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Etiquetas:   Momentos de reflexión   -   Sección:   Opinión

Justicia social

Gobernantes justos son imprescindibles para que la justicia social se extienda por nuestra Nación aportando bienestar a sus ciudadanos
Octavi Pereña
lunes, 15 de septiembre de 2014, 07:21 h (CET)
Màrius Carol, periodista y director de La Vanguardia, en su escrito Sin paspartú cita el libro La pintura como pasatiempo, de sir Winston Churchill, que fue primer ministro británico durante los difíciles años de la II Guerra Mundial, en donde recomienda a los políticos a que se dediquen a otras actividades que neutralicen el exceso de tensión mental y la avalancha de preocupaciones que acompañan el ejercicio de la política, escribiendo: “Así pues, para el hombre público cultivar una afición y nuevos campos de interés debe ser una cuestión de vital importancia. A pesar que no es una cosa que se pueda emprender un día, rápidamente o improvisadamente, obedeciendo a un mandato de la voluntad”. El eminente político británico recomienda a sus compañeros en la labor que para vencer la tensión mental que acompaña a las funciones públicas diversifiquen sus actividades, que de alguna manera pongan momentáneamente sus preocupaciones debajo de la almohada y las dejen reposar, desviando el pensamiento hacia otras actividades que relajen la tensión mental que los agobia. Winston Churchill aligeraba la tensión mental que le provocaba su cargo, pintando. Según se dice era un buen paisajista. Cada persona debe descubrir la actividad que armonice con su personalidad.

El político no solamente debe poseer una mente relajada para poder encararse con lucidez a los problemas que se le plantean. Asimismo debe ser justo para dar soluciones correctas a los problemas que agobian a los ciudadanos que dependen de sus decisiones. Lucidez mental y justicia son dos características que deben ir unidas en la persona que se dedique a los asuntos públicos. Si falta una de ellas la actividad política es defectuosa. No basta con tener la lucidez mental que le proporciona el relax que le facilita el hecho de pintar. Una mente no sobrecargada de emociones puede hacer que los pensamientos broten con fluidez. Un hablar elocuente y convincente no basta para gobernar con justicia ni para levantar al pueblo del decaimiento. Son muchos los políticos que hablan con elocuencia y su proceder es nefasto para la Nación.. Cuando exponen su pensamiento las personas que escuchan sus discursos dicen: Habla como un ruiseñor, pero sus hechos son la ruina de la Nación. Una persona puede ser brillante en el hablar pero un sinsubstancia en la gestión. En política sobran personas simpáticas, de verbosidad impactante, que han cursado talleres de cómo hablar en público, y faltan de justas que hagan prosperar a la Nación con sus decisiones correctas. La justicia no es cuestión de maneras extrovertidas, de discursos grandilocuentes, es una manera de ser.

Es justa la persona que tiene la mente de Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, característica que se obtiene no por el esfuerzo voluntarioso, sino por la conversión que requiere el reconocimiento de no ser justo. La conversión a Cristo otorga una nueva naturaleza que permite buscar aquello que es agradable a los ojos de Dios que es el Justo. Personas que tengan los sentimientos de Dios escasean, abundan, en cambio, las religiosas. No se puede confundir la gimnasia con la magnesia. Religiosidad y justicia no son sinónimos.

Màrius Carol finaliza su escrito con estas palabras: “En Catalunya, si uno de nuestros dirigentes se dedica a pintar los sábados, no lo pondríamos en una galería de arte, sino en un sanatorio mental. Y así van, estresados, inquietos y sin un paspartú que enmarque su futuro”. Ahora se comenta instalar guarderías en las iglesias para favorecer la asistencia en los cultos. Esto indica que la mayoría de las personas, políticos incluidos, Dios y su Ley no les importan. El día de reposo semanal instituido por el Creador para que se lo dedique a Él y se carguen las pilas, se relaje la mente, con lo cual se evita la aparición del estrés y otras enfermedades mentales afines, se olvida. Con este olvido se deja de bucear en la Fuente de la sabiduría. Guardar el domingo en espíritu y verdad recubre al adorador de la justicia divina que permite al político, además de proteger a su salud mental porque recibe la paz de Dios que excede a la comprensión humana, contribuye a que pueda tomar decisiones sensatas que engrandecen a la Nación: “La justicia engrandece a la nación, mas el pecado es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:34)
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