Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Termitas mentales

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 17 de diciembre de 2006, 23:49 h (CET)
La mente humana resulta compleja, con sus conexiones intrincadas y con ese misterioso fluido del pensamiento. Los caminos están abiertos, nos pueden conducir a la excelencia, como también a los fangos y terrenos desérticos. No está escrita su historia, se trata de todo un potencial que tenemos por delante. ¿Por qué lo cuidamos tan poco? O quizá esté yo equivocado y no sepa distinguir de manera adecuada semejantes cuidados. ¿Qué nos indica una somera observación de la sociedad? Da la impresión de una acumulación de OBSTÁCULOS en los caminos de la excelencia; por el contrario, se impone una tonalidad desvaída propicia para la mediocridad, cuando no son auténticas basuras.

Si los pretendidos niveles de inteligencia nos abocan a realidades frustrantes, será por uno de estros tres MOTIVOS: Primero, no alcanzamos tanto nivel como pretendíamos, hay lo que hay. Segundo, la misma necedad nos impulsa a desear este estado de cosas, puros ejercicios de dominación y opresiones. O bien estamos colocados en la vía muerta de la estación, por esa vía no circula el tren del pensamiento. Es decir, por activos en la destrucción, por pasivos o por necios, nos involucramos de lleno en los desastres.

¡Y todo esto no se presenta como una brusca e inesperada aparición! De mil maneras se va MINANDO la entereza de los razonamientos; si estos están deshilachados, ¿Cómo será posible esperar desde ellos una ideas meritorias? Esa labor desintegradora no se lleva a cabo con toda claridad, se sirve de los disimulos más traidores, perversidades y ocultamientos. Aquí es donde entra la similitud con la labor de las termitas.

No cabe ninguna duda, se trata de unos insectos muy peculiares. El hecho de su consistente organización dentro de los TERMITEROS no es óbice para valorarlos como seres de poca enjundia en la escala biológica. La sola destrucción de la madera muerta no parece justificarles en demasía, su improductividad es manifiesta. Arrasan en su búsqueda del alimento y se les achacan pocas virtudes más allá de su mera presencia biológica. Cuando utilizamos ese sustantivo como calificativo de una labor, solemos aludir a unas actitudes solapadas, deslucidas y destructoras.

Se trata de ideas y conceptos seguidos de unas actuaciones que se agrupan con parsimonia, gota a gota; con sus aires solapados, penetrando a fondo en la conciencia de la gente y corroyendo la convivencia más saludable. ¿Qué criterios precisan las características de esas ideas? ¿Quién será capaz de establecer la frontera entre lo aceptable y lo dañino? Las dificultades son enormes y esa imprecisión dará alas a esos comportamientos. Se nos van colando en las entretelas, en las intimidades y en los razonamientos. Su capacidad de tergiversación y malicia, corre pareja a su ladina fuerza de penetración. ¿Cómo identificarlas? Si suponemos haberlas descubierto ¿Cómo podremos hacerles frente?

Podremos echar una ojeada a los seres humanos a los que tengamos acceso, muy próximos o muy distantes, porque hoy en día las informaciones tienen el don de la ubicuidad. Como mínimo se atisban 3 CANALES a través de los cuales se expresan con claridad estas personalidades de auténticos roedores, pertinaces y hasta crueles, con una insistencia insaciable por delante de sus miserias. Así observaremos a los termitas humanos GENÉTICO-BIOLÓGICOS, no es raro que detectemos sagas familiares, su constitución lleva dentro esa condición corrosiva aplicable a muy diversos campos, comercio, política, familia; sus aplicaciones se adaptan bien a circunstancias dispares. ¿Han visto a su alrededor alguno de estos ejemplares?

Aunque no se disponga de la carga genética mencionada, quedan otros dos canales potentes. El PERSONAL, circulando entre los múltiples intereses de cada individuo, odios, amores, avaricias, envidias, orgullos, ansia de poder o simple estulticia. Al servicio de esos señores, su mentalidad efectuará las labores de zapa que sea menester, no se arredrará ante el mal trato, mentiras, crueldades o criterios morales. Intentarán agujerear cualquier concepto que les afronte. El tercer canal se ubica entre lo COLECTIVO, aquí el termita se diluye en las masas; sus labores perversas entran en un anonimato progresivo y se servirán del mayor peso de una fuerza social, sólo será cuestión de una buena preparación del terreno. ¿Manipulación? ¿Datos extraños? No hay más que observar los apoyos ladinos y melifluos a los terrorismos, a diferentes corrupciones, a posturas innombrables.

Su perfil es variopinto pero adquiere algunos rasgos distintivos; son esos personajillos demoledores con su actuación de termitas. No presentan diferencias de género, se dan en niveles de vida altos o bajos, y en todas las profesiones. Con frecuencia adoptan un enfoque RETROSPECTIVO desesperante. Puede que no dispongan de un proyecto firme de progreso, pero desmenuzan hasta la destrucción los logros conseguidos previamente, son auténticos cenizos, en política, educación, religión, medios y en todo. De tanto análisis se esterilizan.

Funcionan de forma BAMBOLEANTE, inestables, al son de los materiales a destruir, según que ideas, conceptos o elaboraciones alcancen en su corrosión. Sólo son estables en una cosa, en su radical labor destructiva. Es una característica fácil de observar por lo extendida y llamativa.

Trás una aparente rutina -su glotonería consumista-, se adaptan a todos los IMPREVISTOS. No tienen preferencias ligadas a raciocinios complejos. Aquí pillan una entidad consolidada, aquí inician la erosión de sus cualidades constituyentes. No por elaboración de mejores logros. Ellos a lo suyo, demoledores. Por eso se les puede ver enfrascados, hoy aquí, mañana acullá y donde se permitan sus actividades.

Como repercusión de lo referido, estas figuras humanas muestran FISONOMÍAS DESTEMPLADAS, con rictus acerados, son gentes mal encaradas; en sus gestos se acumulan fibras en tensión. No podría ser de otra manera por su ansia nunca satisfecha; en su fatalidad, siempre quedan cosas que destripar, nunca consiguen la destrucción total. Esta actitud cuaja en CRISPACIONES, actuando como resortes, como autómatas de piñón fijo. ¡Aundan tanto estas facciones! ¡Se ven en tantas caras!

Esas mentalidades gozan de una prebenda nociva, su facilidad, requieren muy pocos esfuerzos; más que metas, están en la labor destructiva en sí misma. Aportan también un defecto indeseable, no es que sean incapaces de alcanzar cotas creativas, simplemente, eso para ellos no tiene ningún atractivo.

Es lamentable, y conveniente a la vez, la detección de estas formas de pensamiento, termitas incansables hasta la médula.

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris