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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Los campos de algodón

Esta reflexión la escribí el 13 de mayo de 2013, no la mandé a publicar, año y medio después su contenido sigue vigente
Pascual Mogica
martes, 23 de septiembre de 2014, 06:19 h (CET)
Decía Mariano Rajoy, en su comparecencia ante los medios de comunicación el día 2 de febrero de 2013 con motivo de la reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular convocado para tratar sobre el escándalo del caso Bárcenas que presuntamente viene a poner de manifiesto la financiación ilegal de la formación política que él preside: “Estoy en política porque quiero cambiar las cosas, porque me he propuesto alcanzar unos resultados, no para mi, ni siquiera para mi partido: para los españoles”. Más adelante decía: “Si alguien piensa que vamos a malversar todo ese capital que los españoles han acumulado para construirse el futuro, que no se canse porque no lo verán”.

En dicha comparecencia lo único que Rajoy dejó claro es que hace la declaración de la renta. Hablaba Rajoy de “alcanzar unos resultados” y “ese capital que los españoles han acumulado para construirse el futuro” y creo que se corresponde hacer mención a lo que los españoles han “acumulado” y cuáles son los “resultados alcanzados”.

En estos últimos tiempos los trabajadores españoles han visto sus salarios rebajados en más de un 10% en los dos últimos años y solo se ha creado escaso empleo y además en precario. Pero esta merma salarial por lo visto no es suficiente, el FMI, apoyado por la UE, pide una reducción salarial del 10% para crear empleo. Esto es una burla y una falta de respeto a la inteligencia de los españoles. En una apreciable cantidad de grandes empresas, sus trabajadores han visto rebajados sus salarios en un 25%, 43% y 20% respectivamente. Otro tanto ocurre con los pensionistas que también han perdido poder adquisitivo.

Han visto como se ha abaratado el despido reduciendo los días de indemnización. Recientemente la patronal ha pedido al Gobierno poder despedir libremente en cinco años. Sin duda alguna lo conseguirá, ya que estas peticiones no son utópicas como algunos dicen que son las de “Podemos”. Han visto como les han recortado los días de permanencia en situación de paro y como les han rebajado las prestaciones por desempleo. Han visto como les han subido la edad de jubilación. Han visto como les han aumentado los años de cotización para el cálculo de la base del importe de la pensión. Han visto como les han aumentado el mínimo de años para tener derecho a una pensión. Y más que verán. Esto aún no se ha acabado. El siguiente paso es la “abolición” del salario mínimo interprofesional, como ya se ha planteado desde el Banco de España, lo que equivale a volver a los tiempos de trabajar por un plato de arroz y vivir en un chamizo.

Yo no veo que se haya “acumulado” progreso, mejoras, sí veo “resultados”, “resultados” que no son otros que los de que se ha dado un gran paso hacia el precipicio en lo que atañe a los trabajadores para ir situando la legislación laboral y los derechos de los trabajadores en el lugar que siempre ha deseado la patronal, por un lado se dan los convenios, actualmente prácticamente inexistentes, a nivel de empresa en los que los trabajadores están perdiendo mucho, social y económicamente. Leía hace unos días que el 80% de los empleados trabajan dos horas más al día sin cobrarlos por miedo al despido y que el “presentismo” había sustituido al absentismo hasta el punto de que muchos trabajadores acuden al trabajo estando enfermos para evitar el que no les renueven el contrato.

Esto es lo que se ha “acumulado” para construir el futuro y por tanto los “resultados” alcanzados, a los que Rajoy se refería: Un desastroso futuro para los españoles. Se ha cambiado un Estado del Bienestar que veníamos disfrutando, por una calamitosa entrada en el Estado del Malestar. Eso es evidente. Pero fue bonito y esperanzador mientras duró. Eso es innegable. Todo lo bueno suele durar poco y como dijo Calderón: “La vida es sueño y los sueños, sueños son”. Y no quiero dejar de señalar que hemos llegado a la situación de aceptar como normal el que una familia, padres e hijos, sobrevivan gracias a la mísera pensión de los abuelos.

Hemos vuelto a los tiempos en que todos, abuelos, hijos y nietos comíamos de la “olla grande” porque resultaba más barato dada la miserable situación económica de las familias, como está ocurriendo hoy en día. Social y económicamente los ciudadanos de a pie hemos vuelto a la miseria en que nos movíamos en el siglo XIX y anteriores.

En estos últimos dos años hemos comprobado cómo se ha consolidado e institucionalizado la figura del becario que representa a la gran cantidad de jóvenes titulados que trabajan para otros sin percibir a cambio ningún tipo de compensación económica. Ante este panorama es imposible establecer la diferencia laboral y la calidad de vida que podría existir entre los esclavos negros que laboraban en los sureños campos de algodón y los trabajadores españoles. Si alguien cree que exagero… Esta reflexión la escribí el 13 de mayo de 2013, no la mandé a publicar, año y medio después su contenido sigue vigente.
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