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Quique y los 7 enanitos
Daniel Sanabria
Dicen los sabios que cuando todo va mal, si montas un circo te crecen los enanos. Bien, pues Quique ya tenía montado su circo, el cual manejaba perfectamente, marcando los pasos de unos y otros, y no había enanos a la vista. Hasta que llegó el verano y Carboni decidió retirarse. Y Juan Soler hacerle director deportivo. Esa fue la semilla que hizo crecer al primer enano de Quique.
Carboni ha sido durante nueve años seguidos el lateral zurdo del Valencia. Desde que llegara en el verano del 97, el italiano ha sido el dueño y señor indiscutible del flanco izquierdo de Mestalla. Con 40 años a Carboni se le acabó la gasolina, aunque intentó continuar un año más con el depósito prácticamente vacío. Pero Quique, que en esta historia podría tener el papel de Flavio Briatore, revisó el motor de Carboni, y decidió dejarle en boxes el resto del año.
Y ahí empezó el resquemor, que día a día y declaración tras declaración se ha ido agrandando hasta convertir al Valencia en una jaula de grillos. Quique no gana los partidos, Carboni no quiere a Quique en el banquillo, los jugadores se cruzan por la calle con gatos negros y derraman la sal sobre el mantel... Un despropósito. Eso sí, el médico y el fisio del Valencia se están ganando el sueldo.
Edu, que estuvo la temporada pasada en blanco por culpa de una rotura del ligamento cruzado, repite lesión este año, eso sí, en la otra rodilla. A Gavilán, que soñaba con deslumbrar en Mestalla igual que en Getafe, le cortaron las alas en la octava jornada. Albelda, un jugador fuerte y resistente donde los haya, tampoco ha podido frenar el mal fario de las lesiones. Regueiro, último en caer, también se suma a la moda de la liga y se rompe el ligamento cruzado. Baraja, Villa y Morientes también han coqueteado con las lesiones.
Con este panorama en la enfermería, la “manía” que Carboni le tiene, y a 11 puntos del Madrid y a 12 del Barça, Quique debe demostrar ahora más que nunca que puede hacer frente al destino, a los gatos negros, y a todos los enanitos que le crecen alrededor cada semana.
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