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Ningún sistema antibalístico podrá con el nuevo misil ruso 'Topol M'

Alexander Bogatyriov
Redacción
sábado, 23 de diciembre de 2006, 10:52 h (CET)
El presidente Vladimir Putin y el titular de Defensa, Sergei Ivanov, han visitado la división de cohetería emplazada en la localidad de Teikovo, provincia de Ivanovo, donde presenciaron la puesta en servicio del primer regimiento de misiles estratégicos 'Topol M' sin equivalente en el mundo.

Hasta hoy, los cohetes 'Topol M' iban instalados en silos subterráneos o en lanzadores de superficie estacionarios. Las Tropas Coheteriles Estratégicas han incorporado desde 1997 unos 40 misiles de ese tipo. A partir de ahora, el nuevo sistema dotado con el misil intercontinental unificado será móvil y capaz de actuar desde cualquier lugar situado en una zona de posicionamiento bastante amplia. A la vez quedará bien protegido de los medios de reconocimiento del enemigo, será invulnerable a los impulsos electromagnéticos y podrá camuflarse perfectamente con el entorno.

En nuevo 'Topol M' ha conservado las principales características constructivas de su antecesor y ello ha permitido reducir los gastos de desarrollo y despliegue de esa arma en las tropas.

'Topol' puede burlar el más sofisticado sistema antibalístico, como el que ha adoptado EE UU habiendo incurrido en colosales gastos. Precisamente los misiles 'Topol' formarán en un futuro el principal componente terrestre de las fuerzas nucleares estratégicas rusas: llegarán a reemplazar los sistemas incorporados a las Fuerzas Armadas hace más de 20 años.

A modo de información: el peso al despegue del 'Topol M' es de 47,2 toneladas; la carga bélica, 1.200 kilogramos, y el alcance, más de 10.000 kilómetros.

La modernización estratégica coincide con la renovación de todo el Ejército ruso, que en los años 90 del siglo pasado había pasado por una profunda crisis. Hoy ya no se hace hincapié en el incremento cuantitativo de la potencia militar, sino en su perfeccionamiento cualitativo. Es una tendencia que apunta en la mayoría de las principales potencias mundiales y, lo que es importante, corresponde a la situación político-militar configurada en el mundo. La denuncia del Tratado de Defensa Antimisil, la reanudación por EE UU de los ensayos del armamento táctico nuclear, el almacenamiento (en vez de la destrucción) por los norteamericanos de los misiles y ojivas nucleares de Minuteman y otros hechos suscitan preocupación en Moscú y requieren de una respuesta adecuada.

La modernización de las Fuerzas Armadas de Rusia también se debe al recrudecimiento de la competencia entre las principales potencias mundiales por el libre acceso a los recursos primarios, energéticos, científicos y tecnológicos.

Así, en la conferencia celebrada en el marco de la reciente cumbre de la OTAN en Riga, los representantes de EE UU habían comentado la posibilidad de recurrir a la fuerza contra los países que amenazan a la seguridad energética de Europa. Para ello, la Alianza Atlántica dispone de suficientes resortes militares y potencial estratégico.

En esta situación a Moscú no le queda más que preservar sus intereses nacionales mediante una fuerza real, y es por eso que debe prestar cada vez más atención al desarrollo de sus fuerzas estratégicas de disuasión y al perfeccionamiento de su sistema de defensa aeroespacial.

Los misiles 'Topol' han sido adoptados por el Ejército tras la modernización de la aviación de acción lejana y la construcción de los modernos submarinos estratégicos del proyecto 'Borei'. Además, en abril pasado había quedado aprobado el Concepto de desarrollo de la defensa aeroespacial para el período de hasta 2016 y la perspectiva ulterior. Conforme a ese documento, las Fuerzas Armadas de Rusia serán dotadas con novísimos sistemas de alerta temprana, medios de defensa antimisil y control del espacio ultraterrestre, equipos de reconocimiento, comunicaciones y otros.

Para los trabajos de desarrollo y las compras de armamento y material bélico, así como para su modernización y reparación, Moscú se propone gastar en los próximos años casi 5 billones de rublos (unos $200.000 millones).

Es evidente que tales gastos son justificados no sólo con la necesidad de renovar el escudo estratégico del país, sino también con ciertos factores de carácter económico. El auge de la economía nacional permite esperar que pujen rentables sectores de alta tecnología y sean creados miles de nuevos empleos. En este sentido, la modernización de las fuerzas nucleares estratégicas mediante la compra de armamento y material bélico –tales como 'Topol M'– es un derrotero sumamente promisorio. No es casual que las Fuerzas Armadas de Rusia planean comprar el año entrante otra partida de misiles balísticos de la serie 'Topol'.

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Alexander Bogatyriov, para RIA Novosti.


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