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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Demasiada tradición eclesiástica en Navidad

José Vicente Cobo
Vida Universal
jueves, 21 de diciembre de 2006, 23:25 h (CET)
El Adviento y la Navidad se han transformado en una costumbre tradicional pagana. El Occidente cristiano, sumergido en el torbellino navideño, en el delirio de los regalos, del resplandor y centelleo, ha olvidado el hecho sin igual que sucedió hace 2000 años: La encarnación del Hijo de Dios en un cuerpo humano. El Hijo de Dios vino a nosotros los hombres. El Adviento y la Navidad, sin embargo, ya no tienen nada que ver actualmente con la venida del Señor y con Su enseñanza. El “rebaño cristiano” de la Iglesia, que se ha tornado insensible e indiferente, celebra una fiesta pagana eclesiástica tradicional, cuyas raíces se encuentran en la creencia en ídolos de tiempos pasados.

Sólo unos pocos quieren que se les recuerde esto. ¡Todo es tan bellamente festivo y sentimental. Como que se trata de la fiesta de la familia!

Bonito sería si fuese la fiesta de la familia intacta, cuando justamente la familia de José y María simboliza una familia realmente pacífica. ¿Pero qué pasa en muchas familias tradicionales? Quizás –pero sólo quizás– se finge durante un par de horas un mundo ideal, especialmente cuando todos reunidos consumen carne de pavo, ganso, pato o un trozo de ciervo, un asado de jabalí, bacalao o en otro lugar una exquisitez en base a carne. Al abrir los regalos empieza ya a crujir la tensión. No es que se tenga nada en contra de los regalos, mientras vengan del corazón y sobre el regalado no penda de antemano la herradura de la suerte de la “feliz” expectativa.

Sobre el altar de la tradición eclesiástica, durante estas fies¬tas “santas” se lleva a cabo una matanza de millones de animales, para mantener a lo más por tres o cuatro horas el sentimental resurgimiento del sentido de familia. ¡Se trata, claro, de Navidad!

Quien observe este mundo con los ojos muy abiertos, sabe que la perversión no es ilimitada, pero sí mundial. Debido a esta sociedad pervertida sufre también la Madre-Tierra y muy especialmente sufren los animales. ¿Por qué tienen que estar los animales a disposición para cualquiera fiesta? Esto está muy claro: Porque no se han dejado ni se dejan adoctrinar impositiva y dogmáticamente, como la masa de los hombres ha permitido y sigue permitiendo que se haga con ella. Los animales no se convirtieron ni en católicos ni en luteranos, no pertenecen a ninguna institucción eclesiástica, ellos permanecen fieles al verdadero Dios.

Esto no tiene nada que ver con Jesús, el Cristo. Viéndolo así, la Navidad es paganismo puro.

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