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Etiquetas:   Experiencia   -   Sección:   Revista-zonajoven

Curso - Master para que no te timen al alquilar un piso

Redacción
jueves, 30 de noviembre de 2006, 23:00 h (CET)
Hace un par de años que termine la carrera y desde entonces, mientras me dispongo a empapelar las calles con mi curri-culo vital, hago un curso u otro para no sentirme tan inútil como otros. Hoy me dije a mí misma: “Voy a disponer de un día en su totalidad para ver si se me ocurre una super-idea de éstas que parecen surgir cada día y poder llevarme el pan a la boca sin hacer tanto el idiota.

Pensar, pensé más bien poco. Mis escasas neurona catódicas no pudieron más que discurrir banalidades ya manifiestas. Así que me dispuse a buscar piso y cuál fue mi experiencia, que sin premiar más tiempo en vano, se me vino la gran idea para sacar las perras a los pobres desgraciaos: Montar un curso-master titulado Prevención de timadores (bribones, bellacos, truhanes) a la hora de alquilar un piso.

Ríanse ustedes que andáis acomodados en vuestro hogar hipotecado. Pero menos ríanse los que buscan un pisito de alquiler en el que poder dilapidar sus míseros ahorrillos de 600 tristes euros al mes.

Yo encontré un piso ideal. Ático de terraza de 70 m2,nuevo, iluminado y en pleno centro por el precio de...¡400 euros! Una extrañeza almibarada que por supuesto, ahora bien pensado, tenía sabor amargo intrínseco en sus cláusulas difícilmente descifrables para los acostumbrados a leer únicamente los mensajes de móviles que enviamos a la tele.

Si rento el piso, tendré que darme de alta (coste añadido) en todos los servicios de bien vital, bien sea agua, electricidad y gas ciudad.
Si vivo en la morada, cada infortunio que surja durante mi estancia el hogar y que tenga un coste inferior a la mitad del pago de renta mensual, es decir, 200 euros, tendrá que ser abonada sólo por mi.

Tengo que dejar la casa EXACTAMENTE IGUAL QUE CUANDO LA ALQUILÉ, aunque hayan pasado 10 años.

Si esto fuera poca ante su gracia, también se me obliga a firmar un contrato en el que admito que la superficie de la vivienda construida es superior a la legalmente admitida por escrito y si en el caso de que se reclamara dicha legalidad, debo de abandonar ipso-facto la vivienda, ¡prescindiendo al contrato y sin rechistar!

Al principio con la venda característica de la recién ilusionada e iluminada por la belleza de la mansión (45 m2), por poco firmo con la inocencia y confianza que me caracteriza, dicho contrato. Pero entonces, decidí RELEER, sí, si, algo que no solemos hacer los españoles, para evitar un porvenir de burocracia y abogados.

Por este motivo, mi alma se solidarizó con aquellos que no tenemos paciencia, ni inteligencia para RELEER y simplificar aquel idioma trampeado. Y dispuesto a evitar futuras calamidades inmobiliarias, y sacarme un dinerillo, todo sea dicho, ofrezco mi curso intensivo de CÓMO ALQUILAR UN PISO SIN QUE TE TIMEN, TE SAQUEEN EL DINERO, NO TE LO DEVUELVAN, TE LO DEN EN MAL ESTDO Y TE OBLIGUEN A RECOMPONERLO, TE ECHEN SIN REMEDIO... y un largo etcétera que solo aprenderás en este preciado curso de digamos, ¿100 euros al mes?

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