Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Copo   -   Sección:   Opinión

Pues sí, septiembre

Si me gusta septiembre es por el aroma a alcanfor que comienza a desprender en sus últimos días
José García Pérez
lunes, 1 de septiembre de 2014, 07:30 h (CET)

Si me gusta septiembre es por el aroma a alcanfor que comienza a desprender en sus últimos días, o sea, cuando a la vuelta de una esquina, esencialmente las situadas en los aledaños de la Acera de la Marina malagueña, la brisa da paso a un estornudo que nos comunica que la canícula ha terminado y que hay que echar mano a una ropa de más abrigo y que algunos conservadores la tienen alcanforada.


El estornudo es fuente de virus y, lo que son las cosas, cada vez que yo suelto tres o cuatro de ellos seguidos me quedo en la gloria porque mi torpe mollera se despeja; ahora bien, como mis estornudos aparecen de forma acelerada no me da tiempo a colocarme el pañuelo, más aún, si me lo colocara y abortara el estallido del atchís tengo la sensación de que me estallarían la sesera.

Nos dicen los expertos en estornudos que hay que efectuarlo a una distancia mayor de un metro de la persona que tenemos frente a nosotros, por lo que sería conveniente que a partir de hoy llevemos una cinta métrica para situar al otro u otra en esa distancia preventiva por la que el virus, y más con el brote de Ébola que dicen existe en “la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia”, Málaga, pueda pasar de largo o perder parte de su virulencia.

Y aunque todavía nos queda pasar el veranillo del membrillo y de la llamada mosca cojonera, esa que te trinca a la vuelta de la primera esquina y no te deja hasta bien entrada la tardenoche, estamos deseando que el calor dé paso a la suave brisa y al leve fresco, acompañantes majestuosos para tomar un rico pampero y hablar de temas trascendentales, entendiendo por trascendencia ese estadio de la vida que desconoces, pero que intuyes puede encontrarse en la plaza de asombro, a poco que permitas que el asombro, el amor, sea tu señor y acompañante.

Si pudieras acompañarme te señalaría uno de los lugares donde el asombro asoma su milagro.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

hasta qué punto falla la vigilancia

Este artículo de opinión es el segundo de cuatro para analizar el fenómeno de los refranes

Cataluña intenta desprestigiar a España

¿Hasta qué punto falla la vigilancia?

Quebrantos delictivos

Si diluimos las normas, diluimos las leyes y diluimos los razonamientos; nos evaporamos como personas

Amnistía Internacional y los tres de Altsasu

La Doctrina Aznar

La dignidad de una generación

La generación de nuestros mayores es la que vuelve a alzar su voz para vergüenza de quienes callan
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris