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El sentido de la Navidad

Patxo Palacios
Patxo Palacios
martes, 19 de diciembre de 2006, 22:15 h (CET)
Días de comidas y cenas de empresa tenemos toda la semana, para celebrar la Navidad. Parece que si no tienes comida o cena con los compañeros del curro algo no va bien en tu vida socio-laboral. Como si una cena pudiese arreglar de repente el odio o la antipatía que la secretaria le profesa al gerente, por ejemplo. En fin, que una buena parte de estos homenajes son una pura fachada, que tienen bien poquito de libre adhesión por parte del personal.

Lo mismo que la celebración de fiestas tan genuinamente cristianas como la Navidad o el Matrimonio. Se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazareth en el portal de Belén, el nacimiento del niño Jesús - Jesucristo-. Y se celebra por agnósticos y ateos redomados, que ponen en duda hasta si ese hecho fue cierto, no ya siquiera que Jesucristo sea Dios o el creador del Hombre y el Universo.

Así que, en pura lógica, quienes no creen en Jesús deberían en coherencia con su ideología prescindir de celebrar una cena especial en Nochebuena, pues no hay motivo diferente para realizarla el día anterior, o cualquier otra fecha.
No pretendo sacralizar nada ni decir a nadie qué debe celebrar u opinar y qué no, hasta ahí podíamos llegar. Simplemente se trata de ser mínimamente coherentes y respetar el sentido genuino de esta celebración.

Con el matrimonio canónico pasa tres cuartos de lo mismo. Me hace mucha gracia escuchar a determinados pensadores progres y no tan progres abogar por la 'democratización' y 'modernización' de la Iglesia para aceptar la libre separación de los cónyuges, el aborto o los matrimonios gays, por citar algunas de sus demandas.

Señores, la Iglesia es como es, es un club con unas normas prefijadas para aceptar a sus 'socios', el que quiere entra y sabe a lo que se obliga. Es hacer trampa que uno entre y diga luego que está trasnochada o que no sabía exactamente qué obligaciones asumía. Nobleza obliga.
Para adaptarse a las nuevas realidades, realizar las correcciones o pronunciarse sobre las nuevas situaciones, la tantas veces denostada Iglesia ya tiene sus propios sistemas, Concilios y demás.

Al que no le gusten sus normas o no crea en ellas, pues que no entre. Se casa civilmente y tan contentos. Los efectos legales (obligaciones y derechos civiles) que se derivan son, como debe ser, idénticos.

En fin, que no quiero amargarle las fiestas a nadie ni ponerme trascendente. Evidentemente, si estas fechas son bonitas es porque suelen apelar a sacar lo mejor del ser humano, sus mejores sentimientos y los valores universalmente más apreciados, como son el amor, la solidaridad y el perdón, se crea en Dios o no.

Feliz Navidad para todos pues y a intentar ser buenos.

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