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Opinión
Etiquetas:   Conflictos y dilemas  

Argentina – Nación o Colonia (Capítulo 2)

Franciso Montesano
Francisco Montesano
domingo, 17 de diciembre de 2006, 05:12 h (CET)
Las fuerzas conjuntas de Rosas y Estanislao López derrotaron a Juan Lavalle e inmediatamente fue la elección de Juan José Viamonte como Gobernador de Buenos Aires, facilitando el ascenso en el camino a Rosas.

Una Convención reunida en Santa Fe para reformar la constitución, luego frustrada por la guerra civil de 1828-1831, dio igualmente forma al denominado Pacto Federal en 1831, considerada como Carta Magna argentina por años.

Este pacto o tratado suscripto por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, constituía una alianza entre las provincias federales para hacer frente a la recientemente formada Liga Unitaria del Interior, formada por las provincias de San Luis, La Rioja, Catamarca, Mendoza, San Juan, Tucumán, Córdoba, Salta y Santiago del Estero quienes habían nombrando al General José María Paz como Jefe Supremo Militar.

A su vez, este pacto establecía que el gobierno de la provincia de Buenos Aires estaba "encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina".

El nombrado gobernador de Buenos Aires en 1829, Juan Manuel de Rosas, se mostró renuente a realizar la convocatoria a un Congreso Constituyente que exigía el Pacto Federal.

En su primer Gobierno 1829 – 1832, nombrado por la legislatura porteña, el Restaurador de las Leyes contó además con Facultades Extraordinarias, para poner en orden a la provincia.

Declaró como enemigos a los miembros del Partido Unitario y los opositores que no pertenecían a este partido también. Con todos esos enemigos, Rosas fue implacable, muchos huyeron al extranjero.

Gracias a la habilidad con que manejó los instintos y las tendencias de las masas criollas, Rosas consiguió la unanimidad de las opiniones en su favor, e infundir en el ánimo popular la convicción de que todos sus enemigos, constituían un solo grupo caracterizado por su centralismo irreducible y su extranjerismo anticriollo.

En 1835 la Legislatura porteña ofreció nuevamente a J. M. De Rosas el antiguo cargo, lo aceptó, pero impuso sus condiciones: quería la "Suma del poder Público".

Las atribuciones extraordinarias y la acción de la Sociedad Popular Restauradora, le permiten a Rosas eliminar la oposición, hubo destituciones y fusilamientos en masa, y se decretó el uso obligatorio de las divisas punzó.

Se pegaban carteles ofensivos e intimidatorios como: "¡Mueran los salvajes asquerosos unitarios!" o "¡Vivan los federales!".

En esos años, Gran Bretaña antes y luego Francia, miraban hacia el Río de la Plata, el acceso a los mercados del Río de la Plata estaba dado a través de dos puertos competidores de Montevideo y Bs. As. La situación interna en la Banda Oriental era complicada, ya que dos bandos políticos estaban enfrentados.

Rosas intervino en este conflicto y esta decisión perjudicaba a las potencias europeas, Gran Bretaña y Francia decidieron, en 1845 bloquear el puerto de Bs. As. con el propósito de presionar a Rosas para terminar con el conflicto.

Los verdaderos propósitos de las potencias eran: 1) Convertir a Montevideo en factoría comercial para las potencias marítimas, 2) Obligar a la libre navegación del Plata y sus afluentes, 3) Independizar Entre Ríos y Corrientes, 4) Fijar los límites del Estado Oriental y Paraguay, y el nuevo estado de la Mesopotamia con prescindencia del Brasil, 5) Conservar el estado de cosas en el resto de la Confederación, si Rosas accedía a sus razones sin recurrir a las armas o diese libertad de comercio. En caso contrario, levantar contra él a las fuerzas locales adversarias suficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales y poner en Bs. As. un gobierno que de muestras de amistad hacia Europa
La escuadra Anglofrancesa , se propuso navegar el Río Paraná llevando a la práctica un intento de la libre navegación de los ríos internos. Los barcos no entrarían en el puerto de Bs. As, sino en Corrientes.
La réplica de Rosas fue rápida.
En noviembre de 1845, “Vuelta de Obligado”, era un paraje sobre el Paraná, donde el río forma un recodo pronunciado que dificultaba la navegación de vela, las fuerzas rosistas prepararon la principal fortificación para evitar que las naves extranjeras avanzaran.
Este intento falló, y Bs. As. sufrió con esta derrota graves perdidas humanas y materiales.

La escuadra Anglofrancesa fue severamente dañada, por lo que tuvieron que repararla en cuarenta días.

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