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Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

Irracional

José Manuel López García
sábado, 27 de septiembre de 2014, 06:06 h (CET)
El mundo está lleno de irracionalidades hasta extremos casi inimaginables. Las pautas habituales y acostumbradas pueden ser cambiadas de forma repentina e inexplicada. Esto que se observa en todos los campos de la existencia es lo característico del propio discurrir de la civilización en este planeta. Ya se sabe que la realidad no obedece a la lógica, y que el azar interviene de modo decisivo en todo. Pero probablemente en el espacio digital en el que nos movemos sería deseable una comunicación más fluida entre los individuos, y menor grado de incertidumbre en numerosas cuestiones. La falta de comunicación puede deberse a múltiples factores, tanto en el ámbito laboral como en el social, pero la mayor clarificación y explicitación de las cosas irracionales o que aparentemente lo son, sería una buena solución para la evitación, en lo posible, de imprecisiones, ambigüedades, errores, etc. Unas actitudes más sistemáticas disminuyen el caos y el desorden, sobre todo en el campo creativo y productivo. Es cierto que el relativo descontrol de las vacaciones es algo saludable, porque nos libera del peso de la rutina de los horarios. También es indudable, a mi juicio, que la improvisación es un valor enormemente positivo, si es ejercida con buen sentido y coherencia.

De todos modos, me parece que con los automatismos informáticos de que se dispone actualmente las rigideces en los procedimientos en tiempos pasados podrían caer en el olvido. Quizás, una de las maneras de racionalizar más las decisiones sea la de dialogar e intercambiar de forma más abundante argumentaciones e ideas acerca de las ventajas e inconvenientes de determinado planteamiento o toma de decisión.

Porque, si esto no ocurre, el riesgo de crear problemas indeseados aumenta considerablemente. El dar muchas cosas por supuestas no es lo más acertado en numerosas situaciones. También es cierto que no es necesario ni adecuado discutir y polemizar acerca de todo. Entre otras cosas, porque no dispondríamos del suficiente tiempo.

De todas maneras, considero que las cosas en general se deberían hacer de modos más racionales, y con más cantidad de explicaciones acerca de las razones y motivaciones de los actos, conductas y decisiones. Fundamentalmente, para que todos los individuos supieran las causas, al menos aproximadas, de lo que se decide en cada circunstancia. Y que no sea necesario estar constantemente preguntando por causa del desconocimiento de los objetivos o finalidades de los comportamientos concretos. En cualquier caso, ya se sabe que lo irracional está presente en la realidad de un modo inevitable. Y lo real no es racional a diferencia de lo que pensaba Hegel que elaboró un idealismo absoluto,, y que afirmaba el reino de la razón o del espíritu. Ciertamente, el mundo o la realidad no es lógica, pero no estaría de más que se practicara más la argumentación racional, y que la explicitación de las razones acerca de lo que hacemos y decidimos disiparan de una forma más frecuente la falta de aclaraciones ante situaciones raras o anómalas desde el punto de vista de lo racional. Lo irracional y lo azaroso poseen su amplio campo de actuación, si bien no debería extenderse a zonas que no le corresponden. Indudablemente, en la antigua Grecia la cultura intelectual que surgió lo hizo desde un fondo irracional de creencias. Como también escribe Ferrater Mora: «Los pensamientos filosóficos producidos por tal cultura aparecen, según ello, como una parte del esfuerzo no para suprimir lo irracional, sino para dominarlo, introduciendo una cierta estabilidad en un mundo continuamente amenazado, por el temor, la angustia, el “terror pánico”».Está claro que este deseo de estabilidad, también es algo compartible por las sociedades que conforman el mundo del siglo XXI. Ante tantos conflictos bélicos y tanta pobreza y desigualdad existentes en nuestra realidad planetaria, la racionalidad debería ser profunda y coherentemente aplicada.
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mbt usa 06/oct/14    14:43 h.
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