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Etiquetas:   Internacional   Paraguay   -   Sección:   Opinión

Arnaldo Samaniego tras los pasos de Calígula

Emulando al César que nombró cónsul a su caballo, el intendente de Asunción decidió pavimentar el camino al hipódromo de unos equinos honorables
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
jueves, 18 de septiembre de 2014, 07:36 h (CET)
Cuenta Suetonio en su “Vida de los doce césares” que el emperador romano Calígula quedó fascinado cuando vio un caballo de carrera procedente de Hispania, al que inmediatamente compró y llamó Incitato. Tanta fue la fascinación que le construyó una caballeriza de mármol, con inscrustaciones de piedras preciosas y lo atavió con mantos del costoso tinte púrpura, símbolo de realeza.

Como si fuera un importante parlamentario, le asignaron a Incitato 18 sirvientas que debían cuidarlo, se le construyó un palacio con paradisíacos jardines y pudo ostentar riquezas tales como un gran collar de metales y piedras preciosas en su establo con pesebres de marfil. Calígula incluso le obsequió a su animal favorito bellas mujeres y en lo que soliviantó los ánimos en el mundillo político romano, lo declaró Cónsul de Roma.

Cuando todos pensaban que ya Incitato había pasado a la historia, como un caso único de caballo poderoso que fuera elevado al rango de dignatario, apareció el caso de los caballos del novio de la senadora Lilian Samaniego, que nos relató el periodista Jorge Torres, tomando la posta de Suetonio.

Según las revelaciones de Torres, el hermano de la senadora y actual intendente de la capital paraguaya decidió asfaltar unos 350 metros de calle empedrada, detrás del Hipódromo donde casualmente se encuentran los stud (donde se cuidan los caballos de carrera) de Jorge Coscia Saccarello, actual pareja sentimental de Lilian Samaniego.

En una versión moderna de la Vida de los Doce Césares, nuestro Suetonio nos cuenta que la calle pavimentada para evitar que se lastimen sus patas los Incitatos del clan Samaniego, se llama Timbó, y se encuentra detrás del Hipódromo de Asunción. A los vecinos les llamó la atención que una arteria de unos 350 metros, que bordea el predio del Jockey Club Paraguayo y que choca con una planta de la Essap y encima para nada concurrida se haya asfaltado en forma tan repentina y apresurada.

La crónica también relata que incluso, según los mismos vecinos, la propia Lilian Samaniego, hermana del intendente de Asunción estuvo verificando los trabajos, que culminaron hace aproximadamente un mes y medio.

En una pormenorizada descripción de la obra municipal en cuestión, Torres narra que el trecho asfaltado se extiende exactamente desde los establos hasta el acceso al hipódromo, y es notorio que su función es solo facilitar el desplazamiento de los honorables equinos, pues pocos metros adelante el asfalto termina a pesar de que el camino continúa. Esto intrigó a los vecinos, que tras las indagaciones pertinentes, descubrieron que el asfalto tiene como exclusivo propósito urbanístico unir el hipódromo con el stud de Jorge Coscia Saccarello, actual pareja de la senadora colorada Lilian Samaniego.

Los propios empleados del stud confirmaron el nombre del propietario, y la historia del enigmático asfaltado cobró sentido para los curiosos del vecindario. Cuando el director de obras de la Municipalidad fue consultado por los medios sobre la escandalosa historia comparable con las anécdotas del emperador Calígula, no tuvo mejor idea que fingir demencia ante los requerimientos de la prensa.

Muchos estudiosos de la historiografía relacionada con la Roma antigua advierten, que los relatos de Suetonio contienen mucha ficción y además, se centran más en cuestiones superficiales, y en algunos casos escandalosas, que en un estudio profundo de los hechos históricos. Esta orientación se explica por la sencilla razón de que Suetonio tenía orientaciones políticas republicanas, y estaba resentido con los emperadores desde que Adriano lo apartó de la dirección de los archivos imperiales por «tomarse demasiadas familiaridades con la emperatriz».

Quienes en los siglos venideros lean la nota del periodista Jorge Torres, probablemente buscarán explicaciones parecidas para comprender una historia que sin dudas, se les antojará más propia del territorio de la ficción que al de la realidad.

Pero como respondiera alguna vez el novelista Tom Clancy al ser consultado sobre el tema, la diferencia entre la ficción y la realidad es que la ficción tiene más sentido.
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