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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Mientras Europa se estremece España tiembla

Miguel Massanet
viernes, 26 de septiembre de 2014, 08:05 h (CET)
“Las ilusiones vienen del Cielo y los errores de nosotros mismos”
J.Joubert

A la vieja Europa, la de las leyendas y la mitología, se la solía representar o bien montada en un toro atravesando el mar o bien poniéndole guirnaldas en las astas o acercándose a la bestia. Es posible que este simbolismo pudiera tener relación con los momentos, no especialmente favorables por los que está pasando el viejo continente. En efecto, cuando ya todos nos hacíamos ilusiones de haber dejado atrás la recesión y estábamos a punto de superar la crisis que veníamos arrastrando desde finales del 2007; un nuevo revés, un parón de Alemania y un estancamiento de Francia, unidos a una situación poco clara en las islas británicas en las que, un error grave del señor Camerón, llegó a poner en peligro la unidad del UK, cuando no calculó adecuadamente las consecuencias de permitir a Escocia votar sobre su continuidad en la Unión Yack, la bandera símbolo de la unión entre San Jorge y San Andrés, mediante cuyo referendo se puso en cuestión la buena amistad entre ambos santos.

Parece que una maldición, un mal fado o un castigo del Cielo se ha desatado contra el viejo continente cuando, en apenas unos pocos meses, todos los buenos augurios que nos llegaban desde Bruselas se han convertido en agua de borrajas y, desde Alemania, el motor de la UE, pasando por Francia e Inglaterra, seguidas por el resto de naciones, han pisado el pedal del freno para pasar de una posición ventajosa a entrar en un espacio económico amenazado de cerca por la deflación; además de estar sometidas a una serie de desafíos externos, con los que no se contaba, y que han contribuido a crear una situación de incertidumbre, escepticismo y desconfianza hacia el futuro, que en nada ha contribuido a crear un clima favorable a la recuperación de la CE.

Nadie puede olvidarse de la reacción virulenta del coloso ruso ante el intento de Ucrania de acercarse a Occidente, de las consecuencias inmediatas que, para Europa y su economía, han traído las reacciones de Putín y las tímidas respuestas de Bruselas a ellas; junto a los intentos de Obama de aparecer como garante de la paz, limitándose a aplicar sanciones económicas que, inmediatamente fueron contestadas con limitaciones en las importaciones de productos europeos ( entre ellos muchos vegetales y frutos españoles) que, sin duda, están causando graves perjuicios al sector agrícola. Y esto que las amenazas de cortar el gas y el petróleo ruso a los países del norte europeos, todavía no ha pasado de la mera amenaza.

No paran ahí las preocupaciones de los europeos porque, desde el este, de Oriente Medio, parece que nos viene otra amenaza más terrible, un reto directo y preocupante, procedente del islamismo más radical y descontrolado, que parece que ha decidido acabar con todos aquellos que no se avienen a torcer el cuello ante sus imposiciones religiosas y, si no se accede a ello, se opta por la medida más expeditiva de cortárselo al desgraciado que no cede a sus pretensiones. El llamado EI parece que se ha convertido en algo más que en un grupo de fanáticos religiosos; da la sensación de que se haya constituido en cabeza, símbolo y ejemplo de grupos como Al Qaeda y otros que van surgiendo como hongos en todos los países; como ha sido el caso del montañero francés ejecutado en Argelia por seguidores del EI o el anuncio de un nuevo grupo terrorista, Jorasán, dirigido por un tal Muhsin Al Fadli, un kuwaití que hace suyas las palabras de Mahoma “Estandartes negros saldrán de Jorasán ( Afganistán), nada les impedirá llegar hasta Jerusalén donde serán izados” ¡vaya, las Cruzadas, pero al revés!

Por primera vez hemos podido ver a nuestro ministro de Economía y Competitividad, don Luis de Guindos, un hombre serio, sereno, inconmovible y parco en palabras, mostrarse preocupado, diríamos que alarmado de veras, anunciando que “España no puede ser inmune a lo que ocurre en el resto de naciones europeas”. Y ahí es donde viene a colación lo que al principio de esta consideración hablábamos acerca del simbolismo de una Europa montada en un toro atravesando el mar. Porque, señores, si es verdad que fuimos uno de los países más afectados por la crisis y la recesión, también lo es que hemos sido el que mejor ha reaccionado y puesto en práctica políticas de verdadera austeridad, reformas laborales, recortes de plantillas y, aunque no en la cuantía que hubiera sido deseable, una importante reducción de cargos públicos que ha supuesto un ahorro al Tesoro de cerca de 10.000 millones de euros. Es posible que, en medio de tanta confusión, podamos llegar a ser el toro que necesita Europa.

España ha conseguido situarse en una postura mejor que la de Italia, Francia y que la mayoría de naciones europeas en cuando a su preparación para enfrentarse a una situación comprometida y ha merecido la confianza de los inversores extranjeros, como queda patente en su prima de riesgo que en estos días ronda los 114 puntos básicos, una situación que hace dos años era impensable que llegáramos a alcanzar. Nuestra excesiva deuda es el envés.

Pero España tiene ante sí graves problemas. Como es habitual los hay empeñados en que nos tiremos piedras en nuestro propio tejado. Si los socialistas, simplemente por venganza y con el deseo de perjudicar a los españoles de a pie, anuncian que van a hacer campaña en contra del nombramiento del señor Arias Cañete para el puesto de comisario europeo; no podemos menos de hacer mención, por lo que nos sorprende, que la UPyD haya dicho estar dispuesta a hacer campaña en contra de dicho nombramiento. No lo podemos entender, porque el señor Arias, de amplia experiencia europea, ha llevado a cabo una meritoria labor a favor de nuestro campo y nuestra pesca y es una persona que ha demostrado estar perfectamente preparada para ocupar el cargo al que aspira. No vemos que vamos a ganar si, en su puesto, colocan a otra persona que, por supuesto no va a ser de la izquierda europea. En fin, que no lo entendemos.

Y lo mismo queremos decir respecto a la oposición a que el señor de Guindos pase a ocupar la presidencia del Eurogrupo. Cuando todos los euro españoles, fueren de las tendencias que fueren, debieran mirar por el bien de España y de los españoles, parece que prevalecen los intereses electorales, los rencores partidarios, los cálculos de futuras recompensas o, simplemente, el deseo de hacer daño por el mero gusto de hacerlo. Pero no nos olvidemos de lo que sucede en el PP que, después de la cantada del señor Rajoy con la devolución de la Ley del Aborto y la dimisión del señor Gallardón, no ha tenido mejor ocurrencia que colocar en el puesto de ministro de Justicia a un señor, don Rafael Catalá, que, al parecer, aparte de ser un técnico, cubre lo que se han convertido en la obsesión del señor Rajoy de ser amigo de la transacción. Lo que faltaba, señores, porque, por si faltara alguna otra información, el señor Catalá fue partidario de cambiar la Constitución ¡para hacer encajar en ella a Catalunya!, naturalmente, que cediendo a sus peticiones y dándole una situación de privilegio respecto al resto de autonomías. Señores, una vez más sentimos en nuestras propias carnes el gran engaño del señor Rajoy a los verdaderos defensores de los puntales que fueron el soporte del anterior PP, que nada tiene que ver con este amañado partido, ocupado por los marcianos invasores de cuerpos, que se han introducido en el partido para acabar por entregárselo, destrozado, a las izquierdas en los próximos comicios. Un lamentable final para una causa tan noble.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos desolados como se hunden nuestras esperanzas de levantar España.
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