Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Llamas en la orilla

Es casi habitual toparnos con los disparatados falsificadores de criterios y realidades
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 19 de septiembre de 2014, 07:07 h (CET)
En las orillas arden fuegos peculiares. La disyuntiva es incesante entre exteriores e interiores, misterios e intuiciones. Las fijaciones pierden su sentido cuando estamos asomados a vertientes distantes u opuestas. El VITALISMO coge fuerza a medida que dejamos los anclajes fijos para otra ocasión. La llama vital no sabe de inmovilismos; sin que olvidemos desde ya, que abundan los movimientos inútiles, que nos dejan en el mismo sitio, aunque cansados.

Esta exaltación de las orillas nos acerca a las posturas aperturísticas hacia los límites. Salimos al encuentro de las realidades foráneas, somos RECEPTIVOS, al estilo del “Peine del viento” de Chillida. Pretendemos la captación de los aires inmensos de cuanto nos circunda, superamos los afanes localistas. Después vendrá el discernimiento de las características, aceptadas o rechazadas, mientras dispongamos de esa opción; en no pocas ocasiones quedamos sometidos a sus influencias físicas o biológicas. Actuamos así como inconformistas, salimos de la encerrona de los núcleos propios, que empequeñecen los horizontes. Asumimos los contactos con diferentes entornos en un posicionamiento que nos ratifica como personas vivas.

La actitud se completa con la respuesta participativa, COLABORAMOS en la medida de las cualidades que atesoremos. Mientras sigamos anclados en labores rutinarias, ni por asomo llegaremos a tantear los límites; serían los niveles mínimos de participación, poco propicios para los avances ilusionantes. El coraje crativo propio es primordial para mantener encendidas las luces de los caminos, que por sus trazados nos presentan suficientes obstáculos. El objetivo es allanarlos en busca de la mayor felicidad posible.

Vistas de lejos las atrocidades, con profusión de pantallas y colorido, adquieren rasgos de espectáculo violento; pero quedamos como espectadores alejados de esas orillas, desprendidos de la relación con ellas, de los acontecimientos allí ocurridos, Permanecemos CONTEMPLATIVOS ante desastres de gran calado. Las espeluznantes masacres de las guerras acaban diluidas en sus repeticiones. El descontrol de las epidemias simula catástrofes naturales. La multiplicación de las desdichas reúne caracteres noticiosos, si no exóticos, al menos vistos a gran distancia. De tal modo, las brasas candentes de la orilla no las asimilamos en nuestro mundo existencial. En pocas palabras, no acudimos a las orillas,

Así no habrá maneras satisfactorias. La actitud PREVENTIVA es interrumpida desde sus raíces. Situado cada grupo en su cueva y cada sujeto en su rincón, estarán silenciadas las conexiones reales innegables, las despreciamos en un género estúpido de establecer compartimentos artificiosos. Convertimos en una utopía aquello de la mejora de las condiciones mutuas con un cierto equilibrio. Peor aún, sobrepasamos la nulidad preventiva con la provocación y la colaboración con agresiones incalificables. Es inútil la mención de posibles soluciones en semejante marea de egoismos acérrimos. La prevención es por lo tanto una tarea ardua, requiere de las buenas predisposiciones anudadas con verdaderos esfuerzaos y razonamientos francos.

Decía el poeta, “Hay hombres que nunca partirán”, en referencia a sus miradas ávidas, sus empeños, afanes sembradores, entrelazados en sus ensoñaciones con los demás vivientes. Pues bien, esas son experiencias típicas de las zonas limítrofes. ¿Con quién? Con dada ser humano, cercano y lejano; con cada panorámica del ancho mundo. Los LAZOS son incuestionables, confirmados a cada nuevo descubrimiento. Veamos sino las expresivas influencias quánticas; pero, también los intuimos a través de los misterios que nos afectan a todos. Es subyugadora la deducción consiguiente, en las fronteras arden las llamas de la gran comunidad existente; la orientadora de la mejor vida humana. La renuncia o la aceptación nos corresponde.

