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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Al final habrá que pedirle perdón a don Jordi

Miguel Massanet
martes, 30 de septiembre de 2014, 07:55 h (CET)
El espectáculo de la comparecencia parlamentaria del señor Jordi Pujol no se puede tratar de otra manera que de rocambolesco y, si se me permite, de una verdadera exhibición de veneración por la figura del ídolo de pies de barro por parte de toda la parafernalia separatista; de modo que si alguien que ignorase lo que allí se ventilaba lo hubiera presenciado, seguramente pensaría que lo que allí se celebraba era un velatorio y no una citación del parlamento catalán para que, su anterior presidente, rindiese cuentas de sus actos e informase a la cámara de unas supuestas irregularidades y beneficios económicos, para sí y su familia, de dudosa procedencia, relacionados con su cargo en la Generalitat.

Y es que, el señor Pujol, una persona que lleva años vendiéndose como salvador de la patria y que ya estuvo envuelto en un feo asunto relacionado con la quiebra de la Banca Catalana, fundada por su padre, que estuvo a punto de llevarlo a en la cárcel, de lo que se salvó gracias una benévola interpretación de sus responsabilidades en dicha entidad por parte del tribunal que lo juzgó. De lo que parece que ya no hay duda es de que, entre él y sus hijos, han conseguido amasar una enorme fortuna sobre cuyos orígenes parece que existen dudas, su gestión se ve envuelta en razonables sospechas de irregularidades y sus relaciones con el fisco, a la vista de las acusaciones que se le hacen desde la Hacienda pública, es posible que no sean las más amigables y es muy probable que les reporten a don Jordi y su familia más de un disgusto si, como parece, los expedientes por fraudes en sus declaraciones siguen su curso reglamentario.

Al parecer ocurre, con toda esta familia separatista, considerada como clan, lobby, cártel o, si se prefiere, como asociación de intereses para enriquecerse, que sus ideas separatistas, sus impulsos nacionalistas y sus arrebatos patrióticos, más que estar fundados en un deseo de conseguir que el pueblo catalán saliera beneficiado y se librara de la “opresión insoportable del pueblo español”, tenía un componente económico añadido, un intento de enriquecerse al menor coste posible y, como en una ocasión parece que le dijo don Florencio ( el Padre de don Jordi) a su nuera, doña Marta Ferrusola, cuando le anunció que le dejaba un legado de 140 millones de euros para “el caso de que ella su marido y sus hijos tuvieran que irse de España”. Lo que sí ha quedado claro es que los Pujol Ferrusola podían jugar fuerte a la baza separatista porque, a diferencia de aquellos ciudadanos que deberían quedarse en Catalunya si las cosas iban mal dadas, ellos no tenían más que coger el petate e irse a vivir en alguno de los paraísos fiscales en los que tienen depositada su fortuna, sin el más mínimo temor a pasar estrechez alguna.

El hecho de que el plan les acabara fallando y todo haya salido a la luz era algo con lo que no contaban; en parte por el endiosamiento del patriarca Pujol, que siempre se ha supravalorado y considerado como un reyezuelo de los “Paisos catalans” al que le estaba permitido hacer todo lo que se le antojase, porque el tenerle a él al frente de las reivindicaciones catalanistas era un “lujo” para los catalanes que “merecía” que se le proporcionase una inmunidad para hacer de su capa un sayo, como jefe de estado catalán. La prueba de ello fue el arranque de furia que fue incapaz de contener cuando se sintió acosado por las incisivas preguntas del Albert Rivera. Entonces apareció el verdadero dictador, el gran vudú que se sentía incomprendido por sus vasallos cuando le pedían cuentas de sus negocios durante su mandato al frente de la Generalitat, algo que, para él (así intentó hacerlo comprender en varias ocasiones) era un tema secundario, una nimiedad, en comparación con lo que había hecho por Catalunya.

