de Parla y Sol es de 35 minutos. ¡35 minutos para cubrir una distancia de 22 km!. Con esos tiempos, la velocidad media de los trenes de Cercanías de Parla a Madrid y viceversa es de ¡36 km/h.! ¡Más lento que un ciclista!.

Y al contrario que en cualquier otra ciudad, en la que si falla el Cercanías los viajeros usan el metro o el autobús como alternativas, en Parla en caso de averiarse el tren no hay ninguna alternativa, porque muy poca gente en Parla utiliza los autobuses para ir a Madrid debido a unas frecuencias escasas, un destino muy alejado del centro de Madrid como es el intercambiador de Plaza Elíptica y unos recorridos que se eternizan en consonancia con la caótica, desvertebrada y anárquica trama urbana de la decrépita Parla, que convierte en una odisea los desplazamientos por el interior de la ciudad hacia los accesos de la A-42 o simplemente para desplazarse de un punto a otro de la ciudad.

Y para qué hablar de utilizar el coche y sufrir los enormes atascos que llevan muchos años produciéndose. Se ha ido incrementando la población en la última década pero no se han mejorado nada ni los accesos a la autovía ni la movilidad de Parla que es realmente chapucera, insuficiente, patética y desfasada.

Parla tiene casi 130.000 habitantes pero las infraestructuras viales y accesos se corresponden con los de una ciudad de 40.000 habitantes. Una ciudad hundida y atrasada sin solución en nada.
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