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La inocencia de Ruiz–Mateos

José María Moncasi de Alvear
Redacción
viernes, 15 de diciembre de 2006, 18:34 h (CET)
El pasado 8 de diciembre, día de la Inmaculada, leí con verdadera atención la noticia de la pena impuesta – tres años de cárcel y una multa de 21.600 euros - al ex presidente de Rumasa por presunto fraude contable por la quiebra de Mundo Joven.

Si ustedes no han leído la sentencia sí que les adelanto que no hay por donde cogerla. Claro si es bien intencionadamente leída. Digo esto por el simple hecho que el empresario Ruiz – Mateos para nada tuvo que ver con este fraude que presuntamente el Supremo ahora le acusa.

La historia verdadera es la siguiente: Los propietarios de Mundo Joven, una agencia de viajes, pidieron auxilio al empresario Ruiz – Mateos a raíz de la deuda contraída, cuatro millones de euros, por una mala gestión. La razón de acudir a él y su familia supongo pudo ser por la capacidad y experiencia contrastada de estos por hacer frente a las dificultades derivadas del expolio del que fue el mayor holding empresarial privado, Rumasa.

Desde entonces esta saga empresarial, encabezada por su patriarca, no ceja en su empeño en que se le haga justicia y se le indemnice por el mayor crimen ocurrido en nuestro país sobre una propiedad privada. Ya saben que Ruiz – Mateos fue absuelto en vía penal según el fallo de la Audiencia Nacional y por tanto su hoja de servicios es limpia como ‘una patena’, así de claro se lo digo. Dejando de lado estas cuestiones, no por ello importantes, sí que soy de los que creo que Ruiz – Mateos ha sabido superarse y crecerse ante el expolio creando, con el apoyo y buen hacer de sus hijos, una Nueva Rumasa.

Estarán conmigo que los propietarios de Mundo Joven tuvieron en cuenta estos datos fiables y más que apreciados no sólo por el mundo empresarial. Otra cuestión necesaria que es necesario que ustedes sepan es que Ruiz – Mateos jamás ha sido propietario ‘directa o indirectamente’ de esta empresa y que únicamente se ofreció a ayudar a un hijo de un ex colaborador a conseguir un comprador para un inmueble. Es más me atrevo a decir, en voz alta, que este empresario ejemplar jamás quiso lucrarse en esta acción. Por lo visto el tribunal competente en este asunto interpreta justo lo contrario, que éste adquirió la agencia de viajes con la idea de obtener un beneficio. Nada más lejos de la realidad.

Leyendo este fallo me hace dudar más de la credibilidad, honorabilidad, coherencia e independencia que se espera del estamento judicial español. Pues si esto reflexiona este servidor de ustedes, ¿Qué pensarán los Ruiz – Mateos sobre todo esto? Éstos ya sufrieron en sus propias carnes el expolio de Rumasa. Ya saben les fueron incautados todos sus bienes, empresariales y particulares, de la noche a la mañana y sin previo aviso. Les dejaron con lo puesto y con una enorme fe en el Altísimo que, aparte del apoyo familiar, les ha servido para salir adelante con mucho ánimo y sin ningún atisbo de odio ni de rencor hacia nadie.

Sólo me queda preguntarme porque cada vez que Ruiz – Mateos ‘estornuda’ es siempre noticia. Y fíjense ustedes: Estas son siempre negativas. ¿Qué casualidad? Pero ¿Es esto lo que se merece este ser humano creador de empleo que rebosa salud por sus cuatro costados?

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José María Moncasi de Alvear es consultor de comunicación.

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