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Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

Una dimisión anunciada

Manuel Ibañez Ferriol
@manuelvcia
viernes, 26 de septiembre de 2014, 08:11 h (CET)
La dignidad de las personas, se mide por su compromiso personal con la sociedad. Los políticos, los cuales se encuentran al servicio de los ciudadanos, cuando elaboran un programa electoral, deben tener muy claro que lo tienen que cumplir, con todas las consecuencias. No hacerlo, es traicionar la confianza de los que le han votado, por tanto, no sería extraño que sus votantes, dejarán de hacerlo, porque ya no confían en los puntos programáticos ofertados. Y después de haber obtenido una mayoría absoluta, suficiente para realizar los cambios y transformaciones ideados, no se sabe por qué razón, se da marcha atrás y se retiran determinados compromisos.

Esta situación, es la que ha ocurrido a don Juan Alberto Ruiz-Gallardón, ex ministro de Justicia del Gobierno Español, que no solo ha presentado la dimisión de su cargo, sino que ha renunciado a su escaño en el Congreso de los Diputados y su vice-presidencia en el Partido Popular. Ha comprobado cómo, sus propios compañeros, le han ninguneado su proyecto de ley, en defensa de la vida del no nacido. Por cierto, figuraba en su programa de partido, presentado a los españoles para ser votado. Un hombre muy válido, un jurista de gran prestigio, fue Presidente de la Comunidad de Madrid, así como Alcalde de la Capital de España. Un político serio, justo, honesto y con auténtica vocación de servicio, heredada de su progenitor, el gran político Ruiz-Gallardón, fallecido prontamente, pero que supo dejar una gran herencia: la honestidad y rectitud de conciencia, a la par de ser un apasionado del servicio al pueblo español. Don Juan Alberto Ruiz-Gallardón, bebió de las mejores fuentes, no solo de su padre, sino de don Manuel Fraga Iribarne, don Oscar Alzaga Villamil, don Juan Antonio Segurado o don Carlos Robles Piquer. Han sido muchos los que han ido marcando su vida política, animándole siempre, porque realizaba una gran labor, a favor de los que le habían elegido.

Lo más triste de todo, es que se haya retirado una ley, a favor de la vida, sobre todo en el recién concebido. Podemos pensar de una forma u otra, tener una fe o religiosidad, un pensamiento político u otro, pero no podemos nadie decidir sobre la vida de las personas recién concebidas, de ese “nasciturus”, que ya se alumbra en el vientre materno. Defender la continuidad del embarazo, es una gran noticia, a la vez que un momento de felicidad para todos los que rodean a la mujer, la cual se transforma, porque una vida nueva, se encuentra creciendo en su seno. Interrumpir la gestación, es un crimen, un asesinato en toda regla de un ser que no se puede defender. ¿Por qué la maldad y la crueldad están asentadas en nuestra sociedad? Hay testimonios escalofriantes, de mujeres que iban a realizar una interrupción de su embarazo, y que en el último momento se han arrepentido y han tenido que salir a hurtadillas, para que las demás que también estaban en esa clínica, no se hicieran

atrás como ella. O sea, hay que esconder a la que se arrepiente, y sin embargo, se felicita a la que comete un crimen premeditado y sin defensa. Es la sociedad de la crueldad, de una bajeza moral absoluta, de una negación de la vida, con todas las consecuencias. ¿Por qué? Facilitar la acción criminal, también es un delito. Porque no solo comete crimen, el que lo ejecuta, sino el que lo permite. Además de todos los que tiene a su alrededor, porque todos están dentro del acto criminal del aborto.

Ante algo así, ¿Cómo puede un Ministro permanecer impasible teniendo la reforma de la ley en sus manos? ¿Cómo puede permanecer una persona comprometida con los valores vitales en su conjunto quieta y sin dar muestras de desacuerdo? ¿Qué hacer con aquellos que ofrecen en sus programas políticos una defensa de la vida y luego hacen todo lo contrario?

Demos una respuesta contundente al engaño y la mentira. Se nos está llamando a la ciudadanía, a decir “basta ya”. Queremos que se cumpla lo que nos han ofertado, y que dejen de decir una cosa y hacer la contraria. Salgamos a las calles de forma pacífica y ordenada a pedir que vuelva la ley y que se tramite y apruebe. Seamos consecuentes con la defensa de los VALORES DE LA VIDA. No dejemos de lado a la mujer embarazada y que tiene problemas para seguir con su embarazo. Apostemos por el apoyo y la ayuda a sociedades como la RED MADRE, PROVIDA, SAVE THE CHILDREN, UNICEF entre otras muchas, que trabajan por la VIDA, no solo de los “nasciturus”, sino cuando ya han llegado al mundo, y tienen problemas para su desarrollo social e individual.

Defendamos la VIDA, siempre y en cualquier circunstancia.
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