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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

La piedra de lapidar

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
viernes, 24 de noviembre de 2006, 01:42 h (CET)
Es una pena que con la contundencia que se pronuncia el ministro Caldera contra los maltratadores no lo haga contra todo tipo de violencia hacia un ser humano esté donde esté. Al mismo tiempo que proclama que los maltratadores no tienen cabida en esta sociedad, dicho en apoyo de la ideologizada ley de violencia de "género", en Arabia Saudí una viuda de 39 años ha sido condenada a la lapidación por adulterio (fuente del periódico al-Watan de la ciudad de Hail).

Su pecado conforme a la ley islámica -que es ley del Estado-, es haber llevado a término un "embarazo ilegítimo", teniendo un hijo a los seis años de haber fallecido su cónyuge. Ella no ha sido animada a denunciar a su Estado maltratador que le conducirá a la muerte, ni tenía leyes que le protegieran su obligado abandono a la pobreza tras la muerte de su esposo: sus anteriores tres hijos y el nacido irán a un reformatorio. En España se fomenta la religión islámica, incluso donando solares cómo en Sevilla para construir mezquitas financiadas con dinero de Arabia Saudí y la misma piedra que allí lapida. El dinero no entiende de derechos humanos, ni el abrazo a religiones conllevan la exigencia del acatamiento de los mismos. Aquí se financia con dinero público textos de religión islámica, y allí se persigue la religión católica en una nula reciprocidad, siendo su ley inspirada en su religión la que lapida a mujeres sin piedad. Su delito, el adulterio por no poder casarse después de fallecer su marido. La piedra que aquí se funda es distinta que con la allí se lapida. Los que según Caldera no tienen cabida en esta sociedad dejan el hueco para otros que siguen criterios más reglados, con fácil desviación de los derechos humanos. No hay protesta generalizada del gobierno y sus feministas apoyos, pero lo cierto es que recordando tiempos superados esta mujer no planteará recurso en su inducido deseo de “purificarse el alma y ganar el paraíso”.

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