A destacar el rende vous de toda la parroquia de CIU, el apoyo que le prestaron durante su comparecencia en Parlament con su silencio, casi reverente, el posterior besa manos de todos pasando por delante del lugar en el que se encontraba el “ex honorable” para expresarle, si no de palabra, al menos con el gesto compungido, el respeto y admiración que sentían por él. Una ceremonia al estilo masónico en la que se daba a entender que lo de robar al pueblo catalán no era más que un derecho que se le otorgaba en pago por los “servicios prestados a la causa”. Una verdadera afrenta para todos aquellos ciudadanos que, pagando sus impuestos, han contribuido a que la familia Pujol se haya enriquecido y todavía resulte que se enfada cuando se le piden cuentas de sus actos cuando era Presidente de la Generalitat.

Por si no fuera suficiente, unas viejas y casi olvidadas acusaciones a la familia del señor Mas, en las que se hablaba de las relaciones del padre de don Artur con la familia Pujol, en calidad de persona que se ocupaba de los negocios de la familia e, incluso, tenía una cierta participación en ellos; según una noticia aparecida recientemente en el diario El Mundo, puede que se hayan reavivado si, como se afirma en él, las autoridades españolas han recibido un comunicado, procedente de el principado de Liechtenstein, en el que se relaciona al actual presidente de la Generalitat con “negocios ilegales” de los Pujol. Un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera del Principado hace referencia a unas “fuentes públicas” para implicar a Artur Mas en actividades ilegales de los Pujol. Según dicen, la relación se establecería por medio de una sociedad creada en el 2005 y disuelta en el mes de marzo de este 2.014, conocida con el nombre de Brantridge Establishment. Esta sociedad servía de “tapadera” mediante la que el primogénito de los Pujol, Jordi Pujol Ferrusola orientaba sus grandes inversiones.

La sociedad estaba radicada en Liechtenstein pero se gestionaba desde Londres. La primera persona que puso a la UDEF tras la pista de la sociedad Brantridge fue Victoria Álvarez, exnovia de Jordi Pujol jr. No se ha confirmado el grado de implicación del señor Mas en esta mafia económica de grandes inversiones de capitales y de traslado de los mismos a paraísos fiscales, para evitar el pago de los impuestos correspondientes, pero, sin duda, abre un nuevo frente en CIU, centrado especialmente en personas que han ocupado u ocupan cargos relevantes en el partido que, de confirmarse, demostrarían que toda esta arquitectura del frente nacionalista encerraba un gran engaño, pergeñado por aquellos que se han constituido en los abanderados del secesionismo; presuntamente movidos, más por defender sus negocios y asegurarse un trato de favor desde la Hacienda de un futuro Estado catalán, que por un verdadero sentimiento identitario catalanista.

De lo que no cabe la menor duda es de que, ninguno de estos personajes convertidos en adalides de las reivindicaciones catalanistas; de estos que han predicado que España robaba al pueblo catalán cuando, por lo que se está destapando, los que verdaderamente hacían negocios a costa de sus relaciones con las administraciones públicas, dependientes de la Generalitat, llevándose las concesiones de obras públicas y los contratos de suministros importantes, no eran otros que las personas relacionadas con la familia Pujol y sus sociedades; todo ello en perjuicio de otros posibles concesionarios que salieron perjudicados y a cargo de los impuestos del pueblo catalán, que ha sido robado por unos sinvergüenzas que se han convertido en multimillonarios a su costa. ¿Y estos son los que se ofrecen para gobernar una Catalunya independiente? Seguramente, lo único que harían sería acabar de rebañar lo que pudieran de esta autonomía y luego, como predijo don Florencio, irse con todos su millones a vivir en otro país, dejando a los catalanes que se arreglaran con los problemas inherentes a una independencia, fuera del euro, de Europa, con tasas aduaneras, con una deuda de 62.000 millones de euros y sin posibilidad alguna de financiarse. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, es como nos sentimos engañados y estafados por quienes quieren sacarnos de España, para abandonarnos a nuestra suerte.
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