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Caso Polonio: Ensayos de 'bomba sucia'

Tatiana Sinítsina
Redacción
domingo, 17 de diciembre de 2006, 23:49 h (CET)
Al analizar el londinense “caso polonio” salta a la vista cierto matiz raro que se le agrega.

Por ejemplo, no llego a comprender ¿por qué la investigación de la muerte del ex-espía ruso Alexander Litvinenko se ha concentrado en personas, pormenores picantes y detalles de segundo orden? Parece que a todos nosotros debería preocuparnos algo más importante.

Al conversar conmigo, ese “algo” fue expuesto por el Profesor del Centro científico ruso “Instituto Kurchátov”, Alexander Borovoi, físico nuclear: “El rasgo más chocante de ese accidente es que se ensayó la operación con la bomba sucia, habiendo evidenciado que en la infernal cocina del terrorismo se está preparando un manjar peligroso sazonado de ideas y designios lúgubres y se concibe un crimen”.

El científico ofreció una sucesión lógica: “Polonio cayó en manos de Litvinenko o de sus allegados. Con ellos podrían fácilmente establecer contacto aquellos, para los que la ”bomba sucia” es sueño recóndito: los terroristas.

Ya se sabe que en cierta ocasión los traficantes ilícitos de armas vendieron a Bin Laden tres contenedores de “materiales fisibles” destinados a crear la bomba nuclear. Por suerte, el terrorista Nº1 se vio chasqueado: fue una mezcla de desperdicios de fármacos que también reacciona activamente al contador Geiger. Entonces el mundo tuvo suerte: no llegó a ser realidad el “sueño dorado”.

También esta vez tuvo suerte, a juzgar por todo. Es evidente que los malhechores sufrieron un fracaso. Se produjo un descuido en el manejo de polonio, lo que éste no ha perdonado. El profesor Borovoi lo atribuye a que la probeta con polonio cayó en manos de las personas profesionalmente incompetentes que, presas de curiosidad, habrían podido destaparla soltando al genio de la redoma, lo que les costó caro.

“Creo que la elección de polonio no fue casual. Seguramente, lo recomendó un especialista muy avezado”, afirma Borovoi. El polonio de color plateado, parecido al plomo, se forma en una determinada fase de la larga cadena de desintegración del uranio, pero el destinado a los fines técnicos, en el reactor atómico. De hecho irradia solamente partículas alfa y posee la capacidad de dispersarse como infección vírica. En el momento de la desintegración, los átomos de polonio traen consigo otros átomos no desintegrados aún, los que contaminan el aire, y quienes lo inhalen, estarán condenados.

“Mi colega, Irina Simanóvskaya, que trabajó mucho con polonio, contaba que en la campana, en la cual se procesaban tales sustancias, ella procuraba mantenerse a distancia mínima y, naturalmente, obraba con mucha precaución. No obstante, al cabo de varios días se descubrió que polonio se logró escaparse de la campana y “contagió” todos los dispositivos de al lado”, dijo Borovoi. Recalcó también otra particularidad de este radionucleido: para detectarlo se requieren dispositivos especiales. Baste “manchar” con polonio un lugar para que éste comience a dispersarse. Se requerirá mucho tiempo para descubrir la causa de la muerte de la gente y localizar el desastre.

Actualmente, el polonio se utiliza con frecuencia en la medicina, en los aparatos médicos especiales con fines terapéuticos. De hecho, se puede adquirirlo en cualquier país e incluso vía Internet. Por ejemplo, en EE UU esto se hace abiertamente afirmando que se vende en dosis minúsculas. Pero ¿quién podría dar garantías de que al pagar más y evitar formalidades, sea imposible adquirir dosis más grandes de polonio?

Al comentar la opinión sobre la posible participación de los servicios secretos en el “caso polonio”, el Prof. Borovoi dijo: “Ningún servicio secreto del mundo se meterá con la bomba sucia. ¿Para qué? Es imposible valerse de tales métodos en la política estatal, lo que equivaldría al uso del arma nuclear.”

Si alguien se proponía liquidar a Litvinenko, sostiene el científico, es poco probable que se atreviera a utilizar un método tan peligroso y costoso como el uso del elemento radiactivo. “A mi modo de ver, lo sucedido es la advertencia providencial a la humanidad y es necesario prestarle oído. Naturalmente, los terroristas podrían hacerse con un arma monstruosa. Toda la comunidad mundial ha de comprender la magnitud del peligro y adoptar medidas urgentes para reducir el terrorismo radiactivo”.

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Tatiana Sinítsina, para RIA Novosti.


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