También en estos procederes suceden las ALUCINACIONES. Suaves o auténticos descalabros. Las hay interiores, quienes se notan desprovistos de potencias propias con las que avanzar; caídos en deprimentes estados mentales, muy alejados de cualquier ilusión, incapaces de mejores perspectivas. Por el contrario, los hay convencidos de que sobrepasan todos los umbrales sin necesidad de precauciones ni medida. Por extremada pequeñez o desbordamiento, provocan conductas fronterizas; los primeros apenas viven y los sobrados tienden a ser desconsiderados con el resto. Ambos reflejan la importancia de adentrarnos en el conocimiento de los límites. En ello nos va evadirnos de los comportamientos descompuestos y sus consecuencias.

Alucinaciones o no, si eran pocos los problemas a los que no llegábamos y son tantas las incógnitas que atender; es casi habitual toparnos con los disparatados FALSIFICADORES de criterios y realidades. No actuan por error en la interpretación, que también; son servidores meticulosos de iniciativas malévolas. Para ellos no hay orillas que valgan, son el centro de operaciones, cerrarían las fronteras para los discrepantes. Si nos descuidamos, construyen la realidad a su medida. El carácter acomodaticio y crédulo de la gente circundante es su ámbito favorito de actuación. Suena incomprensible que grandes núcleos de población sean manipulados por minorías de esa calaña, pero es un hecho archicomprobado.


Para descubrir algún horizonte que otro a pesar de las imposiciones; necesitaríamos de un silencio y tranquilidad de los que carecemos. Las algaradas ruidosas proliferan con debates estridentes e informaciones confusas, que ocupan la mayor parte de atención ciudadana. A lo anterior se añade la ACELERACIÓN de las actividades, otro impedimento notorio para el trazado de buenos proyectos. Todo junto deviene en una crispación que intensifica la desorientación general. La salida de ese círculo nefasto es toda una heroicidad con escasos practicantes. La vorágine está servida por actuaciones alucinadas, falsificadores y desconcierto general. La sede de la auténtica vida personal y de la convivencia permanece olvidada en orillas lejanas.

Habrá quien diga, a mí dejenme aquí, no quiero aproximarme a lejanos horizontes, ni hacer averiguaciones laboriosas; no deseo moverme de mi realidad inmediata, ni preciso de mayores saberes. Estarán en su derecho, como es natural. Aunque muy pronto percibirán la inestabilidad de ese terreno propio que pisan, sus fondo son también peligrosos y movedizos; en los cuales, uno puede hundirse sin tocar fondo y de manera irreversible. El ansia de no ir más allá, PARADÓJICAMENTE, nos aboca a otro panorama impreciso. Tampoco así eludiríamos la búsqueda incesante, el desasosiego es persistente.

La llama es la flor de la vida, confiere el entusiasmo necesario para emprenderla con el amor requerido para cada situación. Suavizaríamos los roces interiores e impulsaríamos con fuerza las mejores acciones. La renuncia aporta pocas satisfacciones, mientras que la colaboración nos hace partícipes de sus maravillas. ¿Que todo es un sueño inverosímil? Aun así, me apunto a los versos de John Lennon. Somos SOÑADORES, espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno. La unión de libertades participativas, no vayamos a confundirlas con las uniformadas.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Heroínas antifascistas de ayer y hoy

Irracionalismo independentista

El ejecutivo ha hecho valer su legítimo poder para parar el incumplimiento del ordenamiento jurídico

El otoño de la vergüenza. España amenazada

La excesiva tolerancia y el desconocimiento de la verdadera amenaza que representa para España el separatismo catalán, atenazan al Gobierno

Al sol y a solas

Patios o cómo está el patio (I)

Disyuntivas crueles

¡Nos asaltan a mansalva! ¿Encontraremos el seso suficiente para afrontarlas?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris