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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Los malos modos de la virreina

Marta Ferrusola pierde los papeles
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 5 de septiembre de 2014, 07:17 h (CET)
Sé que lo que escribo a continuación gustará mucho a unos e incendiará la rabia hacia mí de otros. A la mayoría de los que se alegrarán, esos españoles hasta las cachas, les tengo que decir que nunca me podrán contar entre sus filas y a aquellos a los que les siente mal mi escrito, nacionalistas con venda en los ojos, les digo que a pesar de caminar junto a ellos en el largo camino de conseguir que el pueblo catalán pueda decidir lo que quiere ser tampoco me pueden sumar a sus cuentas ya que, seguramente, mis ansías por un país más libre y más verdadero no pasan por cerrar los ojos ante los malos modos y las maneras de actuar de una familia que durante años ha creído que Catalunya era su masía particular y el resto de catalanes sus masoveros.

Desde el 25 de Julio los apellidos Pujol y Ferrusola han inundado los medios de comunicación de todo tipo, televisiones, radios y periódicos nos han venido contando por activa y por pasiva las idas y venidas de esta familia cuyo cabeza fue durante 23 años quien rigió los destinos de Catalunya. Jordi Pujol en una nota en la que no aclaraba lo más importante, la cantidad de dinero escondida, hablaba de una herencia, nunca antes conocida ni tan siquiera por su hermana y cuñado, por un importe, también desconocido, que durante más de 30 años ha permanecido oculta en algún paraíso fiscal, tampoco dijo dónde.

El político catalán con esta declaración lanzó por la borda todo su prestigio conseguido a base de años y trabajo constante y bien hecho, sus logros para buscar una Catalunya mejor siempre quedarán pero con su declaración Pujol levantó la venda que infinidad de ciudadanos catalanes habían tenido ocultándoles la realidad, Aquella tarde del día de San Jaume en muchos hogares catalanes se lloró, de rabia y de pena, al ver que el icono del nacionalismo saltaba por los aires para, según él, salvar a la familia.

Hasta estos momentos el único pecado del ya no honorable Pujol ha sido el de ser consentidor en el fraude fiscal de su esposa Marta y sus hijos, él no ha cometido, por lo que se sabe hasta ahora ningún tipo de ilícito ante la Hacienda española ya que los titulares del dinero son su esposa e hijos, diga lo que quiera Montoro.

Pero tampoco Pujol ha puesto nada de su parte para evitar los dimes y diretes que desde una parte de la prensa, especialmente la Brunete mediática madrileña, se han lanzado. Sigue dando la callada por respuesta y adopta una actitud chulesca al respecto de las explicaciones que debiera haber dado que en nada beneficia a su todavía partido, porque que se sepa todavía es militante de CDC aunque haya renunciado a sus cargos orgánicos.

Y en esta actitud chulesca le acompaña su fiel y tierna esposa, compañera de años, desde que se conocieron cuando ella tenía 16 años. Marta Ferrusola y Jordi Pujol siempre han sido, a los ojos de los demás, un matrimonio perfecto, ella ejerciendo de ama de casa y cuidando la numerosa prole y él ocupado permanentemente al servicio de Catalunya, al menos esa es la imagen que nos han vendido a lo largo de los años.

Pero Marta Ferrusola nunca se conformó con ser tan sólo la primera dama, ella siempre aspiró a más, y llegó a creerse la virreina de Catalunya hasta el punto de que cuando en el año 2003 el tripartito arrebató el sillón de la Generalitat de su marido se lo tomó como si le hubieran arrebatado sus propiedades. “Ens ho han tret tot” (nos lo han quitado todo) le dijo a alguien muy allegado a mí refiriéndose a Catalunya Ràdio aunque a ella en un programa de la emisora le dieron un espacio para que comentará la actualidad como si se tratase de una adorable ancianita.

Las salidas de tono de Marta Ferrusola a lo largo de los años han sido varias, lo mismo que su influencia en la política llevada a cabo por Pujol desde la Generalitat, ella influyó para que se le diera un puesto a Prenafeta, mano derecha de Pujol, y también para que se le apartara cuando ya no interesaba, ella, con su espíritu cristiano, criticó la LODE, aprobada en Madrid también por CiU, y se preocupó de que los colegios confesionales tuvieran sus buenas subvenciones.

En unas declaraciones a TV3 consideró la homosexualidad más o menos una enfermedad y la calificó de “vicio, una tara, un defecto o la suma de todo eso” lo que le valió las protestas de diversos colectivos y ciudadanos. Mostró tintes xenófobos al hablar de la emigración y no le pareció nada bien que Montilla, President de la Generalitat, tuviera su nombre en castellano y no hablará bien el catalán. Desde CiU con Jordi Pujol a la cabeza tuvieron que salir en diversas ocasiones a apagar los fuegos que esta mujer, con ínfulas de dama poderosa, encendía.

Ahora se habla de sus posibles implicaciones en chanchullos dinerarios, habrá que demostrarlo, pero lo que si es cierto es que desde su empresa HIDROPLANT, dedicada a la jardinería y aprovechando las influencias familiares durante años se dedicó a servir sus productos a diversos departamentos de la Generalitat y a empresas que dependían de la misma como el World Trade Center que, aunque dependiente del Puerto de Barcelona, era la Generalitat quien nombraba a su presidente.

Ahora la destronada virreina Marta Ferrusola ha perdido los papeles y la educación que seguramente recibió en algún colegio religioso para burguesitas barcelonesas. En lugar de callar ante una pregunta que no le gustaba mandó a la mierda a la periodista que la inquiría, eso sí, con mucha educación, tratándola de usted le dijo “Vagi a la merda”. Señora, con perdón de las verdaderas señoras, Ferrusola si me lee y me quiere mandar a la mierda puede hacerlo con total libertad porque tal vez allí me encuentre más a gusto que revolcándome entre la porquería de una familia que mientras daba lecciones de ética hurtaba al fisco unos impuestos que, tal vez, hubieran servido para construir escuelas o dar una mejor atención en los hospitales.

Y un consejo para mis amigos y conocidos de CiU: decidle a Pujol que ya no manda porque la impresión que tenemos los ciudadanos es que el “padre padrone” de la política catalana sigue al frente de la nave y sigue haciendo de su capa un sayo burlándose de todos alargando su comparecencia ante el Parlament para dar las explicaciones que todos estamos esperando y que, me temo a la vista de cómo actúa esta familia, será su verdad pero no la verdad.
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