Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Cultura   Filosofía   -   Sección:   Opinión

Acción racional

. El problema es discriminar bien lo mejor, en cada momento, para nosotros en concordancia con nuestra naturaleza racional
José Manuel López García
lunes, 22 de septiembre de 2014, 07:24 h (CET)
Thomas Reid filósofo del siglo XVIII es uno de los mejores representantes de la Ilustración británica. Era amigo de David Hume. En sus Ensayos sobre los poderes activos de la mente humana elabora una amplia investigación sobre el entendimiento, la voluntad y la moral. El sentido común es fundamental en la filosofía de este pensador porque es la expresión de la razón y de la lógica de las cosas, desde un enfoque sensato y coherente. Se entiende que Reid escriba: «Actuar razonablemente es en todas las lenguas una frase no menos común que juzgar razonablemente». Y es que la racionalidad y el buen juicio es lo que define y determina la corrección de los pensamientos. La experiencia y la realidad son para Reid la base de los principios que rigen la conducta humana.

Se percibe un cierto sentido utilitarista en su filosofía moral, si bien matizado con el análisis conceptual de lo bueno y del bien. Su planteamiento ético se puede considerar que posee ciertos aspectos hedonistas, ya que dice: «Todo aquello que hace a un hombre más feliz o más perfecto es bueno y se convierte en objeto de deseo tan pronto como somos capaces de formarnos un concepto de él».

El nexo entre el propio bien y la razón está presente en la filosofía del sentido común de Reid de un modo claro e inequívoco. Si bien le influyó el emotivismo moral de Hume y su pensamiento empirista, se aparta en ciertos aspectos del predominio de lo afectivo en las acciones y decisiones morales. Valoró y analizó también la filosofía de Locke, aunque elaboró sus propias ideas filosóficas. La responsabilidad humana como elemento crucial en los actos morales es algo que Reid considera que diferencia a los seres racionales de los que no lo son. Por tanto, los juicios o la facultad de juzgar es lo decisivo en relación con la regulación de la conducta y del pensamiento. Lo que no impide, en modo alguno, la plena libertad de pensamiento y la discusión de ideas. El problema es discriminar bien lo mejor, en cada momento, para nosotros en concordancia con nuestra naturaleza racional.

Es cierto que no todas las acciones son iguales, pero la labor juzgadora de la razón o la inteligencia que también es sentiente es la que delimita la aprobación de las mismas. Las malas acciones o conductas, naturalmente, son irracionales, porque no siguen los dictados de la razón que está dirigida por la idea de bien. Además como dice Carlos Mellizo: «En este punto Reid nos recuerda que la estrecha relación existente entre derecho y deber ha de tenerse siempre en cuenta». En este sentido, se acerca en cierta medida a la perspectiva kantiana del imperativo categórico. El planteamiento filosófico de Thomas Reid es una afirmación de lo razonable y de la vida placentera.

El dolor es una de las cosas a evitar en la existencia humana, y está en profunda relación con la consecución de una vida agradable y satisfactoria. Su pensamiento irradia una sensación de optimismo razonable fundamentado en la sensatez, y el buen juicio acerca de la realidad. Porque el enfoque realista de Reid es indudable, ya que en su mente están presentes las circunstancias y avatares propios de la temporalidad de la existencia que deben ser regulados por el buen juicio o por el sentido común.

En la actualidad estoy convencido que esta filosofía del sentido común sería muy útil en el ámbito político, y también en el educativo, sanitario, tributario, social, laboral, pensiones, etc. Porque el derecho a unas condiciones de vida dignas para todos los ciudadanos no son negociables desde la perspectiva de un análisis racional, y no meramente economicista, porque se pueden priorizar determinados gastos que garantizan la cohesión y la justicia social.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Disyuntivas crueles

¡Nos asaltan a mansalva! ¿Encontraremos el seso suficiente para afrontarlas?

Los oráculos se cumplen. El independentismo enfrentado al Estado

“El nacionalismos es la extraña creencias de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí” G.B.Shaw.

La realidad de los profesores

Parece que los docentes tenemos mala fama, pero no está justificada

Nada dura para siempre

Evitemos el dolor. Podemos hacerlo

Sting y la táctica de Rajoy en Cataluña

La táctica de Rajoy en Cataluña es rock. Puro rock
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris