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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Un monumento para Jesús Gil y Gil (Por suscripción popular)

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
domingo, 19 de noviembre de 2006, 05:44 h (CET)
Pues estoy convencido de que Jesús Gil se merece un monumento en Marbella. Es más, creo que se lo debería haber levantado él mismo, quizá impulsando una cuestación popular para que así los suyos tuvieran oportunidad de rendirle pleitesía.

Jesús Gil debería ser el ídolo de España, todos deberíamos besar por donde él pisó, cuánto mérito debemos reconocerle. Seamos honestos y agradezcámosle que crease una escuela de seguidores a su imagen y semejanza, tan zafia y grosera; agradezcámosle su prepotencia y su chabacanería, propias de una nuevo rico sin urbanizar y que tantos otros le copiaron, pues por ellas hemos conseguido descubrir la maraña de corrupción que anidó en el primer despacho de la ciudad. De no haber sido por él no estaríamos ahora hablando de enchironar a tanto chorizo de mal gusto y sin ninguna clase, ignorantes forrados de dinero a fuerza de estafar al peatón social.

Tengan ustedes muy presente en la memoria los daños colaterales de la aventura saqueadora de Gil y Gil: Pensemos cómo este comportamiento de rapiña ha ido calado en nuestro país, cómo esta actitud depredadora se ha ido extendiendo por toda España como una mancha de aceite. ¿Cuántos Gil y Gil habrá por toda nuestra geografía que por proceder con discreción, elegancia y buena educación pasan desapercibidos en su irreversible labor de rapacería?

Y no se nos olviden aquellos pobres infelices propietarios de terrenos que se habrán visto obligados a malvender contra su voluntad para que tanto desgraciado disfrazado de señorito andaluz pudiera construir esas macro urbanizaciones a quince metros del mar. Acordémonos de cuántos honrados constructores habrán tenido que salir despavoridos de los predios gilistas para no tener que pasar por el violento fielato de Don Jesús y su alcaldía marbellí.

Y él y sus sucesores, éstos multimillonarios de cuentas opacas que pasan atropelladamente de la policía al juez y de éste a la prisión, ¿cuánto habrán contribuido al astronómico encarecimiento de los pisos? ¿En cuántos casos habrán forzado la subida artificial de los impuestos municipales para compensar el déficit del ayuntamiento? ¿En cuántos casos aquellos agentes municipales complicados habrán avasallado los derechos de sus propios vecinos en la seguridad de mantenerse impunes gracias al respaldo municipal que tenían?

Y no puedo finalizar este apresurado recordatorio de la villanía sin lamentar cuántos ciudadanos se habrán dejado impresionar por el pésimo ejemplo de estos mediáticos sinvergüenzas venidos a más que paseaban imbécilmente sus millones y sus putas por todos los platós de televisión.
¿Platós de televisión? ¿Un monumento para Jesús Gil y Gil? ¡Lo que se me acaba de ocurrir! ¿Saben quiénes se lo tenían que costear? Esa jauría insaciable que está viviendo a cuerpo de rey de esta carnaza atragantante, esos pedestres seudoperiodistas que han encumbrado a tanta gentuza miserable sin ningún valor social.

Que se lo paguen ellos.

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