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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Las conclusiones de un lunático

Pascual Mogica
Pascual Mogica
miércoles, 22 de noviembre de 2006, 22:58 h (CET)
Dos frases son todo lo que ha quedado de la visita de George W. Bush a Vietnam. Una la de que los EE UU y Vietnam “han dejado atrás sus diferencias” y la otra que “Vietnam nos ha enseñado que no debemos abandonar Iraq”.

Con respecto a la segunda debemos entender que según Bush no se ha llegado a alcanzar, todavía, en Iraq el número de muertos, soldados y civiles, que hubo en Vietnam. En Iraq, que se sepa, solo ha habido 2.900 soldados norteamericanos fallecidos. De los heridos, mutilados –por cierto le recomiendo que si tiene ocasión vea en el Plus un reportaje titulado “Urgencias en Bagdad” donde son llevados los soldados americanos que resultan heridos. Un verdadero horror. Algo terrorífico- y de los que han acabado con serias secuelas no se tienen datos, al menos no se han hecho públicos, así como de los más de seiscientos mil iraquíes muertos. Tampoco se tiene información sobre heridos, mutilados y afectados sicológicamente. Por tanto hasta llegar a lo de Vietnam aún queda un amplio margen que según Bush, permite seguir adelante hasta la “victoria”. Eso lo ha aprendido de la desastrosa guerra de Vietnam, de donde tuvieron que salir por piernas después de once años de sufrir los jóvenes norteamericanos el horror y el terror de una guerra donde, como en todas, todo valía para aniquilar al enemigo.

En la guerra de Vietnam (1964-1975) murieron dos millones de civiles, 233.748 soldados survietnamitas, 58.169 soldados de los EE UU fallecidos y 304.000 heridos , 2029 desaparecidos -las amputaciones y secuelas permanentes fueron un 300% más que en la segunda Guerra Mundial- 1.100.000 muertos en las filas del ejército de Vietnam del Norte y Vietcong a más de 600.000 heridos. La aviación estadounidense roció 2,5 millones de hectáreas con 76 millones de litros de herbicida con agentes tóxicos para las personas hasta 1972 y 500.000 niños vietnamitas nacerían desde entonces con deformaciones físicas. Se desconocen los efectos de los bombardeos y armas químicas en Camboya. Luego vienen los tres de las Azores hablando de las armas de destrucción masiva de Sadam.

Con esta diferencia entre las bajas que hay, hasta ahora, en Iraq y las que hubo en Vietnam y Camboya está claro que aún se puede ir “tirando” unos años más de guerra para que pasados 31 años desde que acabó, caso de Vietnam, venga otro lunático como Bush y saque las conclusiones que ha sacado ahora, cuando la mejor conclusión es la de acabar con la guerra de Iraq, y diga que los entonces feroces contendientes, “han dejado atrás sus diferencias” y pelillos a la mar. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Al mundo le esperan dos duros años, los mismos que le restan de mandato a este impresentable descerebrado.

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