Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
16º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Comunicación positiva  

Hartos de estar hartos

El mundo es ansí
Francisco J. Caparrós
martes, 25 de noviembre de 2014, 08:15 h (CET)
Cada día que pasa, la vida política me va produciendo más y más asco; tanto es así, que estoy por renunciar a mi inalienable derecho al voto. Lástima de carreras delante de los grises, porque si todos pensasen lo mismo que yo resultaría que aquellas galopadas no habrían servido más que para ejercitar los músculos de las piernas de unos y otros. La de palos que se llevaron por aquella época los estudiantes más comprometidos. Ilusos ellos, creían que era posible una patria más libre que grande, pero está claro que se equivocaban. Esa libertad tan ansiada se ha transformado en liberalismo salvaje, y la presunta grandeza sólo se intuye en el montante de las cuentas corrientes de aquellos que arramblaron sus buenos caudales para dejarlos a mucho mejor recaudo en paraísos fiscales.

La España actual nos recuerda a la del Noventa y ocho decimonónico, con toda una generación hundida hasta el corvejón en el lodo del pesimismo. Nada hasta ahora, incluidas las expresiones altisonantes de aquellos que intentan hacernos comulgar con ruedas de molino, ha podido evitarlo. De ahí el éxito del populista Podemos que, si se me permite decirlo de un modo poco ortodoxo, se debe sin duda alguna al hartazgo de la sociedad con las diatribas densas aunque insubstanciales de los partidos políticos tradicionales.

Ninguna otro postulado podría definir mejor, y de una manera harto didáctica, la crítica situación que estamos viviendo que el pesimismo existencial barojiano. De ahí la sucinta sentencia escogida por mí para subtitular estas líneas, que se corresponde con una de las piezas más conocidas de la obra del médico y escritor donostiarra. Como retrato fidedigno del clima social y político de su época, e inmersa en el ambivalente mundo narrativo de don Pío Baroja, la novela dice mucho más que lo que cuenta; pero tampoco hace falta leer entre líneas. No en vano, la historia olvidada –ese es su ingrato sino- no hace más que repetirse.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

​Represión a la enseñanza concertada

Debería saber la ministra de educación que, siguiendo los principios constitucionales, cualquier persona física y jurídica tiene plena libertad para crear centros docentes

​Tierra de Ajami ibn Abubakr Nakhchivani

​Azerbaiyán, la tierra de llamas tiene un rico patrimonio musical y cultural famoso a nivel mundial

Me duelen los abandonados de mi patria

“Los índices de desigualdad son terriblemente altos”

Señor Iglesias. Una mascarilla no es un bozal

El zorro en el gallinero

Prevención

El miedo es libre, pero la prevención es obligatoria
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris