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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

11-M: la versión oficial se desmorona

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 4 de diciembre de 2006, 21:56 h (CET)
Hace escasamente tres años eran muy pocos los españoles que sabían que la Goma Dos Eco, un tipo de dinamita de fabricación española, es muy similar al Titadyne -explosivo de origen francés que en los últimos años venía utilizando casi siempre la banda terrorista ETA-. Si acaso, eso de la Goma Dos Eco les sonaba a los lectores más informados de algún atentado de los perpetrados por ETA en los años ochenta y noventa.

Sin embargo, desde que el 12 de marzo de 2004 apareciera una mochila-bomba en una comisaría de Vallecas con dinamita Goma Dos Eco no hay nadie en este país que desconozca que se trata de un explosivo. Titadyne… Goma Dos Eco… de ello parecía depender en los terribles días de marzo que siguieron a la mayor masacre terrorista cometida jamás en nuestra nación que los autores de la masacre hubieran sido los terroristas de ETA o los islamistas. Nunca alcancé a comprender el por qué de semejante distinción. ¿Es que acaso la utilización de uno u otro explosivo excluía irremisiblemente a tal o cual organización terrorista?

Posteriormente, esos mismos dramáticos días, las Fuerzas de Seguridad del Estado localizarían una furgoneta Renault Kangoo en la que se encontrarían, según el sumario, restos de cartuchos del mismo explosivo. Todo ello junto a unas cintas de casette de Julio Iglesias, el Dúo Dinámico o los oportunísimos versos coránicos. A partir de ahí todo fue rodado. Terrorista suicida inclusive. Y en Barcelona Rodrigo Rato y Piqué tenían que abandonar la que se suponía una manifestación de ciudadanos pacíficos contrarios al terrorismo. Y se rodearon las sedes del PP. Pásalo. Y Rubalcaba, que hoy es de los que sostienen sin inmutarse que el PSOE siempre apoyó al PP en la lucha antiterrorista, salía en televisión diciendo aquello de “no nos merecemos un gobierno que nos mienta”. Y se llamaba asesinos a los dirigentes, simpatizantes y votantes del PP.

En la mochila de Vallecas y la Renault Kangoo se sustenta, precisamente, la versión oficial del 11 de marzo. La que figura en el sumario instruido por la Audiencia Nacional. La versión que la fiscal Olga “¡vale ya!” ha sostenido en su escrito de calificación. Sin mochila y sin furgoneta se desmorona toda la instrucción.

Pues bien, la inverosímil versión oficial ha sido ya refutada en muchísimos de sus aspectos esenciales –y la mochila de Vallecas, que jamás estuvo en los trenes, es uno de ellos. -. Todo ello fruto del esfuerzo de diversos medios de comunicación –con “El Mundo” a la cabeza- y de ese ya fenómeno social, encauzado a través del blog de Luis del Pino, llamado “Peones Negros”. Y es que, pese al empeño de Pepiño y compañía, la versión oficial ya pocos españoles se la tragan.

Pero, para mí, que vivo bastante ajena a lo que son estas investigaciones y las consiguientes polémicas, lo que ha supuesto un verdadero punto de inflexión han sido las revelaciones que el diario “El Mundo” efectuaba esta misma semana. La mafia policial de tráfico de explosivos. De tráfico de Goma Dos Eco. Son ya siete los detenidos. Y entre ellos uno de los investigadores principales de los atentados del 11-M. Este agente, que no fue llamado a declarar ante el Juez Del Olmo, habría sido, siempre según “El Mundo”, testigo de cómo Suárez Trashorras, el minero asturiano imputado en el sumario de los atentados –que pasó de esquizofrénico a cerebro de una mafia de tráfico de explosivos según algunos medios-, contó que “El Chino” (personaje enigmático por excelencia que posteriormente, según el sumario, se inmoló –sin hacer daño a terceros, quedándose así sin sus huríes- en Leganés) se habría declarado amigo de uno de los etarras que fueron detenidos cuando se interceptó la llamada “caravana de la muerte”. Y este policía habría sido también uno de los primeros agentes que efectuaron actuaciones policiales relativas a la masacre.

Y se preguntarán ¿por qué ha sido para ella esto un punto de inflexión? Porque ví en el quiosco de prensa la portada del diario “El País”. “Excusatio non petita…”, pensé.

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