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Etiquetas:   Escultura   -   Sección:   Revista-arte

La densidad de lo real

Julia Maria Carvajal
Redacción
jueves, 30 de noviembre de 2006, 23:00 h (CET)
El pasado mes de Octubre se inauguró en Chillida –Leku, la exposición “Chillida, la densidad de lo real”, la muestra permanecerá hasta mediados del mes de Enero en este Museo, creado para conservar la obra del genial escultor Eduardo Chillida. El espacio que alberga la exposición, ocupa un antiguo caserío del siglo XVI llamado Zabalaga, en Hernani (Guipúzkoa), que fue inaugurado por los Reyes de España en el año dos mil.

La exposición se presenta dentro del VII Congreso Internacional de Ontología, ciencia que partiendo de la Metafísica, trata del ser y sus propiedades transcendentales. En este marco tanto el artista como el titulo de la muestra se han elegido con total acierto, pues para Chillida “la búsqueda de la verdad, lo real, el conocimiento, permite a la obra de Arte mayor densidad, es decir más rigor en el proceso de trabajo.

Eduardo Chillida ( San Sebastián 1924- San Sebastián 2002) realiza su primera exposición en 1950 en Paris, recorre con su Arte las grandes ciudades del mundo, veinte de los Museos más importantes tienen obras suyas, obtiene todos los premios que puede recibir un artista, desde el Príncipe de Asturias al Imperial de Japón. Una parte de sus esculturas se encuentran en espacios públicos, como “El peine de los vientos”( San Sebastián), un homenaje a su amada ciudad que mira al mar, “Elogio del horizonte” (Gijón), “La casa de Goethe” (Francfort-Alemania), “La sirena varada” (Madrid), por citar solo algunos ejemplos. Sobre él han escrito arquitectos, matemáticos, filósofos (Heidegger, Ciorán), poetas (Octavio Paz).
Durante más de cincuenta años, Chillida trabaja con distintos materiales, desde las primeras piezas de yeso pasando por el hierro, la madera, el granito, el alabastro, el papel, hasta el acero corten, sin olvidar esos maravillosos experimentos plasmados en “Lurrak” (tierra chamota cocida).
La serie de los “Elogios” es el resultado de un largo periodo haciendo ilustraciones al aguafuerte, y un deseo de abandonar la oscuridad de la tinta, buscando la luz que le proporciona el alabastro, en “Elogio de la Arquitectura, de la luz, del agua” quedan patentes dos preocupaciones constantes en la obra del artista, la luz y el límite: “el límite es el verdadero protagonista del espacio; como el presente, otro límite, es el verdadero protagonista del tiempo” expresa el artista. Chillida aspira a delimitar el espacio, inventando nuevos caminos para que pase la luz.

Después de morir sus padres y su hermano Ignacio, es el momento en el que crea “Los yunques de sueños”(1956), esculturas de hierro con pedestales de madera, que no utiliza como base, como elemento aislador de la pieza y su entorno, sino como elemento integrador, como columna que da proporción y textura, convirtiendo la pasividad de la base en parte activa de la propia obra. Hierro y madera, dos de los materiales que más empleará a lo largo de su vida. Esculpiendo la madera quiere concentrar el espacio alrededor de la obra, constituyendo un espacio que va dirigido al silencio, esta fuerza la expresa en” “Espacios sonoros” y “Lo profundo es el aire”.
A pesar de que Eduardo Chillida abandonó la carrera de Arquitectura para dedicarse en cuerpo y alma a la Escultura, ambas forman una unidad inseparable en su obra, en reconocimiento a este hecho el Colegio Superior de los Colegios de Arquitectos de España, le nombra Arquitecto Honorario en 1989. Un claro ejemplo de esta perfecta unión es el “Monumento-Plaza de los Fueros” en Vitoria, el propio artista lo explica: “Construir es edificar en el espacio. Esto es la Arquitectura y la Escultura”.

El dibujo es anterior a su obra como escultor, con el lápiz transmite de una manera más directa lo que su mirada está registrando, esa mirada que de niño intentaba perfilar el movimiento de las olas del mar, ver su grafía en la superficie de la playa. En su obra gráfica, además del dibujo, también encontramos collages y grabados. Y entre su obra impresa, en función de los medios utilizados, podemos admirar xilografías, litografías, punta seca, aguatintas, serigrafías, y aguafuertes en mayor medida.

Un momento clave en la producción de Chillida es el de las “Gravitaciones”, esculturas de papel, que aportan una nueva forma al concepto escultórico del relieve. En estas obras los distintos fragmentos del papel permanecen independientes entre si, dependiendo de los hilos, gravitando entre ellos, articulándose en relieve.

Su mirada vuelve a la mar, como en su infancia, y crea una de sus últimas piezas (1998) “Homenaje al mar", una obra de gran belleza, que junto a la luz y el aire forma parte de los elementos a los que Chillida dedicó una serie de obras para implicar a todos los sentidos. Y la obra de Eduardo Chillida efectivamente implica a los sentidos, también al sentimiento y a la mente, sus obras ya no le pertenecen, son su legado para nosotros, patrimonio de la humanidad, de todos, porque como el mismo dice: “ lo que solo es de uno, es casi de nadie”.

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