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Etiquetas:   Entrevista  

''El sueño de todo artista es no tener dificultades para sobrevivir y suficiente tiempo para crear''

Anne Siv Falkenberg Pedersen, pintora
Redacción
jueves, 30 de noviembre de 2006, 23:00 h (CET)
Irene Cumplido / Magazine Siglo XXI

Princesa del norte, de belleza escandinava, sencilla, inteligente y fuerte. Como el título de la obra de Clarissa Pinkola, Anne es una mujer que corre con los lobos. Y en ese mundo de lobos su obra pictórica sobrevive triunfalmente entre Asia y Europa. La princesa de Noruega, Mette-Marit la visitó para comprarle dos cuadros.



¿Cómo se hizo la Anne artista?

Fue más bien algo de lo que me di cuenta poco a poco, un proceso. Se podría decir que fue un poco por casualidad.

Estaba siempre dibujando desde pequeñita- mis padres me apoyaban mucho y me animaban a hacerlo. O sea, dibujar fue algo en lo que podía confiar, sabía cómo hacerlo y eso me daba una forma de autoestima profunda. Pero no pensaba hacerlo “en serio”.

Quería ser detective, coleccionista de antigüedades, esas cosas. Y resulta que ahora estoy un poco así también…

A los diecinueve me fui a Londres, al principio por un año, pero al final fueron cuatro. Durante ese tiempo, entre dudas, sabía que quería seguir haciendo arte. Dicen que si después de diez años de salir de la escuela, aún sigues trabajando como artista, ya está. Sé que me resultaría difícil hacer otra cosa ahora. Es una profesión que da mucha libertad, también responsabilidad y mucha oportunidad de investigar el mundo.

Háblanos de tu Noruega natal.
Nací en el extremo norte de Noruega. Født 1971, Hammerfest . Viví allí hasta los cuatro años y después cerca de Lillehamer, en un pueblo. Desde pequeña siempre estaba esquiando y jugando fuera. Tuve y sigo teniendo un fuerte lazo con el paisaje, una atracción hacia el norte.

Los años en Londres se puede decir que los marcó esa idealización que tengo por el norte, como una forma de paz y tranquilidad. Ahora lo veo un poco más equilibrado, creo. Pero, definitivamente estoy fascinada por ese paisaje; hay tanto espacio y te sientes muy pequeña como ser humano.

Eso de alguna manera da paz…
¿Se podría decir que tu obra consta de etapas?

Sí, definitivamente hay diferentes etapas en mi obra. Y estos diez últimos años ha cambiado bastante, aunque haya un hilo rojo. Por lo menos yo lo veo…

Desde que salí de la escuela de Winchester en Barcelona en 1996 he trabajado fielmente con acrílico. Entre en una etapa de blanco y negro y colores muy sutiles. Los colores fuertes me molestaban, no tenían sentido para mí. Es decir, demasiada “intelectualización”. Tenía que empezar de cero para continuar pintando. Y ahora, después de muchos años veo que los colores fuertes, abundantes y vivos entran en mi obra. Pienso, planifico, pero también me dejo llevar y al final es el cuadro el que “decide” lo que es necesario hacer y no mis ideas preconcebidas. Intentar dejar el ego a un lado.

También tengo una relación muy fuerte con el dibujo_ que es nuestra conexión con la historia, nuestros antepasados en las cuevas…El impulso de demarcar, definir espacio, intentar definir el mundo donde vivimos…
He utilizado fotografía en mi obra también y ahora estoy investigando cómo introducir video.

Anne en Londres…
Mi experiencia en Londres fue interesante e intensa. Fue una etapa de mi vida en la que crecí en muchos sentidos. Había una gran diferencia de vivir en un pueblo de Noruega y de repente estar en una ciudad grande. Conocí a mucha gente diferente y de todo el mundo. Fue muy estimulante, pero a veces estresante también. Gente con diferentes códigos sociales, gente interesante, pero no todos con buenos motivos, así que aprendí tanto en el terreno personal como en el de los estudios.

Londres es una maravilla para cualquier estudiante de arte; yo me empapaba de todo, como una “culture vulture”, veía obras de teatro, conciertos y muchísimas exposiciones. Londres tiene, como todas las grandes ciudades, la ventaja de estar siempre viva y accesible.

Y de tu paso por Barcelona, ¿qué nos cuentas? ¿Se puede vivir del arte?

Fue un alivio enorme venir a Barcelona en 1995. Había estado unas cuantas veces antes y sabía que quería vivir aquí por un tiempo. Una ciudad que me abrazó y que me hizo sentir como en casa. Es una ciudad con muchos contrastes y aprendí que la vida aquí se puede vivir de muchas maneras.

Me quedé seis años. Conocí a gente que sigue teniendo una gran importancia en mi vida. O sea, amigos para toda la vida. Por suerte tengo un pequeño piso en Barcelonesa; aún tengo un fuerte vínculo con esa ciudad. La echo mucho de menos a veces.

Respecto a si se puede vivir del arte en Barcelona, no sé. Antes del once de septiembre, yo pude vivir del arte más o menos unos años.

Tuve la suerte de pertenecer a una galería (Galería Principal Sombrerers) y vendí bastante.

Antes de la entrada del euro todo era más barato, vivíamos como reinas y reyes con muy poco dinero. O como dijo un amigo mío: “qué pasó con la pobreza digna”

Yo conozco a muy pocos artistas en España, Noruega o Inglaterra que pueden vivir totalmente de su arte. Los artistas en Noruega trabajan en muchas otras cosas para ganarse la vida, aunque tengamos becas importantes.

Es pesado a veces, pero también nos da la ventaja de ser flexibles y aprender constantemente.

El sueño de todo artista, creo, es no tener dificultades para sobrevivir y suficiente tiempo para crear. La libertad se paga (para la mayoría) con pobreza.

También has expuesto en Bangkok y pronto en Shanghai.

Sí. De alguna forma conecto con la cultura asiática. Estoy fascinada por la filosofía Zen y el Taoísmo. Intento de alguna forma aplicarlo a mi vida y a la obra que hago. La exposición que hice en Bangkok en el 2000 fue una sorpresa para mí. Fue bien recibida y entendida. Fue una verdadera mezcla de culturas; cuadros hechos en Barcelona, inspirados en el Norte de Noruega y expuestos en Bangkok.

¿Qué ilumina tus ojos?
¿Qué ilumina mis ojos? Depende del día y del modo de ver –pero cualquier cosa- el mundo donde vivimos, una nube, un pájaro,, un árbol, un beso…y la música.

La princesa de Noruega compró algo de tu obra. Cuéntanos.

La princesa Mette-Marit compró dos de mis cuadros grandes en 2005. Un momento satisfactorio para mí, por cierto. Ella es una persona que se interesa por el arte y se pasea por las galerías como una ciudadana más y yo estoy muy agradecida de que haya gente como ella que conecte con lo que hago y que compre mi obra. He tenido suerte, aunque mi lema es una frase de José Saramago que dice que un 10 por ciento es talento y un 90 por ciento es trabajo. O sea, si trabajas mucho, salen muchas oportunidades, entonces tienes el privilegio de tirar y elegir lo mejor.
Tus planes de futuro.
Pues, ahora estoy trabajando para dos exposiciones en Asia, en 2007. En Shanghai y en Bangkok. Luego, en el 2008 voy a exponer otra vez en la Galería Semmingsen en Oslo. Seguramente saldrán más cosas, pero de momento ya tengo bastante y da cierta satisfacción y seguridad tener algo fijo. Quiero trabajar mucho y desarrollar mi obra y quizás arriesgarme más…

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