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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   -   Sección:   Opinión

Cómo escribir 60.000 palabras en tres semanas y seguir vivo

Ahora, mientras escribo puedo sentir como el proceso de creación está en marcha, me pregunto ¿Cuál será la siguiente frase?, ¿Por dónde debo continuar?
César Piqueras
@cesarpiqueras
jueves, 18 de septiembre de 2014, 07:48 h (CET)
Bueno, parece que ya voy tomando tierra después de volver de vacaciones el lunes pasado. Han pasado volando 9 días y ya no me acuerdo de lo que era estar sintiendo esa sensación de paz, calma y no-hacer. Las filosofías orientales sobre todo contemplan mucho esta idea del no-hacer y si quieres que te sea sincero es realmente atractiva, tenemos mucho que aprender de oriente. Sin embargo, en occidente eso de no-hacer no está bien visto, si no haces no sirves. Hoy (si te pudiera ayudar en algo) me gustaría ayudarte a despertar ese/a escritor/a dormido/a que hay en ti…

En verano mi mujer y yo solemos tener unas vacaciones bastante largas (no lo digo en voz alta, pero tampoco es un tema para no decirlo, me siento muy orgulloso de hacerlo realidad cada año), este año lo hemos vuelto a conseguir, y además he conseguido tener sólo un par de reuniones durante las mismas, chupado, todo un éxito. El resto de semanas han sido espacios vacíos en los cuales mi única ambición era descansar, leer, hacer ejercicio, comer y como no, escribir.

De todos los días que he tenido de vacaciones (eran 47), sólo he escrito durante 18, una media de unas 4 horas cada día, lo que suma un total de unas 80 horas aprox. Hay quien dice que “eso no son vacaciones” (envidia cochina), en fin, qué importa, para mi lo son y te puedo asegurar que tanto esos 18 días como los 29 restantes no se paracen en nada a las jornadas de 7:00 a 21:00 que estoy viviendo desde que me volví a enchufar a matrix, te puedo asegurar que esto sí que no son vacaciones.

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Como me gusta mucho contar y programar (es lo que tiene tener un pasado electro-ingenieril) suelo contar las palabras y tiempos que escribo cada día cuando estoy con un libro. Ya sabes, lo que se mide se puede mejorar y conseguir. Aquí tienes un ejemplo de la bitácora de escritura de mi primer proyecto literario de este verano.

Se trata de un pocketbook que sobre “Herramientas de Coaching” para una de mis editoriales. Le siguen otros dos sobre “Liderazgo” y “Conseguir objetivos” que también he escrito este verano, en total han sido unas 64.000 palabras y unas 270 páginas de un libro de los que estás acostumbrado a leer, aunque en este caso se trata de tres libros que si todo va bien en el 2015 saldrán publicados junto a un cuarto que escribí en Febrero.

De todos modos, no es una locura escribir unas 23.000 palabras a la semana, Kilian Jornet hace lo mismo cada semana, pero por cada palabra que yo escribo sube un metro de desnivel en cualquiera de los entrenamientos que lleva a cabo (cada semana se merienda unos 20.000 de desnivel). Teniendo en cuenta que mi forma física y la de Kilian están a años luz de distancia, prefiero 20.000 palabras a 20.000 metros de desnivel.

A veces tengo la sensación de que el tema de la escritura se me está yendo de las manos, una semana como esta ya llevo casi 4.000 palabras escritas y la acabamos de empezar. Pero miento si dijera que no estoy contento y feliz sobre ello, que no disfruto mientras mi voz pasa de mis manos, a través del teclado, a tus oídos.

En realidad no se me va de las manos, soy yo mismo quien decide meterse en cada proyecto literario, en cada entrada de este blog, o de otras webs que me piden un artículo, o aceptar cada entrevista. Son ese tipo de cosas que hace uno y por las que se siente transportado a otra dimensión. Este tipo de cosas son las que merecen la pena, las que te transportan ¿Con cuántas cosas te sientes transportado?

Ahora, mientras escribo puedo sentir como el proceso de creación está en marcha, me pregunto ¿Cuál será la siguiente frase?, ¿Por dónde debo continuar?… Es como estar corriendo por un bosque maravilloso lleno de senderos, todos ellos fascinantes, y no sabes cuál de todos será más bonito recorrer. Es como si la vida se desplegara a tus pies a medida que avanzas, por eso me parece tan importante avanzar, hacer algo, ser constante. No te detengas, vamos…

Quería haber empezado este blog dándote algunos consejos sobre como escribir, pero me he ido por las ramas, ya lo has visto. Aún así no quiero acabar sin ofrecértelos, por si alguna vez quieres despertar al escritor/a dormido/a que vive dentro de ti:

- Para escribir hace falta una o muchas ideas. Son la materia prima. Si no tienes ideas ves pensando en otra cosa. Lo positivo es que todos las tenemos, lo que ocurre es que no todo el mundo las apunta y las tiene en cuenta para escribir sobre ellas.

- Para escribir, tu lenguaje debe ser la escritura. Hay personas a las que se le da mejor la pintura o el lenguaje hablado, o la canción… y entonces proyectan sus sueños a través de ese lenguaje. A mi la escritura no se me da del todo mal y por lo tanto es uno de mis lenguajes. Elije tu lenguaje y desarróllalo tanto como puedas.

- Una vez que tengas una idea y un lenguaje, haz un plan, fija tus fechas de principio y fin y haz que tu objetivo de escritura cumpla con todos los criterios de los que hablé ayer.

- Se fiel al plan. No lo digo a media voz, sino en voz alta. En la vida la FIDELIDAD lo es casi todo. Eres fiel a tus amigos, a tu pareja, a tus valores… Si eres fiel a tu plan de escritura por mucho que te duela, entonces estarás avanzando, es lo que marca la diferencia, el compromiso.

- No te detengas. Todo el mundo querrá robarte algo de tiempo, querrá decirte “esta noche salimos por ahí y volvemos a las tantas…” pero si cedes, si te acuestas con dos copas de más y con un solomillo con patatas fritas a medio digerir en tu estómago, al día siguiente tu creatividad será la misma que la de Brian Baumgartner en “The Office” tienes que verla, es genial.

- Sé constante, tomátelo en serio. Define un horario aproximado, unos días aproximados y ponte con ello, crea el hábito de escribir, haz que tu cuerpo te lo pida. Llega a ese punto en el que te sientes peor por no hacerlo que por hacerlo, entonces esa habilidad estará en tu músculo, vamos, let´s go.

- Puedes tener un mal día, pero no más. Como decía mi amigo José Manuel Jordán “una mala tarde la tiene cualquiera”. Sin embargo cuidado con salirte del plan más de una vez, porque lo único que estás mostrando es que ante la incomodidad que supone ser fiel al plan tú te estás tratando de escapar, al igual que lo haría un pececillo resbalando entre las manos de un niño de cuatro años.
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